PROPIETARIOS DE ALMACENES Y CONSUMIDORES DE LA ZONA DIERON SU OPINION SOBRE LA REFORMA TRIBUTARIA

¿Cuánto pesó la reforma tributaria en los precios de La Teja?

Al primer almacén que nos dirigimos fue al Salón Azul, ubicado en la esquina de José Castro y Martín Berinduague. Allí, el dueño del pequeño negocio, Walter (43), nos explicó que todas las bebidas bajaron un peso. El litro de malta, que antes costaba 26 pesos, ahora cuesta 25, y la Pilsen de litro pasó de 32 a 31 pesos. Walter nos dijo que el resto de la mercadería se mantiene al mismo precio. «Las galletas dulces y saladas y las verduras quedaron al mismo precio. Si los mayoristas no nos los bajan nosotros tampoco vamos a modificarlos», manifestó. Walter agregó que siempre compara los precios con los de los demás almacenes y aseguró que en los supermercados de la zona venden «todo más caro» que en su local.

Con respecto a la reforma, el comerciante expresó: «Estoy de acuerdo con este cambio, por más que yo soy, además, empleado municipal, y con el impuesto que me gravan al sueldo pierdo mucho dinero», finalizó.

A la vuelta de la esquina se encuentra el almacén A&N. Su propietario nos dijo que a partir del domingo bajó el precio del aceite, el azúcar, el arroz y de la salsa de tomate. Los huevos, en tanto, subieron. Hace cuatro años que funciona el pequeño almacén frente a un supermercado instalado hace más tiempo. Consultado acerca de la insólita ubicación de su negocio, el dueño nos explicó: «A mí me va bien. Vendo más barato que ellos, por eso tengo mi clientela. No me puedo quejar». El comerciante agregó que no cumple «a rajatabla» la rebaja del IVA. En cambio, tiene su propio sistema para mantener su clientela. «Siempre comparo los precios con los otros comercios de la zona, y luego los fijo. Si tengo la Pilsen a 32 y a la vuelta la venden a 31 nadie me va comprar. Por un peso, la gente se camina todo el barrio», puntualizó.

 

«Nuestra principal competencia es la feria»

En tanto, en José Castro y Dionisio Coronel, otro comerciante, dueño de un almacén, dijo que siempre fía. Además, señaló que su principal problema, en cuanto a competencia, no son los supermercados, sino la feria de la calle Rivera Indarte, que funciona dos veces a la semana. «La yerba la venden más barata que los mayoristas. Muchas veces nosotros la compramos en la feria, en vez de en los mayoristas, y le sacamos una ganancia de diez pesos. En la feria es todo más barato, y es un gran problema para nosotros», comentó.

En cuanto a la rebaja de precios, el comerciante aseguró que todas las bebidas bajaron un peso. «No hay un porcentaje fijo, porque no puede ser que una de un litro baje de 21 a 20 y otra baje de siete a seis pesos», explicó indignado. El dueño del almacén dijo estar enterado a fondo de la reforma y de la rebaja de las tasas del IVA, aunque los precios los fija, al igual que los otros comerciantes, de acuerdo con los que tienen los demás negocios de la zona.

Para finalizar, en Dionisio Coronel y José Castro, muy amablemente la propietaria del negocio «Tuttis» nos dijo que bajó el precio de algunos productos de la canasta básica, como el azúcar, la harina y el litro de aceite, «siempre pensando en la clientela». Acerca de la feria vecinal, la comerciante aseguró que ellos trabajan en otros rubros y no los considera competencia. Consultada acerca de la reforma, subrayó no estar enterada a fondo y dijo «no creer en nada».

 

La opinión de la gente

Iris, de 69 años, que reside en la calle Berinduague y Castro, nos dijo que le parece difícil que los comerciantes de los almacenes bajen los precios por la reforma. Aseguró que va a hacer compras cada 15 días y no notó grandes cambios en los precios de los productos después del 1 de julio. Agregó que muchas veces compra en los supermercados porque hay más stock que en los almacenes.

Por su parte, Iber (38) notó pocas rebajas en los precios de los almacenes, pero sí observó que algunas verduras, el aceite, el arroz y el azúcar bajaron de precio. El vecino de Berinduague y Humboldt explicó también que no está interiorizado a fondo de la reforma, que no compara precios y que ve con buenos ojos la reforma tributaria. «Si es para bien, la apoyo», afirmó.

 

«Los supermercados  de la zona son un robo»

En tanto, Mirta (73), que vive en Berinduague y Rivera Indarte, no notó ningún cambio en los precios, y agregó que antes de la reforma todos los precios subieron. «Incluso una espinaca cuesta 15 pesos en un súper de la zona, cuando hasta hace poco se vendía a dos por 15. Gano 3 mil pesos al mes: pescado, carne y pollo hace años que no como. A los supermercados de la zona ni voy, son un robo», finalizó.

Por último, Elsa (67), que reside también por la zona, dijo que en algunos precios de los almacenes notó rebajas. El aceite de girasol, que antes se compraba a 43, ahora cuesta 39.90. Observó que el precio de la harina es más barato, aunque puntualizó que el queso rallado aumentó de precio. La señora nos aseguró que de la reforma sabe «muy poco», y que tampoco le interesa mucho el tema.

 

Menéndez: «El Estado no se debe involucrar en los precios»

Consultado por LA REPUBLICA acerca de la incidencia de la reforma tributaria en almacenes y pequeños comercios, el presidente de Cambadu, Mario Menéndez, explicó: «La situación en almacenes, en grandes y en pequeños supermercados es exactamente la misma. Las tasas de IVA bajaron del 23% al 22% y del 14 al 10%, más la eliminación del Cofis (3%)». Acerca de la rebaja de precios, Menéndez dijo que el principal problema es que hace más de tres meses los comerciantes sabían que los precios iban a tener que descender, y admitió que por esa razón los subieron previamente. Agregó que cuando se puso en vigencia la reforma «descendieron algunos precios, otros se mantuvieron y algunos subieron».

Con respecto al papel del Estado, señaló que éste no puede y no debe regular los precios. «Lo peor que le puede pasar es que se meta a regular los precios de los productos. Todas las experiencias que ha habido en este sentido han sido nefastas, ya que produjeron desabastecimiento de mercadería, y esto originó una exagerada suba de precios», afirmó.

Por otra parte, subrayó que a los comerciantes no les sirve una suba «exagerada» de precios. «Cada uno es dueño de sus negocios, pero no hay lugar para los pícaros. Si uno se hace el vivo, el consumidor va a la esquina y compra más barato. No se van a confabular siete mil negocios para estafar a la gente. Ellos la tienen clara, no son tontos», puntualizó.

 

Dejarlos tranquilos

Consultado acerca del accionar de los mayoristas en el tema, el director de la institución gremial manifestó que los grandes emprendimientos tienen maneras de comercializar más favorables que los pequeños, lo que consideró lógico. «Si yo soy mayorista y vendo alfajores, y un comerciante me quiere comprar diez y otro me quiere comprar 100, a este último le voy a dar mejores precios», apuntó. Destacó a la vez que algunos mayoristas no rebajan los precios porque lo que compraron antes del 30 de junio tenía Cofis. «No pueden comprar algo a 10 pesos y vendérselo al comerciante a 8 pesos, no es negocio», explicó

Acerca de los polémicos carteles que aparecieron en las grandes cadenas de supermercados, advirtiendo que los precios «aún» no habían podido ser modificados en las góndolas, el especialista dijo que la medida no le parecía incorrecta, y se puso en el lugar de los comerciantes. «Si yo soy el dueño de mi negocio hago lo que quiero, ¿quién me va a decir lo que debo y no debo hacer en él?», aseguró.

Para finalizar, el director de Cambadu subrayó que el Estado «tiene que dejar a la gente y a los comerciantes trabajar tranquilos, y debe preocuparse en tratar de bajar el gasto público, que cada vez sube más y es pagado por los comerciantes, los trabajadores y toda la población». *

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