JG No es popular, no es de difusión masiva…
DV Sin embargo, yo creo que hay diferentes niveles de difusión. Hay niveles de difusión que son como luces de artificio, que son muy brillantes, que se expanden. En cambio, hay creaciones –pensando en Vallejo– que van haciendo una penetración lenta pero muy profunda; pasan las décadas y lo que ha sido un fuego de artificio de talento sobrevive sí, pero como que Vallejo sigue siempre escribiendo. Lo artístico de alguna manera es un microorganismo que sobrevive a tantos avatares y exilios…
Pero en fin, para terminar, quiero decir que en las charlas para el libro, nos divertimos, también. Las preguntas y la charla nos hacían pasar por muchas cosas, no sólo evocativas sino también por temas que te hacen replantearte cosas actuales. Revisar el espinel –como dicen los pescadores– es revisar un río que tiene dos puntas: tiene las nacientes pero también tiene la corriente hacia la desembocadura; cómo va a ir, qué va a significar esto que hablamos ahora dentro de un tiempo… En ese sentido fue un buen ejercicio. Y tengo que agradecerle a Mario la infinita paciencia de esas sesiones que no duraban cincuenta minutos como las de los psicoanalistas… eran bastante más largas.
JG Me decías que este libro se puede leer escuchando.
DV Sí. Porque tiene como un guión paralelo, que no está explícito en el libro, pero vos podés ir leyendo y de pronto parás y ponés un disco, y entonces se va creando una especie de guión sonoro; como que podés ilustrar la lectura con las canciones mencionadas.
JG Antes que tú llegaras, hablábamos con don Mario sobre los cambios producidos en el país y en nosotros, y le preguntaba si la realidad actual no ha matado la esperanza que teníamos hace cuarenta años, y él me decía que no, que la esperanza se mantiene intacta.
DV Coincido con Mario.
MB La esperanza es una enfermedad incurable…
DV Y por algo uno insiste en el canto y no en el desencanto. En el libro, en lo que tiene que ver con lo político, nos propusimos una lectura de la realidad lo más intemporal posible, porque el libro queda y las circunstancias pasan. Entonces, cuando te referís a lo ya vivido, lo comentás, pero cuando empezás a caminar la contemporaneidad, vas por una cornisa. Es más, a los dos días de aparecido el libro…
MB Ahí nomás, está el futuro…
DV …Claro, el futuro está ahí, puede crearse una contradicción muy grande. Para responder a las preguntas de Mario, que también son muy agudas y te ponen contra las cuerdas, yo trataba de afinar las cuerdas… (Benedetti se ríe) Pero no es un libro como para entrar a polemizar sobre la contemporaneidad.
Abruptamente, aprovechando el silencio que se ha hecho, Benedetti lanza un «¿tamo?» con el que da por concluida la entrevista. *
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