Tiene la palabra

Que los anestesistas se detengan a reflexionar

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Hasta ahora, lo que hemos sentido es la voz de las «víctimas», los señores anestésicos, y la voz de los hipotéticamente victimarios, victimario Salud Pública, por «defender» a los pacientes…

Señor Fasano, soy simplemente una «usuaria» que creo que tenemos algo que ver, los usuarios, en este problema.

Y digo esto, pues a estos señores anestesistas les pagamos nosotros la carrera o sea el pueblo.

Estos señores que se consideran médicos, que entraron a la Facultad y que, gracias a usted, a mí, y ese pueblo, que en este momento se consideran superiores y si se sienten de esa manera es gracias a nosotros.

Pero se olvidan, y como usted dice en LA REPUBLICA del día jueves 20 de setiembre 2007; ¿qué diría Hipócrates? y yo le digo, lo que diría y lo que firmaron estos señores cuando se recibieron.

Está el Juramento Hipocrático y el de Hipocresía…

Le envío, 2 o 3 frases del Juramento Hipocrático por si estos señores se olvidaron de lo que firmaron cuando les dieron el título de «médicos»…

En el momento de ser admitidos como miembros de la «profesión médica», os comprometéis solemnemente a consagrar vuestra vida al servicio de la humanidad.

Desempeñar vuestro arte (medicina) con conciencia y dignidad.

Hacer de la salud y de la vida, y de la vida , de vuestros semejantes la primera de vuestras preocupaciones.

Si cumpliereis íntegramente este juramento podáis gozar de vuestra vida y vuestro arte.

Si lo quebrantáis que vuestra conciencia y el honor de la profesión médica en que acabáis de ingresar, os lo demanden.

Juramento hipocrático (Fórmula de Ginebra).

De repente firmaron esto otro:

Hipocresía, fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente tienen.

Al que le corresponda este juramento, que piense un momento, en los usuarios, y que pongan en práctica su verdadera profesión, y no, en su bolsillo…

UNA USUARIA – G.F. 784.236-0

 

El barrio que tuvimos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Como tantos de nuestra ciudad. Donde aún se sacan en verano las sillas a la vereda y los muchachos juegan a la pelota en la calle.

Los vecinos nos conocemos y ayudamos. En el barrio podíamos resolver todo, o casi. De noche caminábamos tranquilos, por las calles circulaban pocos autos.

Un barrio donde son mayoría los dueños de sus casas; barrio con historia, de varias generaciones.

Una de las viejas casas ­y hay muchas­ quedó deshabitada, nadie la reclama. Al tiempo la ocupó alguna madre con hijos (a quien autorizó el INAU) y luego otros sin autorización. Y así se llenó la vieja casa con gente que va y viene, que no se integra al barrio. Hoy allí funciona una boca de venta de pasta base y el barrio va perdiendo su tranquilidad. Arrebatos, sin o con agresiones, a todas horas, rotura de autos y delitos mayores. Chicas que trabajan en el barrio deben ser acompañadas para que no les arrebaten hasta una simple bolsa de plástico que llevan en la mano.

Por supuesto la Policía acude siempre en seguida a cada llamada, pero cada vez los vecinos denuncian menos pues todo sigue igual.

Llevan a algún menor al INAU, que ya tiene hasta 18 entradas, y la justicia lo libera.

La TV filmó los operativos de allanamiento de las «cuevas» y cómo se llevaron a varios en los vehículos policiales, pero al otro día no filmó cuando estaban todos de vuelta, libres.

En estas «cuevas» siempre tienen algún o algunos niños que van trasladando de «cueva» en «cueva» pues así no pueden desalojarlos. Y se van creando más bocas de pasta base en el mismo barrio o en otros cercanos.

¿Qué hacen los que hacen y deshacen leyes que no cambian esta situación?

¿Cómo es posible que un menor con 5 entradas, por ejemplo, no se lo lleve a un centro de rehabilitación?

¿Porqué no organizan más centros de rehabilitación, como otros que hubo y ya no funcionan?

¿Dónde se les puede enseñar un oficio, integrarlos a los valores de una ciudad civilizada?

Porque estamos llegando a la ley de la selva.

¿Por qué no se cierran a cal y canto estas casas tomadas o se les da un mejor destino?

¿Por qué no se pone un vigilante frente a cada boca de pasta base y verán como entran y salen permanentemente los consumidores?

Recordemos que en los antiguos conventillos siempre había un encargado o encargada del conventillo que se ocupaba de que se cumplieran reglas de convivencia.

Si quieren destinar estas casas a albergar a gente sin techo, pues que funcionen con un encargado a quien se le da la vivienda sin costo y que controle que quienes la ocupan no tengan antecedentes penales, que vivan sin distorsionar al barrio.

Son muchos los pretextos para disculpar la ineficacia de los que deben garantizar la tranquilidad de los vecinos. La más común es la de citar ejemplos de otras ciudades donde las cosas son peores. Pero nosotros somos conscientes de que Montevideo dispone de un potencial histórico para la buena vida en vecindad. Esto fue reconocido por muchas personalidades especialistas en cuestiones sociales.

Podríamos hacer una larga lista de porqué no llegamos a la violencia del Bronx o de una favela de Río o de algún suburbio de París.

Si no se toman medidas, los barrios y la ciudad toda seguirá el camino de la violencia, del miedo y de la desconfianza, acentuando el deterioro del tejido social.

Nos constan que existen soluciones, pero cualquiera de ellas reclama voluntad, humildad, sabiduría, accionar de común acuerdo y sobreponerse a los sectarismos de cualquier tipo.

VECINO ALARMADO – C.I. 1.037.054-4

 

Lágrimas de cocodrilo en Punta del Este

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Previamente al comienzo de la temporada veraniega, los «llorones de siempre» de Punta del Este han comenzado su campaña antigubernamental. Ahora con mucho mayor fuerza, dado que es el Frente Amplio el que está en el gobierno.

Sin ninguna justificación por el momento, ya han salido algunos operadores turísticos y dueños de inmobiliarias a «llorar la milonga» anticipando en el colmo del paroxismo y la negatividad, que «las perspectivas para la temporada en puerta no son nada halagüeñas» y otras cosas por el estilo. Entre los negativos, hay un fallido subsecretario de Turismo, el Sr. Prandi que unido a otros (incluyendo los amigos de Antía), ya han proclamado que dudan de que la temporada resulte exitosa.

Algunos atribuyen el «fracaso en ciernes», a los puentes cortados. Como si los superbacanes dueños de viviendas en el Este, vinieran en ómnibus del transporte internacional. Tampoco miles de brasileños que no se duda vendrán, utilizan ese medio. Menos aún, los muchos que en una noche de casino o en whiskerías de superlujo, se gastan miles de dólares en una noche.

Otros le adjudican la ruina total del turismo esteño al IRPF, pidiendo desde ya exoneraciones para favorecer al turista, escondiendo que los principales beneficiados serán ellos mismo.

Los «llorones» de la Punta ya han salido a los medios a pregonar desastres, aunque cuando esté la temporada en marcha y con éxito lo sigan haciendo, dado que son consuetudinarios en el «llanto». Lo insólito es que cuando alguien les va a pedir precio por un apartamento, le salen pidiendo «un negro con pito y todo» como solía decir mi abuela, índice elocuente de que, como siempre, están mintiendo en beneficio propio. ¡Ah granujas!

LUSSICH – C.I. 1.678.567-4

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