Bailando al ritmo de los jóvenes
El Galpón parecía tomado por los jóvenes. Estaban dentro y fuera del teatro. Cuando escuchamos: «¡Ultimo llamado para los que van a entrar!», aprovechamos la oportunidad e ingresamos.
El lugar estaba repleto. Se percibía un clima de fiesta y de respeto. En el escenario, los jóvenes mostraban su trabajo y la audiencia prestaba atención al espectáculo.
Ese día vimos danza. Esta fue la actividad que abrió la sexta edición de la Movida Joven, que recién comenzó. Los estilos son variados, al igual que la composición de los grupos que bailan sobre el escenario. Pero todas las coreografías presentadas demostraron trabajo, y quienes las interpretaron, gran amor al baile.
Entre hip hop y danza clásica
Hubo de todo. Primero actuó Simplissisimus, un trío integrado por un hombre y dos mujeres. Bailaron ritmos que van desde lo más clásico a «Satisfaction», de los Rolling Stones.
Los tres bailarines se lucieron y cuando marcaban algún paso que sorprendía al público, los silbidos y aplausos colmaban la sala.
Luego fue el turno de una chica de rulos rojos, que se dejaba llevar al ritmo de la música en un escenario reducido y una pequeña mesa de madera. Cuando llegó la hora de los aplausos hacia la bailarina, ella miró la mesa y le dirigió también sus palmas. Después de todo, fue su compañera de baile esa noche.
Style Fusión se hizo desear. Mientras se demoraba la salida de los bailarines, el público se impacientó. Primero aplaudieron, luego silbaron y finalmente se armó una ola entre «los del fondo». Cuando el grupo comenzó a bailar hip hop, la audiencia quedó asombrada ante la elasticidad de los bailarines, vestidos de verde y negro.
Los espectáculos continuaron, y entre actuación y actuación el público se renovaba. Algunos salían, otros entraban y otros hacían sociales un rato y después volvían a entrar.
Público fiel
Entre los espectadores, los jóvenes sin duda eran mayoría, pero también había personas mayores que no dudan ir a verlos actuar. También asisten a la propuesta cultural quienes gustan de la danza y no tienen, necesariamente, conocidos sobre el escenario.
Olga era de las más veteranas en el teatro. Se encontraba en primera fila con un grupo de amigas de la misma edad. Juntas aprenden a bailar salsa. Ese es el ritmo que esperaba ver bailar esa noche. «Espero ansiosa que vengan los chicos que bailan salsa», comentó feliz. Entre los jóvenes, Olga era una adolescente más. Y no es para menos, porque nos contó: «Me encantan los jóvenes. Creo que les tenemos que dar importancia para que se sientan queridos. Yo pienso que tienen que tener su espacio y, de alguna manera, noto que lo encontraron», concluyó.
Carolina, una madre joven, fue a ver danza con sus hijas, su pareja y hermana. La excusa para ir era ver bailar a dos amigas que actuaban en grupos distintos, pero confesó que, además, le «encanta» la danza. «Está bueno que sea gratis», agregó.
Además, destacó que la Movida Joven «acerca la danza a la gente ‘común'». Asimismo, Carolina dijo que el espacio «está bueno, porque hay muchas academias pero no existe un lugar para demostrar qué se hace, más allá de las muestras de fin de año».
En El Galpón también hubo espacio para el intercambio «profesional». Los integrantes del grupo de folclore «Alma y vida» bailaron el día anterior en la Movida. Esa noche asistieron a ver bailar a sus colegas. Diego y María Eugenia contaron que con sólo 15 años ya participaron dos veces de la movida. Para ellos, la experiencia de demostrar su danza «es brutal», y está «muy bueno cuando terminas de bailar y te aplauden». *
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