San José: la cultura que nos divide
El tradicional Salón de Plásticos del Interior, organizado desde hace muchos años por el Museo Departamental de San José, tiene un futuro incierto. La prestigiosa institución cultural maragata posee una historia larga e independiente de protagonismo en el quehacer cultural local (con algún período de grises). Sus talleres son legendarios por la calidad de los artistas plásticos que pasaron por ellos: alumnos y docentes que marcaron un rumbo. Uno de ellos fue Dumas Oroño, a quien la institución prepara un homenaje previsto para agosto de 2007.
La directiva del museo, que pidió una audiencia con el intendente en diciembre del año pasado y dos más este año, espera poder concretar la reunión a breve plazo. Trascendidos de prensa asignan al intendente Chiruchi la intención de no respaldar este año el Salón de Plásticos del Interior. La decisión, de ser cierta, rompería una tradición de más de un cuarto de siglo.
Otras versiones indican que el intendente pretende organizar el Salón de Plásticos del Interior desde la comuna, lo que podría generar un grave desencuentro.
El museo es una institución dirigida por sus socios, que reunidos en asamblea respaldaron a la Comisión Directiva. Han considerado la situación y parecen dispuestos a defender su independencia, tanto como el buen relacionamiento con todas las instituciones que, de una u otra forma, participan del quehacer cultural. Es difícil pensar que pueda funcionar sin el natural apoyo de la comuna. El propio director de Cultura del Ministerio de Educación, Juan Carlos Barreto (un plástico valioso con una larga trayectoria vinculada al museo), habría comprometido su apoyo al Salón.
La Intendencia decidió, recientemente, inversiones muy importantes en áreas vinculadas a la cultura. Compró en más de U$S 400.000 el edificio del ex Banco de San José, contiguo al Teatro Macció, y se apresta a realizar inversiones en la Casa de la Cultura. Por su parte, el museo recuperó el patio colonial de la vieja casona y firmó un convenio con el Ministerio de Obras Públicas para refaccionar la fachada del histórico edificio.
Parece más lógico mancomunar esfuerzos y coordinar actividades en procura de objetivos superiores. Pero todo es posible si aparece el fantasma de la intolerancia y el autoritarismo, que en San José es una presencia siempre viva. *
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