MANUAL DE PROCEDIMIENTO PARA ATENDER LOS CASOS DE ABUSOS DOMESTICOS QUE PERCIBAN EN SUS ALUMNOS

Guiarán a maestros para actuar frente a niños víctimas de violencia

Ser maestro no es tarea sencilla. La responsabilidad que enfrentan en el cuidado de los niños, en materia afectiva y física, y la educación eficaz son pilares de esta profesión. El maestro «está ahí, ríe con el alumno y llora con el alumno», tal como expresó el maestro Miguel Soler Roca a LA REPUBLICA tiempo atrás.

«El compromiso del maestro hacia el alumno es total», declaró Teresita Capurro. La secretaria general de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) enfatizó en que el maestro «constantemente está atendiendo los casos de violencia que percibe en los niños». La docente y dirigente gremial fue consultada por la implementación de un manual de ayuda para los maestros que asesorará al educador una vez que descubra casos de violencia física o psicológica en alguna de sus clases.

El consejero de Primaria Oscar Gómez destacó este trabajo como una «buena manera de guiar a los maestros frente a casos de violencia familiar hacia los niños». Resaltó que el material contará de 3 mil ejemplares que serán distribuidos en las escuelas públicas de todo el país y contribuirá a «atender el problema de la violencia doméstica, específicamente en el caso de los niños». Aclaró que no incluirá datos de la realidad y estadísticas sobre violencia, sino que «será un apoyo para el docente».

Este trabajo pretende que el maestro «identifique aquellos casos donde los niños presentan señales de violencia doméstica» para que actúe administrativamente y, a la vez, apoye al niño en su situación personal, destacó Gómez.

 

«Mapa de ruta»

El «Mapa de ruta» cuenta con el apoyo del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), el Ministerio de Salud Pública (MSP), a través del Programa Nacional de Salud de la Niñez, el Ministerio del Interior, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), a través del Programa Infamilla, y la Universidad de la República (Udelar), a través de la Facultad de Medicina. Todas estas instituciones conformaron un equipo de trabajo multidisciplinario para diseñar el manual de apoyo para los docentes.

Teresita Capurro dijo que ésta es una iniciativa «muy positiva», pero destacó que la labor del maestro en estos casos es «constante» y «silenciosa la mayoría de las veces».

La maestra agregó que «históricamente» sus colegas han escuchado a los niños y niñas que planteaban sus problemas y han tratado temas de violencia que eran ajenos a la escuela porque se dan en el seno de la familia del escolar. Resaltó que no se debe confundir el lanzamiento del manual con que los maestros estén «desinformados sobre estos temas» y aseveró que en la práctica profesional están «siempre atentos a estos casos».

Capurro explicó que al descubrir un caso de violencia doméstica el tema queda en reserva entre el maestro y las autoridades pertinentes. «Somos muy cuidadosos, sobre todo para proteger la intimidad del niño», afirmó. Reconoció que la atención de los maestros hacia los casos de violencia doméstica «quita tiempo pedagógico al docente», ya que se ocupa «directamente de los casos que presentan los alumnos».

Oscar Gómez dijo que a nivel de Magisterio se enseña a los futuros maestros el funcionamiento administrativo básico, pero reconoció que el curso es «muy escueto». Gómez no descartó que se pueda aplicar este manual a los estudiantes de Magisterio, para que tengan en cuenta la información a la hora de detectar y actuar frente a los casos de violencia doméstica.

 

Derechos y obligaciones

Año tras año los casos de violencia doméstica se incrementan en todos los países del mundo y en todas las clases sociales. Uruguay no es ajeno a ello. Los niños y niñas generalmente resultan ser las víctimas directas de los hechos de violencia por acción u omisión de los padres, familiares u otros. La violencia doméstica, así como la bélica y la social, genera daños permanentes desde el punto de vista físico y psicológico.

Nuestro Estado tiene la obligación constitucional de velar por la estabilidad moral y material de nuestra sociedad, según el artículo 40 de nuestra Carta Magna. A su vez, se obliga a los padres a cumplir con los «cuidados y educación» de sus hijos, «para que éstos alcancen su plena capacidad corporal e intelectual» (artículo 41 de la Constitución de la República).

Recientemente, un viejo método correctivo pasó a ser prohibido en nuestro marco legal: la «bofetada correctiva».

No obstante, la violencia doméstica y los abusos sexuales y físicos a los niños y niñas sigue llenando las primeras planas de los periódicos. La vulnerabilidad de los niños, protegidos por leyes internacionales poco respetadas en varios países del mundo, provoca que este mal se acreciente.

La Convención sobre los Derechos del Niño, reconocida por Uruguay, dice en el artículo 18, punto 1, que «los estados partes adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual…»

La escuela pública debe jugar su papel dentro de lo estipulado por las normas nacionales e internacionales, como una institución estatal que tiene como obligación la educación de los niños. Con el manual que recibirán los maestros no sólo se mantendrá «el compromiso del maestro hacia el alumno» del cual hablaba Capurro, sino que se ayudará a que nuestros niños dispongan de las mayores garantías. *

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