Pretenden ampliar cantidad de cursos y docentes para educación en cárceles
El área de educación para jóvenes y adultos dependiente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) estudia la posibilidad de ampliar la oferta educativa en las cárceles.
Felipe Machín, encargado del área, destacó la labor de los educadores que trabajan en los centros penitenciarios y la aceptación de los cursos por parte de los reclusos. Explicó que con este proyecto, «no sólo se procura la acreditación de la educación primaria», lo cual es potestad del área que él dirige, sino también «generar un ámbito donde los privados de libertad desarrollen su creatividad y hagan más llevadero su tiempo de reclusión».
Machín adelantó que una comisión formada por la ANEP, el Ministerio del Interior (MI), el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y el Patronato de Presos está estudiando qué apoyo se dará a los centros carcelarios en un futuro.
Explicó que hasta el momento «no se sabe qué número exacto de docentes se pedirá a la ANEP», pero adelantó que su área estará considerando el asunto en los próximos meses. El pedido de los docentes «dependerá de las necesidades que presenten los directores de cárceles y de los requerimientos de los propios reclusos», indicó.
Primaria, ajedrez y música
Machín consideró positiva la experiencia en educación primaria que desarrollan los reclusos, pero recordó que no es «el único tipo de educación que se brinda en las cárceles». Destacó los cursos de teatro y expresión plástica, entre otros que se vienen llevando a cabo con gran éxito en 26 de las 27 cárceles de todo el país. Casi 45 docentes se encargan de impartir las clases en las que participa un centenar de reclusos.
La última incorporación es el ajedrez, ya que se trata de una «buena actividad educativa que requiere mucha concentración», dijo Machín. El jerarca educativo agregó que si bien el área de educación de jóvenes y adultos tiene potestad para titular en educación primaria, las actividades extracurriculares «también contribuyen a la educación del recluso».
Machín fue enfático al afirmar: «Si pensamos la educación como un papelito, estamos menoscabando la profesión docente». En estos cursos se pone especial atención en lograr la socialización del recluso por medio del trabajo y el estudio.
En el Comcar está funcionando con gran éxito el taller de encuadernación, el cual «está generando un buen ambiente entre los reclusos que participan en las clases». Si bien se realizan en las cárceles talleres de música y teatro, Machín afirmó que no se pretende «formar una cantante de ópera o un gran actor dramático, sino contribuir a la recuperación del individuo».
Balance
A principio de este mes el área de educación de jóvenes y adultos de ANEP presentó un balance en el cual se destacaron los programas educativos que se vienen llevado a cabo. Entre ellos se mencionó la expansión del programa «En el País de Varela. Yo sí puedo», llevado adelante por el Mides en colaboración con ANEP.
También se destacó el programa Espacio Adolescente, el cual integra a los jóvenes que no culminaron la educación primaria. Como otro punto alto se mencionó la reestructuración de los cursos de educación de jóvenes y adultos. Actualmente funcionan ocho cursos, que ofrecen dos modelos: unos fomentan la «expresión del alumno» y otros ofrecen capacitación laboral.
Según el documento presentado ante la ANEP, hasta 2006 «los cursos funcionaban con tres días de trabajo de aula y un día de coordinación del personal docente del centro, sin la concurrencia de alumnos, completando así una carga de quince horas».
Según se da cuenta en el resumen, «como forma de dar prioridad a la intervención directa de un docente con el alumno, a partir del presente año lectivo se pasó de tres a cuatro días semanales, con un día mensual de coordinación». *
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