Las 91 primaveras de Luis Grene

En una lejana primavera del año 1916 comienza el camino de nuestro compañero Luis Grene. Nació en su querido barrio Bella Vista y desde ahí pasó a Maroñas, la Villa de la Unión, Malvín, Goes, Villa Muñoz y La Comercial, que también serán mojones de su peregrinar montevideano.

Trabajador y luchador desde la época dorada de la radiotelefonía, don Luis Grene cuenta en la actualidad con más de 50 años de trayectoria en la comunicación. Radio Reloj, luego la Independencia, la combativa CX 42, Vanguardia en el edificio del Stella D’Italia, Radio Fénix, la América y la 30, junto a Germán Araújo y Percovich, lo tuvieron como incansable trabajador del micrófono. También la vida nocturna lo tuvo como activo participante desde su tarea de «animador» o maestro de ceremonias de míticas salas de baile como El Ambassador Club, El Palacio del Tango, los altos del Café Vaccaro, el Sud América y la popular Granja Dominga. Conoció y desarrolló lazos de camaradería con personajes como Alberto Castillo, Julio Sosa, Carlitos Roldán, Racciatti y Ruben Darelli, entre otras luminarias del ayer montevideano.

Desde hace diez años es columnista de LA REPUBLICA, donde todos los domingos comparte con sus «lectores cómplices», como los llama don Luis, sus jugosas vivencias de los barrios y costumbres, y esas historias que no están en los libros. Su ya reconocido «Prohibido para Nostálgicos» también está en la emisora 1410 AM LIBRE, donde tiene gran cantidad de oyentes. Es desde el Multimedio Plural donde Grene, con sus flamantes 91 años, confirma su condición de ser el comunicador de mayor edad que se mantiene en incesante actividad. Con su prodigiosa memoria, los lectores y los oyentes palpitan sus recuerdos, donde aparecen como algo habitual los triunfos celestes mundialistas y olímpicos, la inauguración del Estadio Centenario, el pasaje del Zeppelin, las fogatas de San Juan y la odisea del Graf Spee. También gracias a Grene la memoria colectiva se enriquece con sus evocaciones de personajes entrañables, como el Dios Verde predicando descalzo, Menecucho con sus versos satíricos, Fosforito y su andar chaplinesco. Surgen el ciego de la trompeta y su compañero, con el redoblante, recorriendo la Feria de Tristán Narvaja, y el negro Pirulo, ya sea en el Mercado del Puerto o bailando en esquineros tablados.

Grene comunica con emoción compartida su bien ganada condición de testigo privilegiado del viejo Montevideo. Aparecen sus testimonios de las actuaciones de Gardel en el Royale de Bartolomé Mitre, de Josephine Baker y de Carmen Miranda. Los míticos bailes del Solís vibran en su relato, y todos escuchamos a los Lecuona Cuban Boys, al Rey del Mambo Pérez Prado o a la orquesta de D’Arienzo en el Chanteclair, encima del Teatro Artigas de Colonia y Andes. Y en los apasionados recuerdos de Luis Grene recreamos las guapazas huelgas de la Funsa, las luchas de los frigoríficos del Cerro, y hasta palpitamos los inicios del Frente Amplio con Seregni, Baliñas y Terra, cuando se reunían con un puñado de vecinos en el salón parroquial de Salinas. Grene cumple 91 años y continúa siendo un luchador incansable que nos ofrece su canto a la vida. Salud al más longevo de los comunicadores en plena actividad y por muchos años más. *

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