TEATRO JOVEN EN EL GALPON

Sobre las tablas, mucho para demostrar

Hoy continúa la muestra de Teatro Joven, una de las tantas actividades que incluye la Movida Joven que organiza la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). Al finalizar cada una de las obras actuadas, en algunos casos por actores inexperientes ­pero con mucho futuro por delante­, los aplausos se hacían escuchar por toda la sala del teatro El Galpón. Con las palmas, el público reconocía la realización de un gran espectáculo y valoraba los meses de trabajo y la preparación de las obras.

Hace días que en la sala del teatro El Galpón es posible encontrar jóvenes con peinados rastas y vestidos de todos los colores, una imagen que a muchas personas mayores puede chocar e incluso rechazar. Sólo el desconocimiento es lo que puede provocar esa reacción. El no saber que dentro de la movida los jóvenes encontraron su espacio, un lugar donde desarrollar actividades culturales, únicas y con una pasión imposible de describir.

Esta vez fue el turno del Teatro Joven. Aquí es posible encontrar obras inéditas, adaptaciones de grandes textos y creaciones colectivas. Cada una tiene su particular atractivo. Eso quedó demostrado en el afecto transmitido por el público luego de cada interpretación.

 

Primera escena

A poco minutos de comenzar a actuar, los integrantes del grupo Jabuka Teatro ­actores, director, maquilladores y vestuaristas­ parecían tranquilos. El clima dentro del camerino era de tranquilidad, pero Javier, actor de la obra, se encargó de aclarar qué estaba ocurriendo. «Es una tranquilidad que te invade y te miente unos momentos antes de subirte al escenario», explicó. «Es el típico caso de que para afuera mostrás tranquilidad y por dentro tenés unos nervios insoportables», añadió. «Sumado al maquillaje que nos deja la cara dura, hace que no podamos demostrar los nervios que tenemos», agregó el actor entre risas, provocando también la risa de sus compañeros.

Para actuar «La distinguida mirada de los otros», el grupo Jabuka ensayó en promedio cuatro meses y medio. Si bien es natural la presión que despierta un concurso de teatro ­aun más para ellos, que el año pasado obtuvieron muchos reconocimientos de parte del jurado­, coincidieron en que simplemente se trata de «disfrutar».

«Actuamos para que la gente disfrute. Tratamos de que les llegue nuestro mensaje, además de expresar y transmitir nuestras inquietudes», comentó Javier. Luego concluyó diciendo que «no hay disfrute más grande» que los nervios que estaba sintiendo unos instantes antes de entrar a escena.

 

Sobre las tablas

Sobre el escenario, los chicos parecen otros, sin temores, ni timidez al hablar, ni nada. Son los dueños del escenario, de las risas y las carcajadas que despiertan en el público. También son los que nos hacen reflexionar y nos invaden con dudas. Se vuelven irreconocibles. No parecen los mismos que unos minutos antes demostraban estar nerviosos a más no poder.

La calidad de las obras la juzgan los espectadores al retirarse. «Qué bueno que estuvo» y «qué broche que tuvo la noche»: Sin más palabras que ésas, un flaco de jogging verde, remera roja y una trenza larga, reconoció que los meses de ensayo de Jabuka dieron muy buenos resultados. *

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