Nuevo plan de residuos sólidos para el área metropolitana genera polémica
l reciclado de los residuos en los hogares, la capacitación de los hurgadores para llevar a cabo la tarea de selección y una relocación de la planta de residuos capitalinos son algunos de los proyectos iniciados por los nuevo gobiernos del área metropolitana.
A mediados del año pasado los vecinos de Cañada Grande, zona rural de la localidad de Empalme Olmos, fueron citados por autoridades de los municipios canario y capitalino, junto a integrantes del Mvotma, para ser informados del emprendimiento que se realizará en la zona.
Un total de 445 hectáreas de Cañada Grande fueron elegidas para la construcción de una planta de residuos sólidos urbanos del área metropolitana, lo que equivale a 2.000 toneladas diarias de basura. Además, ése será el sitio de disposición final de residuos industriales tóxicos y no tóxicos de todo el país.
La noticia no fue bien recibida por los habitantes de la zona, que subrayan que no formaron parte del proyecto. A partir de ese momento decidieron unirse para analizar la propuesta, conocer si el lugar es apto o no para el emprendimiento e informarse sobre las consecuencias que podría tener en la zona.
El trabajo de la Comisión de Análisis del Parque Ambiental Cañada Grande consistió, antes que nada, en el estudio de la propuesta elaborada por la consultora. A menos de un año, la comisión presentó un completo informe a la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) y la Cámara de Senadores. Hasta el momento nadie les ha respondido. Las obras aún no han comenzado y no saben cuándo se iniciarán.
Gran basurero nacional
La principal inquietud planteada por los vecinos de Empalme Olmos es que el proyecto tiene las mismas características que el presentado en 1990 para ser construido en Felipe Cardoso. Al asumir entonces las autoridades municipales, quedó suspendido el emprendimiento, que los vecinos califican como «un gran basural a cielo abierto que no cuenta con los cuidados necesarios para proteger a los hurgadores y el ambiente».
Los integrantes de la comisión dicen pretender que no ocurra «lo mismo que en Felipe Cardoso, que se quedó en los papeles y no se concretó». Insisten en que los 1.200 habitantes de la zona se verán afectados. Pero eso no es todo: señalan que la construcción de la planta de residuos repercutirá también en la vida de Empalme Olmos, a nivel de la productividad de la tierra y, fundamentalmente, de la calidad de vida de sus pobladores.
Irregularidades en el proyecto
El proyecto planteado por la consultora alemana presenta algunas «irregularidades», en opinión de la Comisión de Análisis. Dentro de las restricciones existentes para la creación del sitio de disposición final de residuos, la distancia que debe existir entre éste y las escuelas o edificios de la administración pública debe ser mayor a 3.000 metros en el caso de los desechos industriales tóxicos. La consultora Fitchner LKSur reconoció la existencia de una escuela en la zona, que en caso de concretarse el proyecto debería ser reubicada.
Sin embargo los vecinos que integran la comisión aseguraron que existen tres escuelas rurales en los alrededores del futuro lugar de relleno de residuos. Con respecto a la existencia de estos centros de estudios, Armstrong explicó: «La Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) argumentó que si hay que correrlas, se corren. Nosotros apuntamos a que si existen tres escuelas es porque hay niños y familias que habitan en la zona; todos van a estar expuestos a la contaminación. La Dinama propuso correr la escuela pero no se puede mover a toda la gente».
La consultora menciona «factores de aptitud» para que un predio pueda ser seleccionado como sitio final. Uno de ellos es el «uso del suelo», por lo que las zonas con importante desarrollo agropecuario son consideradas de baja aptitud.
Los técnicos definieron esta área como de «ganadería extensiva y forestación». Armstrong aseguró que ésas no son las características del lugar.
«Acá tenemos mucha actividad agropecuaria: un tambo que genera más de 1.600.000 litros de leche en forma anual, una granja con 500 cerdas en producción y más de 5.000 cabezas, y una gran producción frutal que se exporta a la Unión Europea, además de viñedos y colmenas, entre otras cosas», dijo.
El último aspecto que destacó la Comisión es que la consultora define a la zona como de «baja densidad ocupacional». Los vecinos aseguran que según los datos obtenidos en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en el área viven 1.200 personas.
Armstrong insistió en que no pretenden alarmar a la población. «No salimos a denunciar una posible contaminación; básicamente no estamos preparados para eso. Lo que denunciamos es que la propia consultora Fitchner LKSur pone limitantes para poder hacer este emprendimiento», concluyó. *
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