Benedetti y Borges

JG. Usted tiene publicados ensayos literarios. Recuerdo uno sobre Proust, concretamente. Lo que me llama la atención es cómo un intelectual comprometido con la realidad como usted pudo ser atrapado por un escritor intimista e introvertido como Proust.

MB Sí, como la novela de Proust se llama «En busca del tiempo perdido», para hacer el ensayo, yo trabajé «en busca de Marcel Proust». Proust me atrapó por el estilo, por la belleza del estilo, no por nada político sino porque es un gran escritor, y eso es lo que me atrajo. Y fue por ahí que me metí con Proust.

 

JG Y ya que hablamos de escritores sin compromiso político, ¿qué opina de Jorge Luis Borges?

MB Con Borges tuve una relación cambiante. Es un excelente escritor y como tal nosotros lo admirábamos. Borges vino varias veces a Montevideo, y se hospedaba en un hotelito que había al lado de la Sala Verdi, el Hotel Cervantes. Y allí íbamos a conversar con él los de la revista Número. Una vez que fui a Buenos Aires me invitó a cenar a su casa, conocí a su madre doña Leonor Acevedo de Borges.

Pero de pronto, Borges pegó una vuelta, y llegó a aceptar una condecoración creo que de Pinochet, y tomó un viraje hacia la derecha que no abandonó más. Y entonces ahí todos los que lo habíamos admirado por su estilo y por su poesía nos alejamos de él. Sin dejar de reconocer sus valores literarios, rechazamos su postura política.

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