La llegada a Montevideo

En la capital del país, los 150 niños y los 30 padres que los acompañaban, junto a Hernán Ferrero, recorrieron puntos ineludibles, como el Parque Rodó -en que algunos pudieron conocer el Río de la Plata, casi un mar- y el zoológico.

En el momento de abordar el tren que los conduciría nuevamente a Florida, los niños, entusiasmados, coincidían, casi en su totalidad, que lo que más habían disfrutado había sido el Parque Rodó.

El tren fantasma, como en nuestra niñez, cosechaba la mayor cantidad de adhesiones en la lista de preferencias.*

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