Tiene la palabra

Caja bancaria: planteo erróneo del doctor Bruni

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Escribo estas líneas en el diario plural en mi nombre y el de un grupo de pasivos y ex colegas de la actividad bancaria. Con todo mi respeto, doctor Bruni, opino que usted enfoca el delicadísimo e impostergable tema de la aguda desfinanciación de nuestra caja solamente tomando en cuenta el promedio de nuestras pasividades y lo compara con el de las prestaciones del BPS. No dudamos en absoluto, si tomamos únicamente esos parámetros, de la conclusión a usted arriba. Pero lo que usted no toma en cuenta para nada en su superficial estimación es que a nosotros, los pasivos bancarios, nadie nos regaló nada, el buen resultado se obtuvo por el aporte cristalino, sin excepción alguna, a través de todos los años de existencia de la caja, de bancos y bancarios.

Jamás una sombra de corrupción alguna, ni siquiera de desajuste de prestaciones, pagos en fecha, aportes legales al Estado, etcétera. Sobre este último aspecto debemos remarcar (y no es secreto para nadie) además, la salvaje expoliación de sus fondos que efectuó la siniestra dictadura que soportamos estoicamente y, entre otras «perlas» de los gobiernos posteriores. El jugoso IRP que se nos descontaba jamás se destinó en absoluto a tratar de paliar en parte la creciente desfinanciación (por causas de la enorme crisis financiera) del organismo.

Si obtuvimos un nivel decoroso fue pura y exclusivamente por haber tenido, en toda la historia de la caja, una administración honrada y eficiente (totalmente diferente a lo que aconteció, en ese mismo período en el BPS en anteriores gobiernos), verdadero modelo en el país de equilibro y justicia con sus afiliados.

No se ponga, por favor, doctor Bruni en la nefasta posición de «igualar para abajo»… ¡Los pasivos bancarios no somos culpables en absoluto de las tremendas desigualdades (y usted y el señor Murro las conocen muy bien) existentes en todas las escalas de las prestaciones que otorga el BPS… (léase: entre «sumergidos» y ex militares de rango o ex presidentes, a modo de elocuentes ejemplos).

Por lo demás, si de comparaciones se trata, le solicitamos a usted (a título de un pequeño y amistoso desafío) que publique en forma pormenorizada y sin olvidarse de ninguno, los actuales sueldos y/o ingresos de cualquier tipo de todos los integrantes del equipo de gobierno, desde el Presidente de la República, pasando por los ministerios y personal de las embajadas hasta el último parlamentario, para poderlos comparar con lo que percibimos el resto de los habitantes del sufrido «paisito».

Al hacerlo, estamos absolutamente convencidos, que habrá sorpresas mayúsculas.

1ª P.D- No nos oponemos a decorosos reajustes de nuestras asignaciones pero eso sí, ¡queremos ver los que se efectúen en otros estratos de nuestra sociedad, sobre todo los que estén insertos en la lista que le solicitamos y que usted, a no dudarlo, hará conocer a la opinión pública.

2ª P.D- Si hay sacrificios, ¡sacrificio pa’ todos!

ROQUE BRANCATO – C.I. 6.71815-2

 

Sagrados Derechos  Humanos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* A la sentencia de la Madre Teresa de Calcuta, «El primer derecho humano es nacer», bien cabría secundar afirmando que es derecho y obligación de la mujer no embarazarse para a continuación, matar a sus hijos.

El ruin pretexto del «hijo no deseado», equivale a desear el coito y rechazar al hijo.

¿Concíbese ruindad más deleznable que la de padres y madres asesinos de sus hijos o hijas de corta edad? ¡Ello sucede!

Idéntica ruindad. Idéntico pecado. Degeneración y delito semejante.

La mujer embarazada que mata a su hijo indefenso… el hombre que aprueba tal delito, son idénticos criminales que aquellos que eliminan a pequeñas criaturas indefensas, con inmisericorde violencia.

Podrán creer que es diferente. No desean sentirse semejantes.

¡Pero lo son!

Ellos nacieron y les niegan la vida a sus propios hijos.

JOSE LUIS AZAROLA SAINT – C.I. 875.196-0

 

Murió sola y atada

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Nada va a cambiar el estado de «muerte en vida» que padezco por el fallecimiento del amor de mi vida, mi esposa; pero si esto se publica capaz que no vuelva a sucederle a otro uruguayo en símil situación.

Mi señora fue socia por 30 años de la mutualista Impasa; debido a sus dolencias fue internada algunas veces, una de ellas en el Centro de Cuidados Cardiológicos por tres días en el año 2006. El día 1º de agosto de este año ella padece una crisis y una médica de Impasa dispone internarla en el Sanatorio Villa Carmen, el historial médico de mi señora no es enviado adonde fue internada, imposibilitando de ésta manera que se pueda analizar debidamente el tratamiento adecuado. Se le somete a un tratamiento por cuarenta y ocho horas con consultas solo telefónicas a un doctor y lamentablemente a las 10.30 horas del 3 de agosto fallece por un paro cardíaco.

Nadie en Villa Carmen estaba al tanto de su internación previa por cuidados cardiológicos, el enfermero que la ve una hora antes de su fallecimiento dice: «La paciente se rehusa a hacerse un estudio de sus signos vitales»… sesenta minutos más tarde, sola y atada fallece…

Esto no tiene vuelta atrás, y si la Justicia procede o no a mí nada me cambia, pero a Norma le cambio todo…

PEDRO BERGER – C.I. 936.398-6

P.D. A ver si queda claro, toda la medicación que se le dio fue para combatir su situación de ansiedad, nada se hizo por su naturaleza de enferma cardíaca, nada.

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