El Centro Militar y la obediencia debida

El Presidente de la República, a través de la radio y televisión, invitó a la ciudadanía a que lo acompañe a la plaza Independencia el 19 de junio a colocar una ofrenda floral al pie del monumento de José Artigas en nombre de la conciliación y la fraternidad de los orientales.

La convocatoria del Ejecutivo obtuvo un masivo apoyo ciudadano pero también algunos rechazos. Como hoy nada asombra, no debiera extrañar que en una peculiar y contra natura comunión de almas aparezca el CEN del Partido Colorado en curioso contubernio con sectores ultra radicales de la izquierda y el mismísimo Centro Militar, el cual ha instado enfáticamente a sus asociados a no concurrir.

Y si de militares se trata, buena cosa es recordar algunos artículos del cuerpo legal que obliga y/o ampara al estamento castrense.

El Código Penal Militar, de 1943, anotado, comentado y actualizado por el coronel y abogado Néstor Bolentini, fue publicado por el Centro Militar en mayo de 1976. De su enjundioso cuerpo legal extraemos y ponemos de relieve la parte sustancial de algunas de sus disposiciones más significativas. A saber.

De la página 24, el «capítulo V». Que tiene dos subtítulos. Uno: «Del régimen de obediencia debida». Otro: «De la posición jurídica del ejecutor de un delito, en cumplimiento de una orden superior». De ellas el coronel Dr. Bolentini (pag. 28) hace varias consideraciones . Dice… Uno de los problemas que la doctrina ha tratado más en extenso es, si el instituto funciona cuando la orden es notoriamente ilegal; en otros términos, si el subordinado, agente del delito, tiene la obligación de analizar la orden y determinar su legitimidad o su ilegitimidad.

Aquí, Bolentini se afilia a la tesis del tratadista Manzini, que sostiene que «La orden notoriamente injusta» no sólo no se debe cumplir, sino que además hay obligación de denunciarla ante la superioridad para su debida sanción. Esta opinión ha servido de base al aforismo: «Fuera de la ley no hay obediencia debida».

De la página 42, la parte especial, tiene tres subtítulos. 1. De los delitos . 2. De los delitos que afectan a la disciplina. 3. Desobediencia.

A continuación sigue el artículo 37º: «Comete desobediencia el militar que menoscabe la disciplina de alguna de las siguientes maneras». Siguen cuatro considerandos, que aclaran el sentido de la «desobediencia». A los efectos de este trabajo, transcribimos sólo el primero:

1º. Dejando de cumplir una orden del superior sin manifestación de su intento de desobedecer. En la página 43, en el artículo 38º se lee… Comete irrespetuosidad, el militar que ofendiese al superior de palabra, por escrito o por medio de hechos…etc, etc. La desobediencia y la irrespetuosidad, se castigan con cuatro meses de prisión a cuatro años de penitenciaría.

El Centro Militar, el Círculo Militar, el Club Naval y el Club de la Fuerza Aérea, no son sindicatos de militares. Por el contrario, son centros sociales civiles, con personería jurídica y por ende registrados ante el Ministerio de Cultura. En todos ellos, los socios son hombres de armas, en retiro o actividad, sus familiares y un fuerte contingente de civiles, amigos o simpatizantes de la comunidad castrense.

Los oficiales en actividad, socios de alguna institución social, ya se trate del equipo de fútbol de sus amores, o de alguno de los clubes militares, nunca pierden su condición de tales y les comprende la prohibición de intervenir en cualquier acto político, ya sea asistiendo o suscribiendo una proclama o resolución de la Comisión Directiva que tenga ese espíritu (Art. 77, numeral 4, de la Constitución de la República). En otras palabras, no pueden hacer como asociados lo que les está vedado como oficiales en actividad. Caso contrario es el de quienes tienen más de cinco años de retirados.

Es notorio que el Centro Militar se ha destacado por su pertinaz y pública apología de la pasada dictadura. Lo hizo permanentemente entre 1985 y 2005, en presencia de los primeros mandatarios de turno. Lo que lo ha diferenciado del Club Naval y del de la Fuerza Aérea, que han cultivado el bajo perfil y un recoleto silencio.

Ahora, frente a la pública invitación del Dr. Tabaré Vázquez, ¿qué hará cada joven oficial del Ejército?

Primera hipótesis. El oficial le pregunta a su superior, jefe del batallón donde presta servicios: ¿A quién obedecer? ¿Al Presidente de la República, que es a la vez el comandante en jefe de todas las FFAA, o al general Pirez, presidente del Centro Militar, que lo ha instado a mostrar su desagrado político, no acudiendo al homenaje a Artigas?

Si su coronel le dice que vaya porque de acuerdo a los artículos 37º y 38º, y a los usos y costumbres, «La invitación del superior es una orden y la descortesía es desobediencia»…y concurre a la plaza, todo estará bien. Pero, segunda hipótesis: El coronel le dice que no vaya. El joven oficial podría o bien obedecer e incurrir en delito militar, o ampararse en la tesis de Manzini («No sólo no se debe cumplir una orden notoriamente injusta etc, etc) y decirle a su coronel que la orden del Presidente es más que la orden de un coronel. Y a continuación enviar una carta a la Comisión Directiva del Centro Militar, explicitando que por estar en actividad no puede solidarizarse con el comunicado por su notorio contenido político.

No tengan dudas, lectores, que todas estas hipótesis se están procesando en este mismo momento. Los viejos y nostálgicos dinosaurios insisten en socializar sus pasadas culpas refugiándose detrás de las jóvenes generaciones. Es que estos bravos y amnésicos soldados, vencedores de mil combates contra infelices atados a una silla, desnudos y con los ojos vendados ante la sola perspectiva de presentarse ante un modesto juez de lo civil, piden a gritos el recambio de los pañales geriátricos.

Que nadie se engañe. El comunicado de las autoridades del Centro Militar es una indecente y troglodítica pulseada contra las legítimas autoridades emergidas de las urnas.

Y ya que estos señores construyeron un mausoleo para el Padre Artigas, pero huérfano del Verbo del caudillo, les recordaremos dos que pronto grabaremos en bajorrelieve:

-«Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana».

-«Los tiranos tiemblan ante el marchar majestuoso de los hombres libres».

Que así sea. *

(*) Contraalmirante retirado.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje