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El gran eclipse solar

El primer contacto se le denomina «mordedura», término derivado de la antigua mitología china, según la cual un dragón (animal mítico del Celeste Imperio) trataba de devorar al astro eclipsado.

El eclipse solar consiste en la ocultación total o parcial del Sol, debido a la interposición de la Luna entre el astro rey y la Tierra.

Los eclipses de Sol sólo se producen en fase de Luna nueva, así como los eclipses de Luna solamente se dan en fase de Luna llena. Sin embargo, todos los meses la Luna presenta las fases nueva y llena, por lo que, de ser ésta la condición necesaria, deberíamos observar dos eclipses por mes, lo cual obviamente no ocurre.

 

Cómo se produce

La verdadera y única condición para que se produzca un eclipse solar es que la Luna y el Sol se encuentren en el mismo «nodo» o en sus proximidades. Se llama nodo a cada uno de los dos puntos donde la órbita lunar corta a la eclíptica (zona donde se producen los eclipses), es decir a la órbita terrestre.

Si la órbita lunar no tuviera inclinación con respecto a la eclíptica, todos los meses se darían dos eclipses, uno solar y otro lunar, como ya hemos explicado.

Cuando nuestro satélite natural y el astro rey se encuentran en el mismo nodo, la Luna está en conjunción con el Sol, y por lo tanto presenta la fase de «Luna nueva» o «novilunio». En estas condiciones, los tres astros quedan perfectamente alineados (el Sol, la Luna y la Tierra, en ese orden).

Nuestro satélite natural se interpondrá entre el observador terrestre y el disco solar, ocultándolo por un lapso que, en general, no excede de siete minutos.

 

Eclipses solares y lunares

Los eclipses de Sol sólo se producen dentro de una estrecha franja, y en forma distinta para los diversos observadores, según se encuentren dentro o en las partes laterales de dicha franja. Los eclipses son un efecto de perspectiva, y por lo tanto dependen de la posición del observador con respecto al Sol y a la Luna.

En cambio, los eclipses lunares no dependen de la posición del observador terrestre, sino de la porción más o menos considerable del satélite que penetra en el cono de sombra. La Luna oscurecida por tal circunstancia aparecerá del mismo modo para todo el hemisferio terrestre que mire a ella.

 

Frecuencia de los eclipses

Cada 18 años, 11 días y 8 horas, se producen unos 70 eclipses, de los cuales 29 son de Luna y 41 son de Sol. De estos últimos, 17 son anulares y 10 son totales. A pesar de que son mucho más numerosos los solares que los lunares, es mucho más fácil ver uno de Luna que uno de Sol.

El motivo es que cuando se eclipsa la Luna lo hace para todo el hemisferio que está en la noche. En cambio, el eclipse solar es regional, y nunca abarca más de un hemisferio.

Así, cada punto de la superficie del globo tiene, como promedio, un eclipse total de Sol cada 360 años. En cambio, hay promedialmente un eclipse total de Luna cada 3 años.

 

Interpretación

Para los antiguos caldeos, el astro eclipsado era invadido por una multitud de demonios y genios maléficos. Pero los sacerdotes-astrónomos de Babilonia, que conocían perfectamente el mecanismo que los producía, pregonaban al pueblo que, con su poder, lo liberarían de tal maleficio. Y, efectivamente, los habitantes de aquel imperio comprobaban con sorpresa que, a la hora señalada, el astro alcanzaba su estado «pre-eclíptico». Tal hecho aumentaba el prestigio de la élite sacerdotal y comprobaba, una vez más, que el conocimiento es poder.

Para los chinos, se trataba de un dragón hambriento,que intentaba devorar, según el caso, al Sol o la Luna. Los chinos, atemorizados pero muy ingeniosos, comenzaban a hacer sonar sus gong, sus tambores y sus instrumentos de madera, gritando y saltando (millones de chinos saltando) hasta que el «dragón», completamente aturdido ante el estruendoso recibimiento, soltaba su presa, sin acabar de devorarla.

Se registra un famoso caso en que dos astrónomos imperiales, Hsi y Ho, fueron decapitados por no haber avisado con antelación la llegada del «eclipse traidor».

 

Precauciones

Mucho cuidado con la vista. Nada de vidrios ahumados ni de negativos fotográficos, y menos aún binoculares o prismáticos.

Es muy difícil ahumar correctamente un vidrio, y en cuanto a los negativos, no son aconsejables dado que, en general, corresponden a fotos color. Los que verdaderamente sirven son los negativos de las fotos blanco y negro, pero hoy son poco usados.

Lo más aconsejable es el cristal verde o azul muy oscuro, que se usa en las caretas de soldadura autógena. En su defecto pueden utilizarse dos radiografías superpuestas en su parte más oscura. Otro método es la proyección de la imagen del Sol en una superficie clara.

 

Interpretaciones

En un eclipse solar que se verificó sobre las selvas del Brasil, la población indígena de la región, al oscurecerse el Sol, comenzó masivamente a lanzar al cielo flechas encendidas, para prender de nuevo el disco solar. En el siglo VI a.C., Tales de Mileto, uno de los siete sabios de Grecia y padre de la Filosofía, que se había iniciado en la ciencia del cielo con los sacerdotes egipcios de Menfis, Tebas, Heliópolis y otros centros intelectuales del Egipto faraónico, fue el primero que predijo con total precisión un eclipse solar.

El fenómeno se registró sobre Asia menor, y fue observado por los medos y los lidios, en medio de una gran batalla. Al producirse la oscuridad, se suspendieron los combates, ante la interpretación de que era una señal de los dioses, opuestos al enfrentamiento bélico. *

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