Calendiario
1975. Juan María Bordaberry ya andaba pergeñando el futuro uruguayo. Se recuerda que entre sus planes algunos de ellos habían provocado muchas broncas en los propios militares. Quería eliminar los partidos políticos y sustituirlos, en una democracia selectiva, por asociaciones como los voluntarios de acción social. Una de ellas con ese nombre, ¡oh cosa extraña! ya era presidida por su mujer, Josefina Herrán. Por supuesto que estarían también integrándose aquellos ciudadanos bien intencionados. Era, desde cualquier lado que se mire, una discriminación total que quedaría en manos vaya a saber de quién, una especie nueva de «apartheid» a la uruguaya.
En un ambiente así, medio tenso, este día llegan a Montevideo los restos del dictador Lorenzo Latorre. Hay gran fiesta popular. Desfile militar, palomas volando, papelitos, serpentinas, todo un carnaval. Pero, por esas cosas raras que tiene la vida, Juanma avisa que no concurrirá a esos actos.
¿Pueden imaginarse los gestos, los gritos, los insultos familiares de los militares al conocer esa decisión? ¿Lo hizo? Fue así y peor, sin duda. Porque, a la postre, el hombre de facto concurrió a los actos.
En el final, en Casa de Gobierno, JuanMa se encuentra con casi todos los militares. Y allí, según recuerda Virginia Martínez, hay unas palabras del general Eduardo Zubía que merecen un sesudo estudio de los analistas políticos. El militar enfrentó al dictador civil y parece que le dijo: » Presidente, usted en 1973 era esto». Todos miraron lo que señalaba Zubía. Y era un cenicero minúsculo. Agregó :»Las Fuerzas Armadas , esto otro», indicando un enorme jarrón. Ya se sabe la diferencia: en uno se apagan los puchos y se tiran las cenizas. En otro, se dejan marchitar flores o puede servir para otras cenizas como urnario. Y Zubía continuó afirmando que » ahora parece al revés» y para poner las cosas en su sitio dijo: » Podemos perder el control y estas cosas se sabe cómo comienzan pero no se sabe qué es lo que viene detrás». O sea, que Zubía estaba pensando que estaba recibiendo las cenizas y los muy avivados civiles le apagaban los puchos.
El, quizá, siempre había soñado con ser «jarrón» lleno de flores frescas pero nunca «cenicero» con esos restos de cigarrillos malolientes.
Hay que reconocer que en aquella época no estaba prohibido fumar en ambientes cerrados.
Debe precisarse que Juanma puede no haber entendido la primera comparación pero tuvo que comprender la amenaza de » no se sabe qué viene detrás«. Pocos meses después confirmó que aquel aviso tenía mucho escondido. Porque nadie le agradeció, le echaron, y ni siquiera le devolvieron el cenicero.
1930.- Nace Martha Bercianos de Fraga, conocida como Renée Bertier, dramaturga y libretista de radioteatros en aquellos tiempos donde las emociones llegaban por la voz. Actualmente vive en Paysandú.
1945.– Nace Juan Carlos Bentancor, ex director de AFE.
«La sumisión a un hombre débil es disciplina. La sumisión a un hombre fuerte es sólo servilismo» G.K. Chesterton, ensayista y poeta inglés.
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