MEDICOS URUGUAYOS SE TRASLADARAN A PORTUGAL, PAIS CARENTE DE ESPECIALISTAS

Cuando el Sur ayuda al Norte

El convenio, surgido de las reuniones de ministros de Salud de Iberoamérica, se suscribirá a fines de setiembre, en ocasión de la visita oficial que realizará a Portugal el presidente Tabaré Vázquez.

«Un ejemplo interesante de cooperación del Sur con el Norte, al que no estamos habituados, porque normalmente son los países llamados desarrollados los que ayudan a los en vías de desarrollo», comentó a IPS el doctor Franklin Sanches, con largos años de experiencia médica en Colombia, Brasil y Mozambique.

El médico, experto en el área de cooperación, no resistió evocar la coincidencia entre el anuncio del acuerdo de Salud y «la ironía que encierra el que el sudamericano Uruguay, con pocos días de diferencia, dio una mano al europeo Portugal, al solucionar el problema de la avería del navío-escuela Sagres en el Río de la Plata».

La alusión se refiere al viaje de fin de curso de los guardiamarinas portugueses, que se vio inesperadamente interrumpido cuando se averió el motor del Sagres, en el trayecto entre Rio de Janeiro y Buenos Aires, logrando proseguir viaje sólo gracias a la ayuda de la armada uruguaya, que lo remolcó a Montevideo, donde fue reparado.

Los médicos uruguayos serán destacados especialmente en los Vehículos Médicos de Emergencia y Reanimación (VMER), «uno de los servicios más estresantes del sistema público, donde muchos jóvenes profesionales portugueses se rehusan a trabajar o bien lo hacen por poco tiempo, esperando su oportunidad para abrir la mucho más rentable consulta privada», apuntó Sanches.

 

¿Por qué Uruguay?

Consultado acerca de por qué se había elegido Uruguay, el funcionario no necesitó de tiempo para reflexionar sobre su
respuesta: «Uruguay es la Suiza de América Latina, tiene una escuela de medicina que garantiza calidad, una ministra de Salud (María Julia Muñoz) sensible a nuestro problema y médicos en exceso».

La futura presencia de jóvenes médicos uruguayos en Portugal, a desempeñarse en el primer nivel de atención, fue una fórmula encontrada en la Conferencia Iberoamericana de Ministros de Salud, una de las reuniones previas a la cumbre del bloque realizada en noviembre en Montevideo y que tuvo, precisamente, a las migraciones como asunto central.

Uruguay, hoy con 3,2 millones de habitantes y unos 13.000 médicos, sufre la sangría de profesionales y personal altamente capacitado en distintas áreas, en el marco de un constante flujo emigratorio que lo ha ubicado entre los países más expulsores de nacionales de América Latina.

Entre las contrapartidas previstas está la capacitación de posgrado de ese contingente, que llegaría en tandas y para actuar durante dos años, explicó a IPS el subdirector Nacional de Salud de Uruguay, Gilberto Ríos. Empero, aclaró que aún se está en la fase de estudio del acuerdo, que también puede incluir la provisión de material técnico desde el país europeo.

 

Pocos médicos en Portugal

Mientras, la solución del problema de las carencias de profesionales en Portugal podría verse dificultado por la clase médica portuguesa, celosa de la preservación de su estatuto privilegiado.

En un encuentro con corresponsales extranjeros en julio, Correia de Campos reconoció a IPS que, más que falta de profesionales de salud, en Portugal «existe una distribución asimétrica».

En la actualidad hay 25.099 médicos para atender a los 10,2 millones de portugueses esparcidos en 92.300 kilómetros cuadrados. Un promedio muy superior al aconsejado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ubica como mínimo un médico por cada 900 habitantes.

De este total de médicos, el ministro indicó que «cerca de 2.000 son extranjeros», sobre todo brasileños y gallegos. Empero, el excesivo celo del Colegio Médico y su gran influencia en el país se ha traducido en actitudes que muchos profesionales de las nuevas generaciones califican de «corporativistas».
Cuando en la segunda parte de la década del 90 los clínicos y
odontólogos extranjeros comenzaron a llegar en cantidad a Portugal, los impedimentos legales para la práctica de ambas profesiones, como los exámenes para revalidar los títulos, eran casi insuperables. «Pero esta actitud fue cambiando poco a poco y hoy la situación ha mejorado notoriamente», dijo a IPS la doctora brasileña Rosaidea do Nascimento, especialista en acupuntura y tratamientos de medicina tradicional china.
Entre los escollos más significativos para ingresar al exclusivo club médico también se destacan las trabas a la creación de nuevas facultades y el mantenimiento de un promedio de notas de 19,2 (tanto en el segundo ciclo de secundaria como en el examen de aptitud académica) en una escala de calificaciones positivas de 10 a 20 para que un alumno pueda estudiar Medicina. Disconformes con el frustrado intento de ingresar a una facultad de su propio país, muchos alumnos portugueses optan por estudiar en el extranjero.

En Portugal, el no recurrir a profesionales extranjeros podrá adquirir formas dramáticas. Tan sólo en 2006, más de 600 médicos salieron del Estado para engrosar las filas de la consulta privada. Esta cifra no sería noticia si la población portuguesa no estuviese cada vez más envejecida y si el gobierno no se viese forzado a cerrar cada vez más urgencias, maternidades, puestos de primeros auxilios y reducir ambulancias por falta de médicos. *

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