CON LA PRESENCIA DE LA MINISTRA DEL INTERIOR, EL CNR CELEBRO SU QUINTO ANIVERSARIO

Aniversario de una institución modelo

En el acto de apertura, la ministra del Interior señaló que afirmar que los reclusos no pueden rehabilitarse es sólo un estereotipo. «El CNR es un proyecto querido y un emblema del ministerio. Es ideal, y diferente al resto en cuanto a la rehabilitación», dijo la ministra, quien calificó al proyecto como uno de sus «orgullos».

La jerarca también se refirió a la situación de las cárceles en nuestro país. «José Díaz fue muy valiente en reconocer, a pesar de haber sido criticado y hostigado, la situación inhumana que se vive en ellas. Como él dijo, queremos tener muchos más CNR», manifestó. Por su parte, el representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el Uruguay, Juan José Tacone, dijo que el CNR es un ejemplo para todo la región, ya que dignifica al interno gracias a la rehabilitación y las oportunidades de empleo.

 

De puertas abiertas

El director general del CNR, Lic. Agustín Deleo, agradeció el esfuerzo de los funcionarios del CNR para hacer posible el quinto aniversario de una «institución modelo». «La nuestra es una institución de puertas abiertas, es una política entera de inclusión social», dijo Deleo, quien finalizó comentando los acuerdos empresariales logrados para generar igualdad de oportunidades para sus internos y las reclusas de la cárcel de Cabildo. Más adelante, representantes del Correo y la Administración Nacional de Puertos (ANP) hicieron énfasis en el programa laboral que permite a los reclusos del CNR y la Cárcel de Cabildo acceder a pasantías remuneradas durante un año. Cristina González, presidenta del Correo, subrayó que el desempeño de los internos ha sido «notable», apreciación en la que coincidió con el presidente de la ANP, Fernando Puntigliano.

 

«Mucha gente quiere que los reclusos se pudran en la cárcel»

Para cerrar el primer panel de discusión, Richard Reed, representante del PIT-CNT, señaló que vivimos en una sociedad muy hipócrita, por lo que el recluso tiene un doble castigo: la pena y el rechazo de la sociedad. «Mucha gente quiere que los reclusos no salgan y se pudran en la cárcel. Esa gente no sabe que esas personas no tienen los mismos valores de educación que la gran mayoría», dijo el representante de la central obrera, que se desempeña en la organización social del Comcar. Reed relató que en ese establecimiento, tanto los internos como los funcionarios viven en condiciones «medievales, como animales». También subrayó la necesidad de que el Estado apueste aún más a la inclusión social. «No me conformo sólo con estas pasantías», concluyó.

Finalmente, en el panel «Historia de vida», los internos tuvieron la palabra y contaron sus experiencias de trabajo en el Puerto y el Correo.*

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