El centenario del balneario estrella del Uruguay
En la cena de gala por los cien años de Punta del Este participaron personalidades destacadas de los más diversos ámbitos del quehacer nacional, junto a autoridades políticas y algunos de los vecinos más veteranos de la ciudad. Los tres padrinos del centenario fueron el artista plástico Carlos Páez Vilaró, el contador Enrique Iglesias y la princesa Laetitia D’Arenberg.
La cena tuvo de todo: la copa de champán grabada con el logo de los festejos que el propio Páez creó; la torta repartida al final; los breves discursos del intendente Oscar De los Santos, el presidente de la Liga de Fomento, Mario Costa, el ministro de Turismo, Héctor Lescano, y el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa; la actuación del grupo Danger Four. Hasta la conducción del evento, a cargo de Victoria Rodríguez y Víctor Hugo Morales, creó una atmósfera de ensueño y glamour, sello sagrado de Punta del Este para el mundo.
De cualquier modo, entre tanta luz, aparecieron algunas sombras. No se dijo públicamente por qué. Quizá sea sólo la casualidad la que deparó que no hubiera sitio para acudir a la megafiesta en las complicadas agendas de Susana Giménez, Mirtha Legrand, Gerardo Sofovich, Marcello Tinelli, Antonio Gasalla y otros argentinos, cuya ausencia se notó, y mucho. Lo cierto es que la gran mayoría de los divos de la otra orilla, que forman parte del alma de Punta del Este, se perdió la fiesta del siglo. Hasta último momento no se supo quiénes serían los padrinos del centenario, porque Mirtha Legrand, electa en principio para recibir tal honor, declinó tomarlo. Entre cámaras y grabadoras, algunos periodistas suspicaces se preguntaban si las ausencias se debían al diferendo por Botnia. Otras fallas menores aparecieron en la organización. Por ejemplo, al periodista brasileño encargado por el Ministerio de Turismo de vender Punta del Este en Rio Grande Do Sul, una secretaria muy parecida a los personajes de Gasalla le impedía la entrada. El delegado es un hombre en extremo paciente y amable, y pese a que su primera reacción ante la grosería fue la de retirarse y trasmitir en Brasil la vergüenza a que le habían expuesto, finalmente optó por aguardar en la puerta, junto a esta corresponsal, a que alguien se diera cuenta de quién era y convenciera a la funcionaria de que él no se estaba intentando colar hablando un portugués simulado.
Astori y Mujica
LA REPUBLICA entrevistó, entre otros, al vicepresidente, Rodolfo Nin Novoa, y los ministros Danilo Astori y Héctor Lescano. El toque especial lo dio con sus palabras el ex jugador de Nacional y la selección uruguaya Hugo De León, tras la victoria contra Venezuela. El no había sido invitado a la fiesta, pero estaba celebrando, «tirando unas fichitas en el casino», cuando un amigo lo llevó a formar parte de la farándula.
Por su parte, el ministro Lescano dijo que están viviendo este centenario «con la trascendencia y la emoción de un gran acontecimiento histórico, no sólo para Maldonado, sino para el Uruguay todo».
«Hemos traído el saludo del señor Presidente de la República, y estamos seguros de interpretar en este caso el sentimiento de todos los uruguayos. Todos tenemos una deuda de gratitud hacia Punta del Este, como buque insignia de nuestra industria turística, por el ingreso de divisas y la cantidad de trabajo que genera. Por eso, el saludo a los pioneros, a los fundadores, a los visionarios y a los trabajadores, que a lo largo de cien años tanto aportaron para hacer posible esta realidad. Ponemos el pensamiento en el desarrollo sustentable de esta magnífica ciudad balnearia», expresó el ministro.
Para Danilo Astori, el cumpleaños de Punta del Este «es una fecha muy importante, porque este lugar significa mucho para Uruguay». «Con un criterio un poco materialista, ya no sólo desde el punto de vista de su belleza, sino de la generación de empleo para el Uruguay y los uruguayos, Punta del Este es imprescindible. Todo lo que sea apoyar la vigencia y el desarrollo de este lugar generador de ingresos para el país es prioritario», agregó Astori.
Ante la pregunta de si la izquierda ha dejado de ser reacia a aceptar que Punta del Este no es sólo frivolidad y ostentación, el ministro opinó: «Por suerte, ya no lo es. Hasta hace poco no era sólo reacia a Punta del Este, sino a todo lo que fuera producción de servicios, pero creo que hemos aprendido que cuando se necesita trabajo hay que saberlo generar también en este ámbito de actividades, y aquí estamos, ante la máxima expresión de generación de servicio de turismo que tiene el país. Hay que saber percibir la importancia de esto».
El contraste fueron las palabras del ministro Mujica, que horas antes había dicho a LA REPUBLICA DEL ESTE, cuando se le preguntó si acudiría a los festejos: «Ni ahí. ¡Al Conrad ni loco!».
Por su parte, el vicepresidente de la República expresó: «Nosotros vinimos acá a homenajear una historia de sueños y realidades que construyeron hombres y mujeres desde hace años, pero que también siguen construyendo hombres y mujeres hoy. Por eso nos parece que este balneario, que es el fruto de una apuesta inteligente, tesonera y muy emprendedora, merecía que el gobierno viniera a hacer este reconocimiento. Este es, sin ningún lugar a dudas, el mejor balneario de América Latina».
En cuanto a la actitud de la izquierda hacia Punta del Este, Nin sostuvo que «decir ‘izquierda’ es generalizar mucho». «Yo creo que no hay una manera de izquierda o de derecha de ver el turismo, porque éste es multimodal. Sin ningún lugar a dudas, el turismo de elite y playa que tiene Punta del Este es inigualable, y creo que hay apoyarlo», sentenció. *
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