Un símbolo de la ciudad
Los plátanos se convirtieron en una de las especies más frecuentes de Montevideo, una ciudad famosa por sus calles arboladas y sus pulmones verdes. Fueron plantados, en su mayoría, entre las décadas de los 80 y 90, particularmente en las avenidas y las zonas céntricas. El legado no desapareció, y hoy dominan en el Centro y el Cordón. También sobre fin del siglo XIX llegaron a Colón, y años después fueron escogidos en el Prado.
En aquella época, eran muy populares, según explicó el director de Arbolado de la Intendencia de Montevideo (IMM), ingeniero agrónomo Luis Hernández. «Es un árbol muy habitual en Europa, sobre todo en Londres, París y España», detalló. En un Montevideo fuertemente europeizado, la elección era cantada.
Pero además, el plátano es un árbol noble y resistente, que se adapta fácilmente al medio urbano y a la falta de luz solar.
«Desde los 70 monitoreamos información científica», explicó Hernández. «Es un árbol que causa molestia en todo el mundo, pero no es su fruto el causante principal de las alergias en esta época, según lo que hemos podido documentar (ver nota principal)». La Intendencia nunca se ha propuesto sustituir estos árboles, a pesar de que, por estas épocas, las quejas se multiplican. Por el contrario, el objetivo es preservarlo porque es un elemento característico de la ciudad. Eso sí: en zonas de poca luz y alta urbanización –donde otras especies menos resistentes no funcionan bien–, la IMM ha optado por plantar una especie de plátano (la occidental) que produce un porcentaje inferior de «pelusa». Actualmente, los plátanos componen el 11% de los 410.000 árboles de la capital, la más verde de América Latina.
Compartí tu opinión con toda la comunidad