ENTREVISTA CON CLAIRE NISET, CIUDADANA BELGA Y ASISTENTE SOCIAL DE LA CASA DE LA MUJER DE LA UNION

"En Europa también es muy frecuente la violencia doméstica"

En entrevista exclusiva concedida a LA REPUBLICA, Claire Niset, ciudadana belga, que se desempeña como asistente social en la Casa de la Mujer de la Unión, contó cuáles son las características de la violencia doméstica en su país natal y cómo se trabaja en los refugios que atienden a las víctimas. En su opinión, en nuestro país los refugios serían fundamentales para las mujeres que están atravesando por una situación crítica y lograrían "evitar los homicidios".

Escrito por: GUZMAN LAGUARDA

Sábado 16 de junio de 2007 | 5:15
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Los refugios en Bélgica tienen una dirección secreta para que el agresor no pueda ubicar a la víctima, comentó Niset.

Claire Niset llegó a nuestro país hace ocho años. En Bélgica trabajó durante más de 20 años como asistente social en una ONG que trabajaba con víctimas de violencia doméstica. En español, pero con marcado acento, la especialista dijo que llegó a Uruguay para desempeñarse como asistente social en la Casa de la Mujer de la Unión, a través de un convenio entre su país de origen y el nuestro.

“En Bruselas mi tarea era similar a la que realizo aquí, con la diferencia de que además trabajaba en los refugios para víctimas. Fue la primera ONG de toda Bélgica (en 1976) que trabajó en violencia doméstica, y la primera que tuvo un refugio. En esa década surgieron posteriormente otras ONG, ya que fueron años en que había un grupo de mujeres feministas estaban comprometidas a fondo con la causa”, señaló.

 

Comparaciones odiosas

Niset remarcó que las instituciones empezaron sin apoyo alguno, ya que recién se comenzaba a hablar del tema. Se financiaban a través de donaciones y con el aporte de cada uno de las integrantes. “No por ser un país del primer mundo tiene todas las facilidades y comodidades para sustentarse. Eso es un estereotipo; nunca los ingresos de las instituciones pueden cubrir todas las necesidades”, dijo la asistente social. Por otra parte, negó que los países desarrollados no tengan problemas de violencia doméstica.

 

Los refugios de Bélgica

La profesional expresó que los ocho refugios de Bélgica fueron creados al mismo tiempo que aparecieron los primeras ONG. Existe un sistema de financiamiento que facilita su existencia, y el Estado apoya económicamente a las víctimas que no tienen ingresos. Además de los refugios, creados para alojar a mujeres en situación de riesgo, existe también una gran cantidad de hogares para los sin techo. “La mujer en situación social crítica ya tiene apoyo del Estado cuando viene al refugio, y sigue teniéndolo cuando se va”, afirmó.

Los refugios tienen una oficina central a la que la víctima se dirige en primer lugar. Allí es derivada al refugio, ubicado en una dirección secreta y oculta para el resto, con la idea de que no sea ubicable para el agresor. En cada uno de ellos habita un promedio de 10 mujeres y 15 niños. El tiempo de estadía de las víctimas es relativo, pero el máximo son seis meses.

 

“Serían fundamentales en Uruguay”

La belga remarcó como fundamental que se creen refugios en nuestro país, más allá de que con esto no resuelva el problema de fondo. Subrayó que son fundamentales “para atender a las mujeres en situación de riesgo y para que se registren menos homicidios”. Señaló además que para ello debe existir una “alianza y un compromiso” de toda la sociedad, además del apoyo del Estado.

“Implementar un refugio no es difícil. Creo que serían posibles en este país, pero tiene que haber un personal capacitado para atender a las víctimas y prepararlas psicológicamente una vez que abandonen el lugar”, sostuvo. Aclaró que en los refugios “siempre se van crear conflictos” que deben ser resueltos por gente capacitada. Especificó que lo más difícil es preparar a las víctimas para su salida, tanto psicológica como económicamente. “No deben irse sin poder sustentarse y sin un lugar para vivir”, puntualizó.

 

Medidas cautelares y atención policial

Consultada por la cantidad de casos de violencia doméstica que se registran en nuestro país, dijo que es difícil comparar. Calificó a esta situación como “democrática”, ya que se da en todas las culturas, en todos los niveles sociales y “funciona de la misma manera”.

Aclaró que la dificultad de una mujer para superar la violencia doméstica es la misma en cualquier parte, y que la solución “no depende sólo del apoyo económico del Estado”.

En cuanto a la existencia de las medidas cautelares, explicó que en Bélgica no existen, pero hay otros mecanismos que facilitan la separación entre el agresor y la víctima.

En relación a la atención primaria que las víctimas reciben en las seccionales, manifestó que en su país la situación no es “mucho mejor”, con la diferencia de que se viene trabajando en violencia doméstica desde hace más tiempo. Ya ha habido muchos cursos de capacitación para policías. Además, puntualizó que no hay que olvidar que la cabeza de la Policía “en Bélgica, en Uruguay y en todo el mundo es la misma: machista”.

 

El papel de los medios

Consultada acerca del trato que los medios de comunicación le dan al tema en Bélgica, la especialista expresó que la situación es similar a la de nuestro país.

“No manejan mucho mejor la temática. Allá también se justifican los homicidios como crímenes pasionales, y las publicidades ridiculizan a las mujeres. Quizás en los países nórdicos de Europa la situación es peor”, aseguró.

Para finalizar, la defensora hizo una reflexión acerca de la violencia doméstica en nuestro país: “Me parece que no existe una proyección a largo plazo, y muchos centran la atención en un caso determinado y después se deja de lado el tema; lo mismo pasa en los medios”.

Además, consideró que las nuevas iniciativas del Estado “son dispersas y a corto plazo”. Finalmente, observó que hay falta de coordinación entre el Estado y la sociedad civil. “Aún queda mucho por hacer”, concluyó. *

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