ESPECIALISTAS ASEGURAN QUE LAS GRANDES AREAS FORESTADAS ESTAN DESTRUYENDO NUESTRO ECOSISTEMA

Productores de todo el país lanzan alerta por monocultivos

La Iniciativa Nacional por la Suspensión de la Forestación ha sido lanzada a instancia de distintas organizaciones de productores rurales y ambientalistas de todo el país. Delegados de estas organizaciones exigen al gobierno la «inmediata suspensión de todas las plantaciones forestales de pinos y eucaliptos, salvo aquellas de pequeña escala para abrigo, sombra, leña o insumos de autoabastecimiento del predio rural». El objetivo de las organizaciones nucleadas es constituir un movimiento nacional abierto a todas las entidades y ciudadanos que compartan la misma postura sobre los monocultivos de eucaliptos y pinos y sus consecuencias sociales y ambientales.

Según los promotores de la propuesta, casi un millón de hectáreas del territorio uruguayo están forestadas, principalmente con eucaliptos y pinos, y subrayan que sólo cuatro corporaciones transnacionales -la española ENCE, la finlandesa Botnia, la sueco-finlandesa Stora Enso y la estadounidense Weyerhaeuser- controlan 400.000 hectáreas.

Según los firmantes de la iniciativa, «hasta ahora los impactos de la forestación no han sido evaluados por las autoridades nacionales, aunque la Ley Forestal fue aprobada en 1987″. Denuncian que algunos de los impactos generados por la extensión de las plantaciones masivas son «el desalojo de nuestra población rural, la concentración de la tierra en manos de grandes empresas nacionales y extranjeras, el agotamiento y la contaminación de los recursos hídricos y la degradación de suelos, entre otras graves consecuencias».

Entre las organizaciones que se adhieren a la iniciativa se encuentran la Asamblea por un Uruguay Natural Multiproductivo (Colonia), productores y vecinos de Rocha, el Movimiento de Chacreros de Mercedes, productores y vecinos de Libertad, el Grupo Ecológico de Young, el Grupo Eco Tacuarembó, Movides (Fray Bentos), el Grupo Guayubira; Redes-Amigos de la Tierra Uruguay, Ceuta, Rapal, y la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación y la Agricultura (Red-UITA).

 

Inquietud masiva

La socióloga María Selva Ortiz, quien desde hace 15 años es la coordinadora de campañas de Redes-Amigos de la Tierra Uruguay, destacó que esta es la primera iniciativa que reúne a productores de todo el país para no permitir que se sigan forestando masivamente tierras productivas «que antes se destinaban a la agricultura y a la ganadería». La socióloga Ortiz agregó que muchos productores denunciaron que algunos campos ya están quedando sin agua y que han aparecido plagas que perjudican la producción tanto ganadera como agrícola.

«Lo que ven, además de la pérdida en su producción, es la desaparición de muchos productores en esas tierras, porque uno de los efectos de la forestación es la concentración de tierras en manos de grandes multinacionales forestadoras», explicó.

Otra de las consecuencias que atribuyen al avance de las grandes áreas forestadas tiene que ver con las condiciones de trabajo. «Se dan en condiciones de semiesclavitud y hay trabajo infantil», aseveró la socióloga de Redes-Amigos de la Tierra-Uruguay.

 

La norteamericana Weyerhaeuser

De las cuatro empresas multinacionales señaladas, la menos conocida es la norteamericana Weyerhaeuser, que ha forestado en los departamentos de Rivera y Tacuarembó alrededor de 150.000 hectáreas, principalmente de pinos, con eje sobre la Ruta 5.

«Hemos denunciado que Tacuarembó es una cuenca estratégica para la matriz energética del país -explicó María Selva Ortiz-. Estudios Weyerhaeuser dicen que la correntía de esa cuenca va a disminuir hasta un 30%. Estudios independientes, realizados por la Universidad de la República, dicen que la correntía llegó a disminuir en épocas de sequía un 70%». La socióloga recordó además que al sur de esa región funcionan tres represas hidroeléctricas, de las cuales depende la matriz energética de nuestro país.

Ortiz confirmó que ha habido denuncias relativas a las grandes áreas forestadas de Rocha y Maldonado. Admitió que persisten varias discusiones sobre este monocultivo en la zona este, ya que los grandes montes están situados en áreas serranas de nula producción agrícola y muy escasa a nivel ganadero.

«Son tierras que no son altamente productivas, pero hay que pensar que esa zona es de enorme importancia estratégica. Todas las sierras de Minas son las nacientes del río Santa Lucía; en otros países está absolutamente prohibido forestar las cuencas porque se sabe cuál es el efecto. Pensemos que el Santa Lucía abastece el 60% del agua potable de la población uruguaya», dijo Ortiz. Según la socióloga, «nadie está controlando que no se esté forestando masivamente esa zona».

Asimismo, afirmó que permanentemente se recibe información de productores de esas regiones, quienes en forma individual han denunciado que el avance de las áreas forestadas ha afectado la producción de la zona, por ejemplo a través de falta de agua en algunos establecimientos.

Sin embargo, los problemas no sólo perjudicarían las zonas ganaderas o de cultivos. Según la socióloga María Selva Ortiz, también en la zona basáltica del norte del país, donde había tierras que se rotaban entre diferentes cultivos y la ganadería, «han tenido que disminuir la cantidad de ganado porque ya no tienen tierras para sacar en épocas de escasez o de invernada».

 

Todo comenzó en 1987

Para las organizaciones firmantes de la Iniciativa Nacional, la problemática con los monocultivos comenzó en 1987, cuando entró en vigencia la Ley Forestal, que sigue favoreciendo a un solo sector en detrimento de otros, sin tener en cuenta la protección del ecosistema.

«Esa ley fue la apertura para los monocultivos. Establecía subsidios y exoneraciones impositivas para forestar, algo que ocurrió y sigue ocurriendo. Ese fue el origen de la llegada de estas multinacionales», recordó Ortiz. Según los especialistas, el ecosistema uruguayo es ideal para la producción de alimentos de calidad, lo que se relaciona a la apuesta al «Uruguay Natural».

«En el mundo hay demanda de alimentos de calidad, como la carne y los granos. Sin embargo, nosotros estamos llenando de árboles las tierras más fértiles del país, donde antes se producían alimentos muy buenos», dijo Ortiz.

Finalmente, la especialista de Redes-Amigos de la Tierra Uruguay advirtió que de no ponerse coto a las actuales condiciones favorables a la forestación a gran escala «vamos a tener problemas muy graves, inclusive de seguridad alimentaria».

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