De a poco
El Ministerio de Economía es como esas botellas de vino tapadas de tal forma que, aunque se les meta el tirabuzón a fondo y se haga fuerza, lo que se consigue es partir el corcho y mandar al fondo la mitad que no se pudo sacar.
Después, al servirlo, el vino sale de a poco.
Siguiendo con tan sublime metáfora, eso está pasando con la botella de exclusivo sello de Astori que reserva la sagrada bebida de los recursos del Estado, a la que el líquido le va saliendo con exasperante lentitud.
Pero le sale.
La bancada oficialista y el subsecretario Mario Bergara acordaron el lunes que los recursos extraordinarios reclamados por el INAU saldrán de «refuerzos de rubros» que otorgará Economía; se trata de dinero necesario para mantener actividades de relevancia social, como los programas Infacalle y CAIF. Es un motivo de celebración.
Ahora bien, ¿no era la redistribución de partidas el único camino para contemplar los pedidos que se han seguido amontonando luego de presentada la Rendición de Cuentas? Repica en mis oídos esa única y precisa palabra: redistribución. «De otro modo fue dicho con impasible recurrencia la Rendición no se toca».
¿No se toca?
Entonces, ¿estos «refuerzos de rubros», así como el 6% que, ahora se sabe, Economía tiene previsto para situaciones de este tipo o planes de contingencia, siempre estuvieron disponibles? ¿Acaso significa que no aumentan el gasto público?
Ah, maravilloso.
Sin embargo, me quedan dos preguntas. ¿Por qué no se apeló antes a ellos? ¿A santo de qué se condenó al INAU, por mencionar al organismo que encabeza una fila que nadie sabe ya dónde termina, a deambular por pasillos y escritorios durante tanto tiempo si la solución estaba ahí, a la mano?
Siento que las cosas se hacen, sí, con la mejor intención, y también que hay un error en alguna parte y no logro desentrañarlo.
Bueno, me refugiaré en un aforismo de Fontanarrosa: «Tú me pides el cielo y las estrellas; yo te pido que seas razonable». *
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