LA MITAD DE LA POBLACION NO FINALIZO LA ESCUELA; EL 90% SABE QUIEN ES NATALIA OREIRO

Ampliaron datos sobre consumo cultural en los asentamientos de Montevideo

El Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo (IMM), el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) y el Observatorio Universitario de Políticas Culturales de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación presentaron las conclusiones obtenidas a partir de la investigación «Imaginarios y consumos culturales en asentamientos de Montevideo».

Durante la presentación estuvo presente Mauricio Rosencof, director de Cultura de la IMM, quien destacó a partir de los datos obtenidos que el país «es como un espejo roto», en el cual «cada uno se ve en un fragmento distinto». Las diferencias se destacan incluso entre personas que viven en un mismo asentamiento.

Rosencof subrayó la necesidad de «amalgamar los fragmentos» y desarrollar «políticas integradoras» que posibiliten la difusión del conocimiento, que para unos resulta «obvio» y para otros es absolutamente desconocido.

Por otra parte, dijo que la escuela tiene que ser el sustento que unifique la variedad de elementos culturales, mientras que los medios de comunicación deben reforzar los aspectos educativos, porque «la tevé abierta no proporciona otra cosa que distracción».

 

Población heterogénea

La investigación se centró en el estudio del consumo y el imaginario cultural en situaciones de pobreza. Para ello se trabajó con una muestra de 440 personas que viven de asentamientos irregulares de Montevideo, las cuales fueron discriminadas en tres grupos de acuerdo al tiempo de residencia: menos de cinco años, entre seis y diez años y por un período superior a los diez años. Casi un 80% de los entrevistados declaró que vive en asentamientos desde hace más de seis años, lo que de alguna manera reduce el protagonismo de la crisis económica vivida durante 2002.

El nivel educativo superior y la mayor cantidad de años de educación se comprobaron en la población que habita en asentamientos desde hace más de diez años, aún cuando la mitad de este grupo no cursó primaria.

Las diferencias de intereses varían de una franja a otra. Quienes residen en asentamientos desde hace menos de cinco años manifestaron como necesidad la presencia de un club deportivo en el barrio, casi la mitad destacó la importancia de una biblioteca y en último lugar solicitaron un espacio donde aprender computación.

La población que ha vivido en estos lugares por períodos mayores a seis años pero menores a diez también destacó la importancia de un club deportivo, pero en segundo lugar solicitaron un lugar para aprender computación, en lugar de una biblioteca. Por último, las personas que viven en asentamientos hace más de diez años coincidieron con los de la primera franja, pero destacaron levemente la importancia de tener un lugar donde aprender computación.

Hugo Achúgar, de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (Udelar), explicó que los datos obtenidos cuentan con «insumos» para quienes tienen «la responsabilidad de generar políticas públicas culturales y sociales». Se pueden considerar así las necesidades básicas culturales insatisfechas, no sólo a nivel individual sino también desde el punto de vista de la comunidad.

 

Referentes mediáticos

En la encuesta efectuada en los asentamientos se observó además cuánto se conoce sobre la cultura nacional. Para ello se incluyeron personajes provenientes del «parnaso nacional tradicional», como Juana de Ibarbourou, Joaquín Torres García o Juan Manuel Blanes, junto autores contemporáneos, entre ellos Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti. Integraron la lista también China Zorrilla, Ruben Rada, Natalia Oreiro, Fata Delgado y otros artistas nacionales de la actualidad.

Las respuestas confirmaron que los pobres más recientes son los que están menos vinculados con los valores culturales presentes en la educación formal, expresó Achúgar. El consumo cultural es discontinuado y bajo, salvo a través de la televisión.

El nombre de Juana de Ibarbourou no fue reconocido por casi un 53% de la población, mientras que el resto de las figuras de la cultura no mediática no alcanzaron un 50%.

Por otro lado, Natalia Oreiro fue reconocida por un 90% de los encuestados, mientras que China Zorrilla alcanzó un 80%, y Ruben Rada y Marta Gularte lograron ser identificados por un 70% de la población. Asimismo, el Fata Delgado superó el 65%, y el grupo La Plebe, de música villera, fue identificado por un 50% de los consultados.

La presencia de libros, discos o cassettes fueron elementos considerados como elementos de cultura. Un 26% de la población consultada manifestó no tener libros y un 19% dijo no tener discos o cassettes.

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