Escrito por: ALDO ROQUE DIFILIPPO - MERCEDES

El director general de la Secretaría del Mvotma, Pedro Apezteguía, anunció que se prevé un llamado a licitación para la construcción de 20 viviendas para los afectados por la inundación en Mercedes, al tiempo que se siguen preparando los pliegos para licitar la terminación de dos grupos de viviendas para jubilados cuyas obras permanecen paralizadas: el de Galarza y Ledesma y el de Rodó entre Suárez y Galarza. Por otra parte, Apezteguía informó al diputado Roque Arregui sobre los pasos a seguir para poder iniciar las obras que permitirán realojar los asentamientos de AFE y Aparicio Saravia.
En relación a la creación de las viviendas previstas para los damnificados por las inundaciones, Apezteguía informó que todavía falta que en Mercedes se complete el relevamiento de los daños, que ya terminó en Durazno y en Treinta y Tres. En los próximos días se definirán los aportes que se otorgarán a cada familia para la reparación de las casas dañadas. Además, para aquellos que estén en condiciones de pagar las refacciones se abrirá una línea de crédito especial del Banco Hipotecario.
El tema de las viviendas aún sin ocupar también estuvo presente en la última sesión de la Junta Departamental, donde el edil nacionalista Raúl Bruno criticó al gobierno, ya que no ha podido solucionar los inconvenientes burocráticos surgidos en la construcción de las viviendas de Ledesma y Galarza. Este complejo tiene un avance de obra de un 80%. Bruno sostuvo que, aunque se esgriman “cantidad de razones, responsabilidades y culpas” la construcción sigue “detenida”.
Como se recordará, en noviembre del año pasado informábamos que el Mvotma tomó posesión de un grupo de viviendas destinadas a los pasivos que se encontraban abandonadas. Paradójicamente, en una ciudad con carencias habitacionales este y otro grupo de viviendas continúan a la espera de ser entregadas, producto de la burocracia y de la ineficiencia del Estado.
En el complejo de Rodó y Galarza apenas faltaba un 4% de la obra, pero pasaron los años, se deterioraron, y aquéllos que necesitaban un techo aún siguen esperando.
En noviembre pasado el Mvotma logró tomar posesión de las obras de los grupos de viviendas para jubilados que había comenzado a construir la empresa Filso en Mercedes, en la calle Galarza y Ledesma y en Rodó entre Suárez y Galarza, aunque permanecían sin concluir desde hacía años. Previo a la toma de posesión, el Ministerio envió a Mercedes un arquitecto y un escribano, quienes realizaron una evaluación de las obras.
Las viviendas que se estaban construyendo en Galarza y Tomás Gómez tenían un avance de obra del 96,07%, pero hacía ya cinco años que la empresa Filso paralizó la construcción. Este complejo destinado a pasivos cobró notoriedad nacional cuando fue ocupado por varias familias sin techo. Era la primera vez en el interior del país que un grupo de viviendas era ocupado por la fuerza. Sin embargo, las críticas ya habían surgido años atrás, cuando las casas comenzaron a deteriorarse por los continuos saqueos y, fundamentalmente, por la desidia.
En febrero de 2004, LA REPUBLICA informaba la situación de estos dos grupos de viviendas, uno de los cuales el ubicado en Ledesma casi ruta 2 se constituyó en el caso más notorio en que la burocracia pudo más que las necesidades habitacionales de los pasivos.
Hermosas construcciones de ladrillo visto con techo de tejas serían entregadas a jubilados y pensionistas con todas las comodidades, incluso con calefones. Las obras culminaron, y faltaba únicamente la conexión a algunos servicios, como el saneamiento. Con el correr del tiempo, y ante la ausencia de controles, fueron objeto del vandalismo. No sólo fueron notorios los destrozos en vidrios y aberturas, sino que se robaron los calefones y los aparatos sanitarios.
En junio de 2004, estas viviendas fueron ocupadas por la fuerza por un grupo de personas sin techo, lo que puso en evidencia otra dramática y paradójica situación: familias sin techo y techos sin familias.
La ocupación duró varios días. Los habitantes de la ciudad demostraron su solidaridad hacia estas familias, que terminaron siendo desalojadas, ante la presión de la empresa constructora y la Intendencia de Soriano. En dichas instancias varios de los integrantes de estas familias debieron comparecer ante la Justicia, ya que los responsables de la empresa constructora concurrieron con la documentación correspondiente y argumentaron que en pocos días las viviendas serían entregadas. Pocos lo creían, en virtud del notorio deterioro sufrido en vidrios, aberturas y sanitarios. Además, carecían de servicios de agua y luz.
Los ocupantes de las viviendas improvisaron un campamento en Plaza Artigas de Mercedes, donde intentaron resistir, y de donde terminaron siendo nuevamente desalojados. Esta vez, la protagonista fue la Intendencia de Soriano, que logró quebrar la resistencia del grupo, prometiéndole una solución. Finalmente, se limitó a darle un lugar en el castillo Mauá, nada menos que en los habitáculos que estaban destinado para los caballos. Allí fueron a parar algunas de estas personas, dejando en evidencia otra situación de insensibilidad oficial.
Este grupo de familias, muchas de ellas con niños, se hacinaron en los studs del Castillo Mauá, donde carecían de los servicios más elementales de higiene. En el año 2003, Saúl Irureta, el entonces ministro de Vivienda, quien recién asumía en su cargo, expresó a este corresponsal que si en un mes no se entregaban las viviendas se demostraría que el Estado es “ineficiente”.
Evidentemente, pasó más de un mes. Las viviendas fueron robadas y destruidas, ocupadas por la fuerza y desocupadas. Mientras el pasto continuaba creciendo y tapando las construcciones, muchas familias esperan por su techo. La situación se ha agravado ahora por la creciente, que puso en evidencia, entre otras cosas, las necesidades de techo que tiene un importante sector de la población.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21



