Fellatio fotografiada sacude Florida
Las tomas tienen como protagonista a una mujer floridense junto a un sujeto del que sólo se ven el abdomen y los genitales.
El texto que acompaña las tomas se presenta como narrado por la esposa del individuo, que agrede a la fotografiada como «puta de mierda».
A partir del 7 de setiembre, la cadena de mails ha sido el tema de conversación de los floridenses. El jueves 13, después de permanecer varios días prácticamente recluida en su domicilio, producto de la situación a la que quedó expuesta, la mujer se presentó ante la jueza penal Julia Staricco a radicar la denuncia, asistida por los doctores Jorge Mercadal Rosini y Juan José Martínez Mercadal.
Si bien la información oficial ha sido nula por encontrarse en etapa de presumario, fuentes judiciales señalaron que ya declaró una pareja, y apuntaron además que la denunciante aduce no ser ella la fotografiada o que, en su defecto, fue víctima de un montaje mediante Photoshop.
Además de las indagatorias, la jueza Julia Staricco y la fiscal Alba Corral ordenaron una investigación con apoyo de técnicos (la empresa representante para Uruguay de uno de los sellos más importantes del mundo en materia informática trabaja en este aspecto), solicitando al menos a tres instituciones (una pública y dos privadas) el registro de tráfico de mails de sus servidores y de las cuentas corporativas de los dominios que administran.
De los integrantes de la pareja que declaró el jueves, la mujer es funcionaria de una de estas empresas. A los correos de los funcionarios de ésta, así como a los de algunas dependencias, llegó el mail que inició la cadena, y se propagó desde esas mismas casillas. Esto también habría sucedido con al menos una de las dos instituciones restantes.
Las fuentes judiciales consultadas indicaron que la acción legal podría enfocarse hacia alguna de las instituciones. Sobre ello prefirió no emitir declaraciones el abogado de la denunciante.
Demasiado expuesta
La mujer afectada se desempeña en una función que le implica estar en contacto diario con centenares de floridenses de las más diversas edades. Por ello, el nivel de la conmoción es elevado.
Pese a esto, recién el sábado un medio local abordó el tema, narrando las diferentes etapas por las cuales ha pasado la instancia legal, así como los antecedentes existentes en delitos cometidos a través de Internet. Hasta el momento el tema sólo se comentaba en las reuniones, encuentros y en las esquinas, mientras se reenviaban las tres fotografías a las que, a esta altura, muy pocos no han visto.
Muy complejo
Diferentes fuentes de la Justicia consultadas calificaron al caso de «muy especial» y «complejo», atento a las dificultades legales para afrontar delitos cometidos a través de Internet. Los antecedentes existentes difieren en varios aspectos del caso que se presenta con la mujer floridense.
Una de las vallas en la investigación es la de las posibilidades tecnológicas para ayudar a determinar responsables, máxime cuando se trata de un campo donde las pruebas pueden ser eliminadas con facilidad.
Prueba de ello es tal vez lo ocurrido en el caso de la mujer procesada con prisión por «hackear» la casilla de correo electrónico de Eunice Castro. De acuerdo a lo dicho por la propia jueza Aída Vera Barreto en el programa En Perspectiva (El Espectador), en ese caso la prisión se definió para tratar de asegurar la prueba futura a diligenciar, más precisamente «para evitar que la procesada ingrese a Internet y modifique datos, lo que puede llevar a entorpecer la investigación». *
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