Paro sorpresivo en el transporte suburbano e interdepartamental
A partir del mediodía, en los alrededores de la terminal Tres Cruces el movimiento era extraño. Se divisaban ómnibus interdepartamentales detenidos sobre la calle Goes, y había gente con bolsos y pasajes en la mano por todas partes.
Un corte efectuado por los funcionarios del transporte en la vía de ingreso de los ómnibus, sobre la calle Acevedo Díaz y La Paz, alteró la rutina en la terminal.
La medida tomada por los obreros del transporte, en reclamo de aumentos salariales y mejores condiciones de trabajo en los servicios suburbanos e interdepartamentales, también modificó el movimiento en la terminal de Río Branco. Las actividades se reanudaron pasadas las cuatro de la tarde.
Medida por equiparación
El cartel que detuvo el paso del los ómnibus decía: «Por equiparación ¡¡ya!!». Claudio Nizarala, integrante del gremio de la empresa Cot, explicó que se está en la búsqueda de la equiparación de sueldos entre los distintos servicios del transporte, porque «los salarios de los funcionarios de los ómnibus interdepartamentales y suburbanos están un 36% por debajo de los que reciben los del transporte urbano».
El objetivo es lograr un aumento de un 7,5% para este año y comenzar las negociaciones para llegar, a partir del año que viene, a un 36% de incremento en los sueldos.
Los conductores de coches interdepartamentales o suburbanos reciben una remuneración variable en función de los kilómetros que efectúan. Aun así, tienen un básico asegurado de 8.000 kilómetros, lo que equivale a ocho horas de trabajo por día. Nizarala comentó que en los años 1984 y 1985, «un conductor de transporte interdepartamental ganaba por 8.000 kilómetros de trabajo lo mismo que un conductor de un coche suburbano y urbano». Sin embargo, hoy cobra «un 36% menos que un chofer de transporte urbano», expresó.
La suspensión de actividades se decidió por las diferencias que mantuvo la Unión Nacional de Obreros del Transporte (UNOT) con los empleadores durante la negociación en los consejos de salarios. Los funcionarios consideraron que los empresarios «actuaron en forma burlona» durante la reunión que se llevaba a cabo ayer en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), explicó el entrevistado.
Fuera de la terminal, en la zona de ingreso de los coches, el clima de protesta era claro. Dentro del recinto, muchos funcionarios desconocían qué era lo que ocurría, y no podían informar a los clientes debido a ese desconocimiento.
Un empleado de una empresa que viaja diariamente hacia el este del país afirmó no estar de acuerdo con la medida. «El corte que hicieron provoca un paro forzoso, porque al cerrar la salida no dejan actuar libremente al que quiere trabajar», se quejó. Además, destacó que con la medida «se toma a la gente de rehén, y vos no te tenés que olvidar que cumplís una tarea pública».
«Fijate la terminal: está llena de gente que no sabe cuándo podrá viajar. Pensá en la persona que está en el medio del campo, esperando hace rato el único medio que tiene para trasladarse de un pueblo a otro, y desconoce lo que está pasando acá», agregó.
Cuatro horas de espera
La gente deambulaba por la terminal y por los andenes. El primer ómnibus afectado por el paro quedó a unos pocos metros de la barrera impuesta, pero a cuatro horas de retraso del destino de sus pasajeros.
Inés iba a dar clase a la escuela de Empalme Olmos. Sus planes eran salir a la hora 12.00 y llegar a las 13.00, para comenzar su clase a las 13.15. A las 15.30 continuaba en la terminal. Ya no llegaría a su trabajo, pero seguía esperando para poder arribar a su casa, en el departamento de Lavalleja.
«Ibamos saliendo y pusieron el cartel. Bajamos todos pensando que el corte iba a ser por un rato. Pero no fue así, porque seguimos acá después de más de tres horas», relató.
Carolina viajaba en el mismo coche. Cuando conversó con LA REPUBLICA integraba una ronda de amigos que se había formado en la puerta del ómnibus.
«Iba a mi casa en Solís de Mataojo. Lo que más me molesta es que no hayan avisado nada, porque si sabés del paro te organizás la jornada. Pero no, nos quedamos acá, en la entrada, lo que es más humillante todavía», comentó indignada Carolina.
A pesar de su malestar, la pasajera reconoció la «buena onda» del guarda y el chofer, que pusieron música para amenizar la tarde. Comentó que con el resto de los pasajeros se «contaron sus vidas», y lo único que les faltaba era «intercambiar los números de celulares». Noemí manifestó que los funcionarios «no tomaron la mejor medida», y agregó que la medida apropiada para estos casos es no cobrar el boleto, «porque ahí ponés la mano en el bolsillo del patrón. Se perjudica él, y no todos nosotros, que ya pagamos el boleto y encima tuvimos que esperar durante horas».
Frente a esa propuesta, uno de los choferes reunidos en las afueras de la terminal dijo que de esa manera se «robaría» al patrón. Aclaró que esa «no es la idea de la movilización»: el objetivo es -insistió- lograr la equiparación de los sueldos. *
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