El derecho de ayudar
En Piedras Blancas hace algunos años encontraron su identidad más de dos decenas de niños. No eran hijos de desaparecidos, no fueron abandonados, simplemente eran niños que no contaban con su registro legal. Esos niños fueron favorecidos gracias a la importante obra que llevan adelante los estudiantes de la Facultad de Derecho.
Myriam espera a que sean las 11.00. Hace frío, y la mañana del sábado pasa sin alterar la calma del barrio. Myriam quiere conseguir la asignación familiar para sus hijos. Como madre divorciada desde hace un año, ella cuida de sus dos pequeños y pretende poder llevar su educación y su alimentación de una forma más eficaz.
Consultada por LA REPUBLICA sobre el impacto que tuvo la instalación del consultorio jurídico en la zona, fue enfática. «Es excelente», aseguró, luego de reconocer que era la primera vez que realizaba un trámite.
«Además de darles apoyo en sus trámites legales, ayudamos a que sepan que tienen derechos y que deben hacerlos respetar», dijo uno de los alumnos que llevan adelante el trabajo en Piedras Blancas. El estudiante fue interrumpido ante la presencia de un recién llegado a las afueras del local.
Ese recién llegado era Verde. Gorro amarillo y negro, respeto al hablar y tímido ante la presencia de tantas personas, explicó a quien lo recibió que estaba realizando un trámite con Deborah, otra de las estudiantes. El señor quería darle el apellido Verde a su hijo.
Deborah tomó una carpeta, salió a la puerta, lo recibió y no estuvo más de cinco minutos con él. El trámite está en proceso.
Paola vive en el barrio, allí en Piedras Blancas, una zona con muchos complejos de vivienda bajas, coloridas y pequeñas. Ella no espera hacer ningún trámite; al contrario, forma parte del equipo de estudiantes de la Facultad de Derecho. «Yo vivo aquí», dijo en la ronda de presentación que hicieron los estudiantes. Paola explicó lo importante que resulta estar presente en la zona para conocer la problemática del lugar.
Visita
El sábado por la mañana visitamos los consultorios jurídicos del Centro de Estudiantes de Derecho (CED). La decana de la Facultad de Derecho, Dora Bagdassarian, junto con un pequeño grupo de estudiantes encabezado por el consejero por el orden estudiantil Federico Baz, visitaron cinco de los quince consultorios instalados en todo Montevideo. También participó de la recorrida el prorrector de Extensión de la Universidad de la República (Udelar), Humberto Tomassino.
Federico Baz -quien ocupa el cargo de secretario de extensión del CED- conoce al detalle el avance y los pormenores del proyecto. Es como un «jefe». Coordina el accionar de los consultorios y lleva el proyecto como propio.
En el consultorio de Piedras Blancas presentó a la decana, al prorrector y a LA REPUBLICA. Nadie se esperaba la presencia ni de este medio ni de las autoridades. «No avisamos a nadie, y eso es lo bueno: verlos trabajando es muy importante», dijo Baz.
Al llegar al barrio de Piedras Blancas, el estudiante mostró el antiguo lugar que ocupaba el consultorio, en un viejo vagón de tren de un Centro CAIF. «Ahí robaron todo, hasta los vidrios y las chapas, y teníamos mucho frío», recordaron. Posteriormente, los estudiantes pudieron conseguir un salón comunal.
Consultorio
Dos mesas, un paquete de galletas dulces, mate y termo, más la decoración de un cumpleaños de quince que anteriormente los vecinos habían festejado, eran la escenografía del lugar de trabajo. Allí estaban los quince estudiantes, una asistente social y una abogada que lleva adelante los trámites autorizada por su título.
Algunos estudiantes habían comenzado a participar el pasado sábado, pero otros llevaban hasta tres años trabajando en el consultorio de Piedras Blancas, en Rafael 4271.
Los consultorios jurídicos atienden consultas notariales, específicamente los relacionados a cuestiones de familia. Baz explicó que las consultas son «gratuitas» y tienen «un doble cometido»: colaborar con la sociedad y permitir que los estudiantes hagan prácticas.
La decana de Derecho, Dora Bagdassarian, dijo que el trabajo de los estudiantes era «muy apreciado» y consideró necesario «extenderlo a más barrios con más consultorios». Por otra parte, el prorrector de Extensión de la Udelar, Humberto Tomassino, valoró positivamente el proyecto, la integración de los estudiantes y el trabajo social que se realiza. Baz aclaró que no se realizan trámites que involucren dinero o deudas. A su vez, los consultorios atienden a aquellas personas que tienen menos de cuatros bases de prestaciones y contribuciones ($ 5.452).
Otro de los hechos que fueron destacados por las autoridades es la presencia del CED en las cárceles.
La decana Bagdassarian aseguró que la imagen del abogado queda, de alguna forma, desmitificada por esta acción, dijo que no había duda al respecto. Baz apoyó esta teoría, aunque admitió que es más difícil lograr que lo vean así los presos que atienden en los centros carcelarios.
De todas formas, la ayuda que brindan a la comunidad es muy valorada. «Están contribuyendo con nosotros, que necesitamos mucho de esto», sentenció Myriam, en la puerta del consultorio, mientras esperaba ser atendida. *
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