HISTORIAS DE UN NIÑO ESCRITAS POR UN ADULTO

"Pensar que hoy Cardal parece tan cerca"

El libro, recientemente publicado por la editorial Tradinco, está dirigido a todas las personas que alguna vez vivieron en el interior del país y, al mismo tiempo, a aquellas que sólo han tenido contacto con la ciudad.

Vacaciones en Villa Cardal «puede atraer al público que vive o vivió en la campaña», explicó Cappuccini, «porque a unos les va a recordar muchas cosas y al resto les va a contar muchas cosas del Interior que ignoran y sabrán, a través de las historias, cómo vivía la gente de la zona en las décadas del treinta y el cuarenta».

Los niños también están incluidos en la lista, porque el libro relata, precisamente, las aventuras de un escolar. Los relatos y las anécdotas que escribió Miguel A. Cappuccini, cuentan historias vividas durante las vacaciones en Villa Cardal, lugar al que iba, puntualmente, desde los cuatro a los trece años.

«Los cuentos los relato de acuerdo a la visión que yo tenía en aquella época», explicó el autor, y luego agregó: «No son temas tratados con técnicas especiales, ni con ficción; son hechos reales».

 

Paseo por Villa Cardal

En las páginas del libro, Cappuccini va describiendo la vida en el pueblo, su gente, la naturaleza, el río, los chircales, las sequías, las salidas a pescar o a cazar. También se relatan las idas a la cañada, la huerta y la viña, de donde retornaban cargados de duraznos y frutos frescos para comer como postre, luego de las «largas comidas».

El tren que lo trasladaba al pueblo también ocupa un lugar especial en el libro. «Tenía una función importantísima en aquella época», comentó entusiasmado el autor, «porque unía los pueblos desde Montevideo a Rivera, y el viaje duraba doce o más horas. ¡Calculá que tenía camarotes para dormir!».

Casi setenta años después, Miguel mira con nostalgia y dice: «¡Pensar que Cardal parece tan cerca ahora!». El viaje demoraba aproximadamente dos horas y media.

 

El pueblo con el paso del tiempo

Hace casi cuatro años que Cappuccini no viaja a Villa Cardal. Las últimas veces que fue, notó que el pueblo no ha quedado «estático como le ha pasado a otros pueblos de campaña». Comentó que Villa Cardal no sólo no se ha despoblado, sino que por el contrario, hay más personas viviendo porque la actividad lechera que allí hay atrae muchas familias. Al mismo tiempo reconoció que también han mejorado las vías de comunicación y las rutas que llegan hasta la villa.

Si bien Miguel aseguró que le quedan anécdotas de sus vacaciones en Villa Cardal, comentó que su próximo libro va a ser sobre historias de su infancia pero esta vez centrado en la ciudad, donde también «muchas cosas cambiaron si miramos para atrás». Además va a continuar escribiendo poesía, ya que es uno de los géneros que disfruta y ha publicado antes. *

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