Calendiario

1980.­ Entre los personajes de la dictadura el vicealmirante Hugo León Márquez ganó su derecho a permanecer en el recuerdo. Era, en este tiempo, el comandante en jefe de la Armada, pero desde mucho antes había alcanzado una proyección mediática como pocos. Gustaba enfrentar a los periodistas, dialogar con ellos, dejar colgadas algunas reflexiones sesudas y luego esperar a ver cómo reaccionaban sus pares.

La memoria lo coloca como el decidor de mayores macanas en ese período, con muy graciosas pifias, pero creemos que fue mal entendido y no todas las frases le pertenecieron. En esta ocasión, cuando estábamos tan cerca del plebiscito por el cual los militares procuraban reformar la Constitución para consolidarse eternamente en el gobierno, tuvo la ideota de asustar a los votantes, o sea a los que quedaban y ya conocían bien las artimañas de todos los voceros castrenses. Advirtió, claro que sí, de todo lo malo que era ser comunista y en esos chuchos quizás algún despistado podía temblar y entonces apoyarlos.

El concepto de los viejos ultra fascistas volvía a ser tema de convencimiento, porque desde muchos años atrás se contaba a los niños, para que no durmieran tranquilos y estuvieran siempre con un ojo abierto, que los marxistas leninistas iban a aparecer de noche y llevarlos a Moscú, a Siberia, a la Universidad Patricio Lumumba, a terminar adoctrinándolos para matar a sus familiares y amigos o para ser terroristas envenenadores del agua de OSE o de las embotelladas, todas.

En la oportunidad, Márquez afirmó que no había que descuidarse porque era posible un futuro comunista que podía llegar en cualquier momento: » No sé cuándo. Sé que hay una preparación tan grande de las fuerzas en el bloque oriental y un desequilibrio tan grande con el occidental… Es una distancia como de aquí a la luna». Por lo tanto, uno no llega a explicarse por qué tanto temor si la luna estaba tan lejana, salvo que estuvieran «golpeados por la luna», aquella vieja historia de no dormir a la luz del plenilunio porque ello era tan malo que podía hacer perder las facultades mentales.

 

FELIZ DIARIO.

19.. Nace Jorge Majfud, arquitecto, diseñador, matemático, escritor y docente. Entre sus obras, «Críticas de la pasión pura» «La Reina de las Américas», «El tiempo que me tocó vivir». Colaborador de LA REPUBLICA.

1946.­ Nace Rubén Tani, poeta, ensayista, periodista, filósofo, profesor de lingüística en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República. La poesía virtual y el arte correo, parte de su entusiasmo.

1956.­ Nace Fermín Hontou, conocido como «Ombu». Un artista plástico con dominio de la caricatura ­con trazos casi duros pero justos y tiernos­ y el diseño, con presencia en numerosas publicaciones. Es el responsable de las ilustraciones de la nueva edición del «Diccionario de la Cultura Uruguaya» de Miguel Angel Campodónico.

1965.­ Nace Daniel Castro, periodista que llegó de Tacuarembó, recaló en CX 8 Radio Sarandí, luego pasó a Canal 4 Monte Carlo y ahora allí dirige el primer encuentro matinal con las noticias y suele vérsele en «Telenoche».

 

LO PIENSO, LO DIGO

«Allende no se rinde, milicos hijos de puta». Salvador Allende, las últimas palabras del 11 de setiembre de 1973, cuando resistía en el Palacio Presidencial el ataque de las tropas pinochetistas, poco antes de ser asesinado de un primer balazo en el pecho, luego otro y luego la vergüenza de ser acribillado, por más que muchos sostuvieron que el presidente chileno se había suicidado. *

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