DOCTOR JESUS COSTA EN AM LIBRE: "LA VISION DE LOS MEDICOS TODAVIA ES MUY LIMITADA"

Cómo devolverle la armonía al cuerpo humano mediante un tratamiento integral

Ya Hipócrates decía que es más importante conocer al paciente que a la enfermedad», indicó el doctor Jesús Costa en el programa «Primera Voz». «El oficio del médico debe ser tocar la curiosa arpa que es el ser humano y devolverle su armonía», agregó.

El médico apunta a promover el bienestar del paciente, «su situación emocional, sus sentimientos», porque «es preciso devolverle la confianza y la seguridad».

 

Una vacuna limitada

Sobre la reciente habilitación de la vacuna para prevenir el virus de papiloma humano (HPV), el entrevistado dijo que es un adelanto importante, pero limitado, porque no soluciona todo el problema.

Por ejemplo, hay cepas del virus que no previene (solamente es efectivo en los subtipos 16 y 18), y algunos grupos etarios tampoco quedan cubiertos (se recomienda entre las chicas de nueve a 16 años).

«Lo más importante es siempre mantener y controlar otros factores que también son desencadenantes.

Por ejemplo, mantener un cuello uterino sano, en donde no haya una inflamación crónica; insistir sobre la incidencia que tienen los malos hábitos, como fumar, la mala alimentación y la falta de ejercicio que elimine las sustancias tóxicas; y, sobre todo, tratar los factores de estrés: tenemos que atender la situación emocional del individuo», explicó el médico.

Costa hizo hincapié en la prevención de las leucorreas o flujo; el 80% de las mujeres lo padecen.

«Es un desequilibrio de la flora normal de la vagina. Con actitudes higiénicas, dietéticas y medidas locales que no sean agresivas, se soluciona, porque a veces los productos químicos deterioran más», indicó.

El cáncer de cuello uterino, causado entre otros factores por el HPV, es una enfermedad que necesita muchos años (de 10 a 15) para desarrollarse.

«Es altamente controlable por medio de los estudios anuales de Papanicolau», dijo Costa.

 

Visión limitada

Sobre la salud en general el profesional insistió en que la visión general de muchos médicos todavía es muy limitada.

Está basada en el órgano afectado y en la propia enfermedad. No tiene en cuenta otros factores emocionales, sociales y familiares, que están en el entorno del paciente y lo afectan diariamente.

«Con esta visión limitada siempre vamos a tener propuestas terapéuticas limitadas», explicó Costa, quien plantea un cambio profundo de la medicina y de los médicos.

«Es preciso ampliar este sistema médico patriarcal, en donde solamente interesa la opinión médica y no se atienden los deseos, lo que siente el paciente ante una enfermedad», explicó, y luego agregó:

«Si no logramos primero un equilibrio social, no vamos a lograr nada desde lo psicoemocional y lo biológico».

 

Una sociedad sin armonía

Para Costa, el individuo debe ser visto en su totalidad, porque «recién ahí vamos a lograr la armonía del cuerpo humano y darle calidad de vida al individuo». Dentro de este punto, piensa que es un error detenerse en observar los parámetros de salud en la sociedad. «Ya no es suficiente detenerse en los índices de morbilidad, mortalidad y expectativa de vida», agregó.

El médico planteó que nuestra sociedad y el planeta entero carecen de calidad de vida, porque no hay armonía ni bienestar. «Si vemos las estadísticas sobre la depresión, el insomnio, la obesidad, el suicidio, la criminalidad y el cáncer, entre otros, eso habla de que no estamos teniendo una buena calidad de vida. Y eso es así porque no estamos atendiendo los deseos del paciente, ni tenemos en cuenta su percepción», sentenció.

 

Un sistema enfermo

Costa reconoce que esta situación es un problema del sistema en su conjunto. La formación en medicina tiene mucho que ver. «Salimos con esa idea de que el médico es el que decide. No trabajamos en conjunto con el resto del equipo de salud», dijo.

El médico asegura que es preciso tener la capacidad de comprender lo que está sintiendo y padeciendo el paciente en su interior, pero también los estímulos que recibe del exterior, ya sean prejuicios o temores. «A la hora de decidir un tratamiento es preciso hacerlo teniendo en cuenta los deseos de ese ser humano», explicó.

Para el profesional, es fundamental darle seguridad y autoconfianza al paciente, porque la evolución de la enfermedad es totalmente diferente si logra poseer ­o no­ estas características.

«Estoy acostumbrado a trabajar en situaciones extremas, y veo que la evolución es totalmente diferente en aquel grupo que acepta el pronóstico de su enfermedad en comparación con aquel otro grupo que acepta la enfermedad, pero rechaza de plano el pronóstico.

Estos últimos tienen actitud de lucha y una evolución distinta. Es así que contamos con un montón de pacientes que tenían una expectativa de tres a cinco meses de vida, pero sin embargo han sobrepasado largamente ese pronóstico», relató. *

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