La reforma de la salud le dará poder de decisión a los usuarios
El movimiento tiene sus orígenes en los barrios de Montevideo. Desde los centros de salud y las policlínicas se elevó la necesidad de una organización que le permitiera a los usuarios incidir en las políticas nacionales de salud.
«Al surgir nuevos espacios de participación y decisión que la reforma de la salud crea, empezamos a organizarnos en asambleas, primero en lo departamental y luego en lo nacional», explicó a LA REPUBLICA Juan Carlos Petito, dirigente del movimiento, recordando los inicios del grupo.
En el futuro próximo va a haber usuarios en los puestos de dirección de ASSE y en la Junta Nacional de Salud (órgano rector del Sistema Nacional Integrado de Salud). «Pedimos estar en todos los lugares en donde se tomen decisiones», indicó Bentancur, quien agregó que habrá comisiones asesoras en cada departamento.
Participación de abajo hacia arriba
En abril de 2005 comenzaron a trabajar en Montevideo y la primera asamblea nacional se celebró en diciembre del mismo año. Actualmente participan en la comisión consultiva, junto al Ministerio de Salud Pública (MSP) y otros actores de la salud, y también son parte de la Comisión de Bioética.
«Tratamos de reconvertir las comisiones de reclamo en comisiones de propuesta», dijo a LA REPUBLICA otro vocero de la organización, Jorge Bentancur. «En todo el país se utiliza una metodología participativa. De lo barrial a lo zonal, de ahí a lo departamental y luego a nivel nacional», agregó.
Para los usuarios, el cambio de sistema resulta fundamental, así como también es necesaria la inversión en prevención y la promoción de la salud. «Los sistemas anteriores eran asistencialistas; no había trabajo de prevención», afirmó Petito.
Los usuarios entienden que hasta ahora el sistema no es equitativo y no resulta democrático el acceso a la salud. No lo es en el sector público, pero menos aún en el privado. «Quizás hoy están más desprotegidos quienes tienen cobertura en una mutualista y no acceden a las órdenes de consulta ni a los medicamentos, que quienes acceden a los servicios públicos porque tienen carné de asistencia», dice un documento de la organización.
No sólo es salud
El movimiento también entiende que la prevención en salud abarca otros temas vinculados, como el acceso a la vivienda digna, al trabajo y a la educación. Un ejemplo muy claro fue un brote de hepatitis en un barrio montevideano. Cuando asistieron los usuarios al barrio, como promotores de salud, observaron que no había saneamiento y que los desperdicios terminaban en las canaletas.
Ahí estaba el gran foco y cultivo de la hepatitis, que era desparramado por todas las casas. Los usuarios tuvieron que actuar como mediadores con la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), el MSP y otros organismos, con el fin de solucionar el brote.
«Tenemos que solucionar la raíz del problema; apuntamos a un cambio profundo. Por eso la reforma es muy beneficiosa, porque tenemos parte en la toma de decisiones importantes», dijo Bentancur. El año pasado los usuarios comenzaron a trabajar promocionando la salud en las escuelas, y este año ya tienen la autorización para trabajar en Secundaria y UTU. Todos han pasado por cursos de preparación para «agentes comunitarios» que se dictaron en la IMM y en otros lugares. Sus temáticas son diversas, como por ejemplo la adicción a las drogas y la salud sexual.
Un cambio de mentalidad
Actualmente se están realizando en el interior del país las asambleas representativas de los usuarios de la salud pública y de la privada.
En la capital ya se han desarrollado en casi todos los barrios. «Esto implica cambiar de mentalidad. Pasar de ser un usuario objeto de intereses mercantilistas a un usuario sujeto de derecho es todo un proceso», explicó Bentancur.
Según ellos, varias de sus propuestas fueron tenidas en cuenta en la Ley de Descentralización de la Administración de Servicios Sanitarios del Estado (ASSE). También están siendo evaluadas otras sugerencias de los usuarios para la denominada «ley grande» que implementa el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS).
Fortalecer al médico barrial
Los usuarios están convencidos de que la implementación de un sistema integrado va a requerir mucho tiempo, y lo más importante será la atención primaria de la salud.
«Hoy por hoy, ¿a quién se premia? Al gran oncólogo, cardiólogo o cirujano. Queremos que se fortalezca y se premie al médico que evita que la gente se enferme, al que nadie conoce.
A ese que desde un principio soluciona el problema en el territorio», afirmó el vocero.
El movimiento apuesta a un cambio de modelo profundo y a que la salud esté organizada para cubrir las necesidades de la gente, «no para beneficio de unos pocos, porque hoy en día hay un mercantilismo atroz», dijo Bentancur. Por su parte, Petito indicó que, aunque muchos están esperando a lucrar con los problemas de la gente, «es preciso que todas las personas, con o sin dinero, puedan atenderse por igual, con la misma calidad y accesibilidad».
Un derecho y no un deber
«La salud es nuestro derecho humano, esencial a todas las mujeres y los hombres del país.
Sin embargo nuestra Constitución no lo reconoce como tal.
El artículo 44 establece que ‘cada persona es responsable del cuidado de su salud’, es decir, el Estado no se hace responsable, y la salud no es considerada un derecho sino un deber de los ciudadanos», afirma el movimiento. Dado que los usuarios entienden a la salud como un derecho humano esencial, defienden su participación en la toma de decisiones, como representantes de las miles de personas que cada día se asisten en los hospitales públicos y en las mutualistas. *
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