
En 2002, año en que se produjo una de las crisis económicas más importantes que atravesó Uruguay, más de 28.000 personas abandonaron el país para buscar un futuro distinto en otras regiones, tal como lo habían hecho nuestros abuelos en el siglo XIX.
Al año siguiente, la cifra de emigrantes descendió a 24.096. Este número continuó reduciéndose sensiblemente hasta 2004. Ese año, según los registros del Aeropuerto de Carrasco, dejaron el país 7.292 personas.
Los datos pertenecen a una investigación incluida en el libro “Importante pero urgente; políticas de población en Uruguay”, que se presentará hoy a las 10.00 horas en Unión Postal de las Américas, España y Portugal (Upaep). La publicación incluye diversas investigaciones realizadas en 2006 por el instituto Rumbos, que contó con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas para esta tarea.
El comienzo de las investigaciones estuvo centrado en un contexto y en una realidad nacional particulares, que se caracterizan, según lo describe el libro, por una “baja fecundidad” y “un fuerte envejecimiento de la población”. Asimismo, prevalece entre los habitantes orientales “una importante tendencia migratoria”, que está “acompañada de una escasa inmigración” y una concentración de la población sobre la franja costera de la República. Los cambios en la estructura de la familia y el rol de los integrantes del hogar también han sufrido transformaciones en los últimos años.
Ante esta realidad, investigadores, sociólogos y técnicos afirman que Uruguay “es un país con problemas poblacionales graves que deben resolverse en forma urgente”.
Los editores responsables del libro, Juan José Calvo y Pablo Mieres, destacan desde el principio el hecho de que estos factores que nos caracterizan, como la baja tasa de fecundidad, no son “buenos ni malos”. Sin embargo, el problema que afecta a nuestro país es “la combinatoria” de esas realidades.
Según opinan los autores, este contexto “no permite imaginar un futuro positivo, en la medida en que los efectos sumados de las tendencias observadas pueden afectar seriamente las perspectivas de nuestra sociedad”. A ese entorno negativo se suman otros aspectos que nublan aún más el panorama, como que el mayor porcentaje de nacimientos ocurre en hogares pobres, que no ofrecen garantías para el futuro de los niños, lo que genera dificultades para impulsar el desarrollo a nivel nacional.
Durante años, nuestro país ha dejado a un lado las políticas de población. Por este motivo, la publicación “Importante pero urgente; políticas de población en Uruguay” busca generar “la reflexión ciudadana sobre la necesidad de tomar conciencia de la importancia y urgencia de la situación demográfica de nuestro país”.
La metodología aplicada para la investigación fue generar las condiciones apropiadas para una “reflexión libre, abierta y plural”. Cuatro variables fundamentales fueron tenidas en cuenta para la construcción de un análisis acertado: “la situación de fecundidad”, “el envejecimiento de la población”, “las emigraciones” y las “migraciones”.
Una cifra que alerta en el texto recientemente editado es la cantidad de compatriotas que han emigrado para rehacer su vida en otra cultura. La falta de expectativas laborales y económicas y la búsqueda de nuevos horizontes han sido, desde la década del 60, una característica de los uruguayos. “La migración internacional ha tenido un impacto importante en la población uruguaya a lo largo de su historia”, afirma el capítulo del libro titulado, precisamente, “Emigración”. Inmigrantes europeos, principalmente españoles e italianos, fueron los primeros en llegar a nuestro país, con la idea de “hacer la América”. La actual sociedad uruguaya es fruto de esa búsqueda y ese emprendimiento colectivo. Desde el período colonial, Uruguay ha estado vinculado con la emigración.
A partir de la década del 60 comenzó a observarse una realidad en casi toda América Latina: el retorno de los inmigrantes europeos a sus países y la emigración de los propios americanos. Los destinos que más facilidades presentaron en aquel momento, gracias al cambio en las políticas legislatorias, fueron Estados Unidos, Canadá y Australia.
Por otra parte la inestabilidad y la situación de crisis económica en nuestro país, que desembocó en la dictadura militar, provocó que muchos uruguayos optaran por abandonar sus tierras.
Gracias a la larga trayectoria en partidas y arribos que tiene nuestra nación, “la emigración internacional se convirtió actualmente en un fenómeno estructural de la población uruguaya”. A pesar de ese significativo hecho, no existen investigaciones recientes sobre el tema. Las últimas se llevaron a cabo en el pasado, básicamente entre la década del 60 y la del 90.
La crisis económica que estalló en el 2002 provocó el número más alto de emigrantes uruguayos en la historia reciente. Alrededor de 28.302 personas abandonaron nuestra tierra. El año anterior los emigrantes habían sido 18.026. En los años siguientes, la cifra comenzó a descender. En 2003 se fueron 24.096 personas, mientras que en 2004 el número descendió abruptamente: 7.292 emigraron. La reducida cifra registrada ese año aumentó levemente en 2005.
Distintos fueron los motivos que encontraron los ciudadanos para tomar la decisión de emigrar en aquel momento. Según datos estadísticos recopilados en la obra: “el desempleo”, “los bajos ingresos” y “la mala calidad de vida” fueron los principales factores que motivaron la salida del país.
Un gran porcentaje de esa población contaba con buen nivel educativo, que en muchos casos incluía la tenencia de títulos universitarios. Además, la mayoría de los emigrantes recientes es joven, de sexo masculino y opta por España y Estados Unidos como su nuevo lugar de residencia. *
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