PROGRAMA DE RECREACION APLICADO EN MERENDEROS DE CANELONES SE IMPLEMENTARA EN OTROS DEPARTAMENTOS

Director del INDA recorrió Las Piedras y zonas periféricas

El director del Instituto Nacional de Alimentación (INDA), Uberfil Monzón, llevó a cabo una recorrida por el departamento de Canelones, acompañado por la directora de Desarrollo Social de la Intendencia de Canelones (IMC), Gabriela Garrido, y el director Pablo Balbi. La actividad tuvo por finalidad intercambiar y promocionar los diferentes planes tendentes a la inclusión social que el INDA instrumenta en el departamento, con apoyo de la comuna.

La recorrida del padre Monzón por la región sur de Canelones incluyó una reunión con delegados de merenderos en el Centro Cultural Carlitos, en Las Piedras, y la visita al comedor estudiantil pedrense y a la capilla San Adolfo, en El Dorado. Monzón dijo que Canelones reviste un capítulo especial para el INDA, por cuanto ha lanzado un programa de trabajo con niños y adolescentes que el instituto promoverá en el resto de los departamentos. La idea es que los merenderos dejen de tener un carácter exclusivo de merenderos, «quitándole a la pobreza el estigma de vergüenza». Monzón subrayó: «Los vamos a tratar como personas y no como pobres».

 

Recreación en merenderos

El programa que despertó el interés de Monzón consiste en promover grupos de recreadores para que vayan a jugar con los niños y adolescentes a los merenderos, de manera tal que estos ámbitos se transformen en centros recreativos. De esa forma, se ubica el juego al servicio de los niños para que crezcan, expresó Monzón.

Asimismo, se procura rescatar a la mujer, que es el apoyo social del crecimiento de sus hijos, ya que «muchas veces la pobreza tiene un defecto: ‘desmujeriza’ a la mujer y la hace perder su autoestima, tornándola en paridora de hijos», afirmó el director del INDA. Monzón resaltó que la asistencia alimenticia «no va a ser lo fundamental», sino un complemento de las actividades recreativas que se desarrollan en un merendero. Monzón sugirió la premisa de que «todo niño que juega, merienda». Precisamente, recordó que la institución no tiene como meta dar de comer a los pobres, sino «ofrecer pautas de una sana alimentación a la sociedad uruguaya» y, en lo posible, hacerlo en ambientes cálidos y afectuosos, porque «sin afecto, la persona se desnaturaliza». «Tenemos que generar ámbitos donde la persona coma en un lugar de encuentro», agregó Monzón. *

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