La oportunidad
Una vez dije que el gobierno, en su envión inicial, había ignorado la gran oportunidad de crear una organización estatal de medios electrónicos, televisoras y radios, para que funcionara, a partir de la diversidad y la complementación, como contrapartida, capaz de crear ciudadanía, de los medios privados, hoy poco afectos lo hicieron en el pasado, hay que ser justos- a preocuparse por el crecimiento intelectual de la gente.
La fórmula legal hubiese sido muy sencilla: una figura de derecho público que acogiese a Canal 5, a TV Ciudad cuya permanencia en manos de la Intendencia capitalina es ya insostenible, al famoso y encajonado proyecto del Canal 8 de Las Piedras, a las radios del Sodre y a ciertas emisoras comunitarias que, regularizadas como es debido, admitieran su incorporación. Ahora, si se hubiese obrado así, sería sencillo incorporar las cuatro ondas cuya concesión fue quitada a la familia Rupenian; y, por si las moscas, aclaro que para la idea que estoy desarrollando, o repitiendo, nada tiene que ver que esas ondas fuesen concedidas, mañana o dentro de dos meses, a la Udelar.
Pero no. Se agarró para otro lado y así estamos, en la chacra chica. La separación más allá de la mejora de programación de Canal 5 y las radios del Sodre y de la inercia del prestigio alguna vez obtenido por TV Ciudad obra en contra de esa organización en la que se me ocurrió pensar.
Es curioso. Durante años hubo un grupo de estudio en el Frente Amplio que trabajó en esta área y produjo un sustancioso informe, al que el gobierno, luego, no le prestó la menor atención. Tampoco se la prestó a todo cuanto dijimos al respecto unos cuantos comunicadores con bastante experiencia específica.
Y bueno, las cosas son como son.
Así se seguirá a la búsqueda de un supuesto cambio mientras se patalea contra los medios privados, anadeando, cual pingüinos que parecen haber tomado una copita de más.
Mientras tanto, la oportunidad, ¿ya se perdió? *
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