Problemas en Punta del Tigre
Hace muchos años en Uruguay hubo árbitros de fútbol importados de Inglaterra. Se jugaba con intérprete. Creemos recordar no estamos seguros de ello que tal extravagancia se debió a que, en determinado momento, las controversias y la desconfianza entre clubes y jueces fueron tales, que no hubo otro remedio: traer gente de afuera.
A ese extremo podemos estar llegando ahora con relación a otros temas y otros profesionales. Ya hubo algo parecido con los oftalmólogos y las auditorías externas…
Cuando llegó el frío, cundió el rumor de que las flamantes turbinas compradas por UTE e instaladas en Punta del Tigre no lo soportaban: no andaban en invierno. Se apagaron con la helada y, como no se las puede empujar por la bajada ya que son fijas, hubo un problema litigioso.
Parece que UTE le echa la culpa a General Electric y General Electric se la echa a UTE: alegan que el mínimo de temperatura ambiente especificado por el ente para Uruguay estuvo por encima del realmente existente apenas apretó el invierno.
Aun teniendo en cuenta la película de Al Gore, la reunión de sabios en París y la del Grupo de los Ocho sobre cambio climático, cuesta creer que se haya cometido un error de tal naturaleza.
Si tiene razón la UTE, General Electric nos clavó con turbinas friolentas que andan sólo en verano. Como los turistas.
Y si tiene razón General Electric, UTE no consultó a Torraca.
Arreglar el «estofado» tiene costos que alguien deberá pagar. Corre el rumor de que la solución salomónica encontrada fue que vayan a cuenta de la garantía que General Electric ofreció por esos equipos, pero que al mismo tiempo los descuente: por ende, paga UTE porque si mañana hay una falla efectivamente cubierta por dicha garantía, General Electric dirá que ya se gastó por cubrir otra que no le fue imputable.
Estas turbinas ya han dado mucho que hablar, por lo que la pregunta es clara: ¿A quién preguntarle? ¿No habrá que traer jueces de Inglaterra?
Porque además lo del frío no es todo: parece ser que existe otra controversia en torno al agua. Resulta que estas turbinas son de paladar negro: el agua que requieren para sus «radiadores» refrigerantes debe ser de subida calidad, requisito éste que UTE aseguró.
Como los caños de OSE no llegan a Punta del Tigre, se hizo un pozo. El lector estará pensando en el acuífero Raigón que yace por esos subsuelos y brinda aguas envidiables por su pureza.
Nosotros también lo imaginamos pero no se debe tener en Uruguay demasiada imaginación ya que según parece el agua destinada por UTE para esas turbinas es tan mala que está rompiendo los «radiadores», con lo que los costos de mantenimiento para que esos motores no revienten se han multiplicado…
Cabe la gran pregunta: ¿El agua de marras viene del acuífero Raigón? En tal caso lo tendríamos gravemente contaminado. Y si no proviene de allí: ¿De dónde proviene? ¿OSE participó? ¿Quién fue el responsable del pozo?
Las peripecias en Punta del Tigre son interminables y azarosas porque parece ser que también hay lío con el gasoil:
Resulta que esas turbinas, como es sabido, pueden andar tanto a gas como a gasoil. En este último caso son grandes tragonas: nos pasan por el carburador. Como gas no hay (éste es otro capítulo insuperable), esos cuatro tragaldabas motores que pronto serán seis (¡) chupan gasoil que da miedo y volvemos a lo mismo: tan delicadas turbinas del Primer Mundo beben sólo «etiqueta negra». Peor aún: «etiqueta azul». Son mimosas: no bancan el gasoil criollo. Vamos a tener que importar escocés en barco exclusivamente para ellas bajo pena de un desastre.
Como el lector irá viendo, los trajines en Punta del Tigre son como los de «Zorba el Griego».
Anthony Quinn y Teodorakis vieron con alarma cierto día que, obstruidos los finos filtros, el gasoil se derramó generosamente, inundando la flamante planta. De ello dieron cuenta prensa y vecindario.
Y estalló otra pendencia: según General Electric, luego de revisar los filtros tapados descubrieron insólitas abundantes impurezas y hasta ciertos lodos que atoraron sus finas gargantas, nada acostumbradas a la grapa.
Obviamente la farra encarecerá el mantenimiento. Tales filtros no son baratos. Tienen duración «normal» para gasoil fino. Con otro, hay que cambiarlos cada muy poco tiempo.
Hasta aquí las controversias que vuelan en alas del rumor.
Hay otra, que sería con el país: parece ser que no se ha dejado espacio físico disponible para agregar calderas y poder así transformar en el futuro esas turbinas en plantas de ciclo combinado.
Esos motores son en todo similares a los de un avión actual. Su giro superveloz desmultiplicado mueve un generador de energía eléctrica pero desperdicia el calor producido. En las plantas de ciclo combinado ese calor es usado para calentar el agua de una caldera y producir vapor, que a su vez mueve otro generador.
El combustible, sea gas o gasoil, es mejor aprovechado y el rendimiento global es mayor. Por lo tanto, el costo de la energía es menor.
Errores en el diseño de la planta (no se puede suponer mala intención) «apretaron» contra las turbinas ciertas instalaciones de alto porte que Uruguay deberá demoler y reconstruir si mañana decide instalar calderas. No podemos creer que se haya cometido tan garrafal disparate.
Pero aún pertenecientes al Senado, ya no tenemos a quién peguntarle porque no tenemos a quién creerle.
Hemos escrito, hablado y preguntado sobre estos temas muchísimo. Demasiadas veces las respuestas brindadas por quienes deben darlas fueron inexactas, como pudimos comprobar fehacientemente después.
¿A quién preguntarle? ¿Al gobierno?
El ministro de Industria, Energía y Minería está en nuestra opinión como nosotros: desamparado y desvalido. Y éste es un problema mucho más hondo de lo que a primera vista parece: Uruguay está igual que el ministro.
Cuando quienes por ley, decretos y reglamentos lo deben asesorar y él regirse por dicho asesoramiento; cuando quienes se debe suponer están capacitados para ello; cuando quienes por ello cobran, fallan, el problema deviene gravísimo.
En el fútbol, hace años, lo resolvieron importando ingleses. *
(*) Senador de la República. Escritor.
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