Tiene la palabra

Elogios desde Israel para República AFAP

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Viendo que hay mucha gente que le está cayendo a las Afaps, quiero referirme a la República AFAP, que fue la que conocí por haber trabajado el tiempo que pude, porque me tocó trabajar en una época difícil, cuando la crisis ya comenzaba; las empresas no nos dejaban entrar a los nuevos para conseguir afiliados y en la AFAP la misma persona que me hizo entrar, al bajar mi producción, me dio la baja, como creo debe ser. Para entrar a trabajar, renuncié a mi magra jubilación patronal y con los nuevos aportes conseguir mejorarla. No sé si la gente recuerda quiénes conforman República AFAP. El Banco República, el Banco de Seguros y el propio BPS. Todos bancos del Estado uruguayo. Hay gente que se preocupa por el dinero que se está acumulando. Yo contesto. «Que suerte». Hoy sabemos dónde está y cuánto dinero tenemos. Está todo transparente.

Sobre todo que las Afaps comenzaron su labor utilizando las computadoras y enviando dos veces por año a todos los afiliados su estado de cuenta. Como sabemos que el dinero está en el Banco República, le va a dar un buen uso para hacer crecer el capital. ¿Acaso esa gente conoce alguna empresa de seguros que no trate de incrementar su capital para poder responder en todas las oportunidades? Cuando yo afiliaba, había gente que la primera pregunta que hacía era si podían sacar dinero a cuenta. Todavía no habían puesto un peso y ya querían sacar. Y desde que las Afaps comenzaron a mandar el estado de cuenta, un tiempo después el BPS comenzó también a hacer lo mismo. ¿A estos señores, todo esto les parece mal? ¿O prefieren «La Caja» de la época blanquicolorada? ¿Recuerdan lo que era? Un barril sin fondo, donde nadie sabía dónde iban a parar nuestros aportes, teniendo que hacernos responsables de nuestros comprobantes, si no moríamos en la demanda, porque «La Caja» nunca encontraba nada. Era la verdadera cueva de Alí Babá y los Cuarenta Ladrones, aunque el número de ladrones la superaba ampliamente. Para poder jubilarse había que recurrir a la tarjeta de algún diputado, o de algún político.

O del amigo que tenía un amigo en «La Caja». Está todo perfectamente aceitado, y si no se habían hecho los aportes se llevaba testigos, casi siempre falsos, sobre todo para los que nunca habían aportado. ¿Estos señores recuerdan el famoso caso de las modistas de Colonia? ¿Cuántas señoras se jubilaron en Colonia como modistas? Por lo que sé, Colonia se sigue caracterizando por sus quesos, pero nunca por sus confecciones. Y las pensiones graciables a los que «pelearon» en las revoluciones de 1897 y 1904.

Esos asesinos que degollaban a los perdedores y se llevaban sus cabezas en la punta de sus lanzas.

Esos no estuvieron presos 13 años en las peores condiciones, ni fueron torturados, ni son desaparecidos. Los premiaban con una pensión graciable. Cada día les tengo más bronca a los blancos y colorados que ahora miran con un microscopio todo lo que está haciendo este gobierno.

Así que señores piojos resucitados, que ahora protestan y exigen tanto, ¿dónde estaban ustedes cuando los gobiernos anteriores los fue llevando a la situación que los encontró este gobierno?

Pretenden que en dos años haga lo que deshizo la dictadura y los gobiernos blanquicolorados, poniendo todo el tiempo palos a la rueda, en lugar de ayudar a quienes están sacando al país del pozo que le dejaron. Porque este gobierno no empezó de cero. Tuvo que empezar de menos cien.

Desagradecidos. No ven todo lo que se está haciendo por ustedes. Felicitaciones grandes al Ñato y al Pepe por poner los puntos sobre íes, los palitos sobre las tés. Por estar dando la vuelta como una media al Uruguay, sin pelos en la lengua y desenmascarando los cuervos que fuimos criando.

Y personalmente por haber contribuido con mi granito de arena, para que Uruguay no viva más de espaldas al mar, y que por fin se están haciendo tajamares para pelear contra las sequías. Ahora hay que pelear contra heladas. Un fuerte abrazo desde Israel.

P.D. Dr. Fasano, permítame agregar algo muy importante, que dejaba en el tintero. Hubo una época en que los directores blanquicolorados de «La Caja», a los funcionarios les daban el dinero que les pertenecía a los jubilados y pensionistas para comprarse una casa, no en una zona modesta, sino en plena zona residencial de Carrasco, y todavía les sobraba para amueblarla y hasta para comprarse un auto. todo lo que he puesto, no me lo contaron, sino que lo he vivido personalmente. Así que señores cuervos, como digo en Israel, vayan a otro lado a romper los «beichim». Vale.

ABRAHAM ALISKEVICH – [email protected]

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