Palabras mágicas
Casi con sorpresa veo a las mujeres, sobre todo las mayores, enloquecer con solo mencionar dos nombres: «Serrat y Sabina».
Basta con decir las palabras mágicas para que se escuchen suspiros y las sonrisas invadan los rostros.
A eso le sigue un atropello de palabras, donde se mezclan las ideas y los sentimientos.
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