La docencia en el corazón

Maestro Juan Giaccheto, intendente de Florida

«Hace pocos días estuve en la primera escuela en la que ejercí, en 1971, en el pueblo de Reboledo. Allí celebramos sus 100 años y me encontré con alumnos que ahora son padres y hasta abuelos. Fue un momento muy emotivo. Guardo recuerdos muy gratos de ese lugar y de San Ramón, donde ejercí hasta 1978, antes de dedicarme a la radio.

Lo mejor de la docencia era estar cerca de las familias, hecho que intento rescatar con mi nueva actividad, a través de la descentralización y el presupuesto participativo, por ejemplo. Buscamos que la gente sea protagonista. Por entonces, los padres participaban porque tenían interés en que sus hijos progresaran. Las escuelas eran centros sociales y, aun hoy, las rurales luchan por subsistir, porque son el único núcleo social en muchas zonas; son las células vivas de la integración».

 

Maestro José María Obaldía, integrante de la Academia Nacional de Letras

«Fui maestro entre 1956 y 1978, cuando me obligaron a abandonar mi cargo. Hace mucho que no piso una escuela, pero noto un decaimiento en ellas, sobre todo en algunas zonas. Ya no es el centro estimado, de influencia en el aglutinamiento social que era en otras épocas. Por entonces era impensable que fueran atacadas. Ese respeto era resultante de una actitud afectiva del medio y de los propios maestros.

Antes, trabajabas muchos años y eras algo así como el maestro de la familia. Ese era un ámbito estimulante para el trabajo; se palpaba la estima de la gente. Me da la sensación de que hoy el maestro no recibe esa estima que redunda en beneficios para todos.

Es bueno decir estas cosas para que alguien salga a recuperarlas -sobre todo las autoridades-, y se recobre una eficacia retaceada, y no por culpa de los maestros sino por la crisis social actual.

 

Maestro Oscar Washington Tabárez, director técnico de la Selección uruguaya de fútbol

«Me da no sé qué que pidan mi opinión en el Día del Maestro, cuando hay tantos docentes esforzándose cotidianamente. Yo me dediqué a la docencia entre el 70 y el 85, pero ya hace más de 20 años que estoy ajeno a ese mundo. Sé lo que es el ritmo de trabajo. Hoy veo a mi hermano y mi cuñada, que son maestros, y siento que no tengo derecho a hablar de este tema». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje