La evolución económica en los países progresistas
La reciente evolución económica de los siete países progresistas de América del Sur muestra indicadores favorables en materia de producción, mejoras significativas en el plano financiero y avances positivos en materia social. Salvo el caso de Chile, cuyo gobierno de la Concertación ya lleva 16 años en el poder político, estas experiencias son muy recientes y nuevas como para poder extraer conclusiones nítidas sobre su evolución, dadas las especiales condiciones de partida en términos de situación internacional y relaciones internas de poder. ¿Cuánto se pueden modificar estas relaciones de poder en los gobiernos de fuerzas progresistas que permitan la implementación de nuevos modelos económicos y sociales? ¿Están suficientemente elaborados estos nuevos modelos? ¿Las condiciones internacionales facilitan o dificultan la factibilidad de las transformaciones requeridas? ¿Existen los empresarios nacionales para una inserción dinámica en la economía internacional basada en las ventajas competitivas con alta y media tecnología y con vocación de equidad social?
Veamos algunas de estas condiciones en la actual coyuntura: estamos viviendo una nueva etapa de globalización, especialmente tecnológica, financiera y comunicacional que limita los márgenes de maniobra de los países subdesarrollados; en el mundo actual Estados Unidos constituye una potencia hegemónica en lo militar, financiero y comunicacional. Bajo el gobierno de Bush, está más comprometida con acciones antiterroristas que con la atención de los graves problemas económicos y sociales de los países de la región; el mundo desarrollado pregona por la libertad de comercio. Pero sigue manteniendo elevados subsidios a la producción interna y a la exportación de rubros agrícolas que afectan a los países de la región al limitar el acceso a mercados y debilitar los precios de sus principales rubros de exportación. Estos subsidios se aplican en Estados Unidos, la Unión Europea y el Sudeste asiático, y son un elemento clave para entender las dificultades a fin de lograr acuerdos comerciales con dichos espacios económicos. A ello se agregan diversas formas paraarancelarias como la existencia de cuotas o controles fitosanitarios que también afectan a los países de la región; en el ámbito financiero las características de la globalización limitan los márgenes de maniobra. A ello se agrega la fuerte presencia del FMI en América Latina a diferencia de otras regiones del mundo con recetas no siempre adecuadas a la especificidad de los problemas que viven cada uno de los países; en el ámbito nacional quedaron herencias muy profundas y muy difíciles de resolver en plazos cortos en estos países. Entre ellas se destacan: un muy fuerte endeudamiento externo, especialmente en Argentina, Brasil y Uruguay; una deuda social muy aguda de los siete países por los distintos problemas de empleo, pobreza y desigualdades muy notorias entre los distintos sectores sociales; el desmantelamiento de actividades productivas, especialmente en la industria manufacturera (salvo el caso de Brasil) por las abruptas desprotecciones arancelarias y cambiarias; el desmantelamiento de instituciones estatales encargadas de políticas activas que permitirían la protección, apoyo y regulación de los sectores productivos. Para una concepción que busque compatibilizar las lógicas de mercado con las lógicas del Estado ésta es una carencia muy importante. Es factible que Chile y Brasil sean una excepción a esta situación i.
La evolución económica de los últimos cuatro años marca un ritmo de crecimiento del producto muy importante, salvo en Brasil, con términos de intercambio muy favorables, especialmente en rubros como el petróleo que favorece a Venezuela y a Ecuador y, en menor medida, a Argentina, el cobre para Chile, el gas para Bolivia y productos agrícolas para Argentina, Uruguay y Brasil.
Hay un fuerte crecimiento de las exportaciones, tanto en volúmenes físicos como en precios, en Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia y Chile. En los casos de Venezuela y Ecuador pesan únicamente los aumentos de los precios internacionales. Todos los países, salvo Uruguay, presentan muy elevados superávit de su balanza comercial.
Chile, Venezuela y Ecuador presentan elevados coeficientes de inversión que facilitarán el futuro crecimiento de sus economías. En cambio, Uruguay, Bolivia, Argentina y Brasil presentan insuficientes niveles de inversión con coeficientes inferiores al 20% del Producto Bruto Interno. La inversión directa extranjera tuvo incrementos significativos en Chile, Ecuador y Uruguay en 2006.
Las mejoras en los niveles de actividad económica en todos los países progresistas de América del Sur, al igual que en toda América Latina, con la ayuda significativa de muy buenos precios internacionales de sus principales rubros de exportación, facilitaron la mejora de la situación financiera de cada país, especialmente por una rebaja sustantiva de la relación deuda externa bruta sobre exportaciones de bienes y servicios, y un importante descenso de la relación entre los intereses devengados y las exportaciones totales. Chile y Venezuela no presentaban problemas con sus deudas externas. Brasil y Bolivia presentan, en 2006, un nivel de deuda externa similar a un año de exportaciones de bienes y servicios. Uruguay y Argentina reducen la relación de deuda sobre exportaciones, pero aún mantienen un nivel de deuda de dos años de exportaciones de bienes y servicios. En el plano interno todos los países se ubican con muy bajas tasas de inflación y de déficit fiscal.
Pese a estas mejoras financieras las cifras de transferencia neta de recursos al exterior de 2006 generan inquietudes y preocupaciones. El concepto de transferencia neta de recursos es la diferencia entre el pago de utilidades e intereses netos al exterior menos las entradas netas de capitales provenientes del exterior. Estas cifras son negativas para el conjunto de América Latina desde 2001. Ese año alcanzaban a 3.122 millones de dólares, pasando en 2006 a 102.367 millones de dólares. Se registra un importante incremento para los casos de Argentina, Chile y Venezuela, que abarca los dos tercios del total de transferencias netas hacia el exterior de América Latina. En el caso de Uruguay, en 2006 la entrada de capitales fue superior a la salida por intereses y utilidades por 348 millones de dólares.
Un acontecimiento relevante en el campo financiero deriva de las decisiones de los gobiernos de Uruguay, Argentina, Brasil y Ecuador de pagar las deudas con el FMI, dejando sin efecto los acuerdos correspondientes. Venezuela y Chile, sin problemas financieros, no tenían acuerdo con el FMI.
En el ámbito social, objetivo central de los gobiernos progresistas, hay descensos en la situación de pobreza, leves descensos en el desempleo abierto y mejoras en el campo salarial. En Chile, con un período más largo del gobierno de la Concertación, los niveles de pobreza bajaron a la mitad, pero se mantuvo sin cambios la distribución del ingreso. En Argentina y Uruguay, luego de las crisis profundas de 2001 y 2002, cuando aumentaron significativamente los niveles de pobreza, se logran descensos que todavía no llegan a los niveles de precrisis. También Venezuela muestra leves mejoras.
En materia de desempleo abierto, Uruguay y Argentina presentan descensos importantes volviendo a niveles de precrisis. Bajan también los niveles de desempleo en Chile y Venezuela.
En materia de salario real surgen aumentos significativos en Argentina y Chile, que superan claramente los niveles del pasado. Brasil, Uruguay y Venezuela presentan leves mejoras, pero todavía están muy por debajo de los niveles de salario real de 2000.
Interesa destacar que Chile es exitoso en términos de crecimiento y de resolución de sus problemas financieros. En lo social muestra un descenso relevante en materia de pobreza, un aumento de los salarios reales, dificultades de mejoras del empleo y no mejora la distribución del ingreso, q
ue es un desafío pendiente de todos los gobiernos progresistas de la región. Brasil, con menor ritmo de crecimiento económico, resuelve los problemas financieros pero no presenta mejoras sociales significativas ii. *
1 Alberto Couriel. Democracia y desarrollo en América Latina, en libro de varios autores en proceso de edición.
i Los datos estadísticos fueron tomados de la Cepal: Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe, 2006.
(*) Senador de la República. Economista.
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