Escrito por: G.M.

Casi con sorpresa veo a las mujeres, sobre todo las mayores, enloquecer con solo mencionar dos nombres: “Serrat y Sabina”.
Basta con decir las palabras mágicas para que se escuchen suspiros y las sonrisas invadan los rostros.
A eso le sigue un atropello de palabras, donde se mezclan las ideas y los sentimientos.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21



