Terapia sexual

Estimada Soledad: supe que escribiste un importante artículo sobre la próstata femenina en el suplemento de las mujeres… No lo pude conseguir por más kioskos que recorrí… Te agradecería lo publiques de nuevo, pero un día miércoles, así puedo leerlo. Gracias.

Hola Sole: la nota que me dijiste que era muy importante que leyera sobre la próstata femenina, no puedo encontrarla en internet y no consigo el suplemento. Te pido por favor que, con el perdón de los que sí la hayan leído, vuelvas a publicarla en el diario, así podemos leerlo más personas.

Pido perdón a los que consideren repetida la columna, pero considero que es cierto que el tema es muy importante y que el suplemento no estuvo en todos los kioskos ni en internet, por lo que aquí va de nuevo.

Hablar de que la mujer eyacule puede parecer un mito, pero ya desde los griegos, Hipócrates, en concreto, hablaba de semen femenino y posteriormente Galeno, defendió la existencia de algo similar. En tiempos modernos, la apuesta más importante la realizó Grafenberg (1927), quien quiso demostrar la presencia de un área (denominada actualmente punto G) en el tercio medio de la pared anterior de la vagina, cuya estimulación acarrearía la emisión de un líquido en el momento del orgasmo. Sin embargo, fue el trabajo de Ladas, Whipple y Perry sobre en 1982, el que más contribuyó a la difusión social del tema, generándose una nueva etapa en la investigación de la respuesta sexual femenina.

El fluído en cuestión -que obviamente no contiene espermatozoides- provendría de una colección de glándulas cercanas a la uretra (parauretrales), llamadas glándulas de Skene o próstata femenina que se ubican en un tejido llamado «esponja uretral». La cantidad, el tamaño, y la ubicación de estas glándulas variaría de mujer a mujer y durante la excitación sexual las mismas se llenarían con fluido y en algunos casos podría sentirse a través de la pared vaginal, generando un fluído alcalino parecido al que produce la próstata masculina y que forma parte del semen.

La eyaculación femenina o fluído de las glándulas parauretrales sería liberado durante el orgasmo como resultado de las contracciones pélvicas, no obstante, para que esto ocurra no se requeriría estimulación del «punto G» ni de las glándulas parauretrales y podría suceder, incluso en ausencia de orgasmo.

Sin embargo, no siempre el líquido expulsado por las mujeres sería eyaculación, a veces podría ser orina o una mezcla de eyaculación y orina. La doctora Rebeca Chalker, en su libro «The Clitoral Truth» establece que se puede discriminar si el líquido descargado por la mujer es eyaculación u orina, con una sencilla prueba de olfato.

El sexólogo español Francisco Cabello ha realizado desde la década de los 90 una serie de investigaciones para aclarar el tema y en uno de sus últimos estudios determinó que la próstata femenina existe y que ésta tiene estrecha relación con el acontecimiento orgásmico, emitiendo mayor o menor cantidad de líquido glandular. Cabello fue un poco más lejos y determinó que más del 75% de las mujeres de su muestra, no presentaba componentes propios de la orina en sus fluídos, por tanto podría afirmarse que la eyaculación femenina era real y muy diferente a la orina, y que la mayoría de las mujeres efectivamente eyaculan durante el clímax sexual.

Según la DiarioSalud (revista que se emite por Internet) con fecha 11 de setiembre de este año, haría ya un año o dos, que el término «próstata femenina» estaría incluido en los manuales de medicina, en el área de histología (estudio de los tejidos y de las células).

De acuerdo a esta publicación, la próstata femenina tiene un peso de 5 gr y un volumen de la quinta parte o un cuarto del volumen de la próstata masculina. Tiene la misma estructura histológica (glándulas, canales y músculos lisos), las mismas secreciones (el antígeno prostático o PSA) la misma patología ( ej: la inflamación y el cáncer ), que la del hombre. Estaría situada a lo largo de la uretra, correspondiendo al mencionado antes punto G , en muchos casos en estado rudimentario. Esta próstata se comunicaría con el exterior, por canales muy finos cerca del meato urinario, por donde sale la orina y tendría un papel importante en el momento del orgasmo femenino durante la penetración y mientras se hacen los movimientos de presión (del pene, los dedos u otros objetos) hacia la pared anterior de la vagina (como en los masajes prostáticos en los hombres) provocando un orgasmo.

La pregunta que surge entonces es si una de las causas de que algunas mujeres tengan disfunción anorgásmica podría ser atribuida a que tienen una próstata muy rudimentaria…

Recientemente, se retomó el tema por las investigaciones publicadas en la revista «The Journal of Sexual Medicine» que relata que, dos mujeres de 44 y 45 años se ofrecieron para ser estudiadas en este sentido. «Utilizamos una técnica ecográfica de vanguardia, la ultrasonografía perineal de alta definición. Un endoscopio sirvió para revisar la uretra de las dos voluntarias que fueron luego invitadas a autoestimularse para que los investigadores pudieran recoger el líquido que expulsaban en el orgasmo. La prueba de imagen mostró la presencia de una estructura contigua a la pared anterior de la vagina que rodeaba la longitud de la uretra, mientras que la uretroscopia dejó ver un pequeño conducto ciego al final de esta», dijeron los autores del estudio.

Esta próstata femenina no traería grandes beneficios a las mujeres, aunque sí puede potenciar la intensidad del placer sexual. Se afirma también que no se debe confundir la secreción emanada de la próstata femenina con orina, pues de tratarse de ésta, sería necesario visitar al/la ginecólogo/a.

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