Tiene la Palabra …

Carta abierta a María Julia Muñoz

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Dra. María Julia Muñoz Ministra de Salud Pública

Presente

* Quien suscribe Carlos Stefani C.I. 3.586.729-9, Liana Bidigay C.I. 3.600.572-1 domiciliados en Atilio Ferrandis Nº 960 en la ciudad de Bella Unión, departamento de Artigas. Ambos somos padres de José Luis Stefani Bidigay C.I. 3.808.426-2, quien sufrió un accidente el 25 de noviembre de 2006 a la hora 5.40 AM, y fallece el pasado 9 de diciembre de 2006.

La intención de esta misiva es poner a usted en conocimiento de lo ocurrido con nuestro hijo, el accidente, la escasa atención médica recibida en los primeros momentos de ocurrido este hecho, que sin duda contribuyó al triste desenlace.

Pedirle a usted, desde su sensibilidad como madre, como mujer interceda y nos ayude a conseguir Justicia para que estos hechos no vuelvan a ocurrir.

Los hechos que a continuación describimos son corroborados por testigos presenciales del accidente, por nosotros los padres, que estuvimos en la sala de emergencia acompañando a nuestro hijo, por la historia clínica que aporta un análisis técnico y científico lejos de cualquier análisis cargado de subjetividad que podamos hacer nosotros los padres sobre el sufrimiento y la agonía de José Luis, nuestro hijo.

El día 25 de noviembre de 2006 a la hora 5.40 A.M. nuestro hijo José Luis de 25 años sufre un accidente de tránsito, chocando su motocicleta en forma frontal con otra similar. Quien lo asiste en primera instancia es la Policía de Seccional 7ª de nuestra ciudad, trasladándolo a la mutualista más cercana del accidente, la cual es Gremeda, a escasos 200 metros del hecho. José Luis llega totalmente consciente, hablando, decía que pertenecía a la mutualista Casmu, que estaba afiliado por ser operario de ALUR. Quien lo recibe en la emergencia de Gremeda, es el médico de guardia, a las 6.30 fue llamado el otorrinolaringólogo, el cirujano de guardia, el traumatólogo y anestesista.

Nosotros cuando fuimos avisados cerca de la hora 6 de la mañana nos trasladamos a la mutualista en cuestión, y encontramos a nuestro hijo en una camilla, solo con un amigo, totalmente bañado en sangre por tener su cara totalmente fracturada, fractura en base de cráneo, fractura de fémur con incrustación en pelvis.

No había ni médico ni enfermeros prestándole los primeros auxilios en el momento en que llegamos, estaba totalmente solo.

Su estado era de gravedad, por la gran pérdida de sangre, por tener su cara totalmente fracturada faltándole 12 piezas dentarias por el gran impacto. A las 6.30 lo examina el otorrino, a las 7 lo hace el cirujano que hasta el momento se encontraba en la mutualista Gremeda durmiendo y no se lo podía despertar, mientras nuestro hijo se desangraba y por último llegó la anestesista, quien le pregunta a estos médicos si era necesario que se quedara, recibiendo como respuesta un «no» porque José Luis no corría riesgo de vida y estaba bien.

A las 8 A.M. hubo cambio de guardia médica y el nuevo médico de guardia recomendó hacerle radiografías, donde realmente se revela el estado de gravedad de nuestro hijo, y decide el traslado a Salto. En esos momentos se me pone como requisito firmar constancia para poder realizar las radiografías, pues el médico de Casmu (la mutualista de origen de José Luis) no autorizaba las radiografías.

Nuestro hijo continuaba sin suero, sin oxígeno, sin calmantes y lo más triste tragando sangre que se fue a sus pulmones.

En esos momentos en que se asfixiaba lo más correcto era practicarle una traqueotomía urgente que no se la hicieron.

Nos trasladamos a la sede de la mutual Casmu distante 1.000 mts de donde estaba mi hijo, el motivo de este traslado era el de conseguir 5 litros de suero y regresar en forma urgente a la emergencia de Gremeda ya que ésta no se lo podía suministrar.

Después de tanta lucha, de presenciar a nuestro hijo agonizando, tratando de pelear por su vida, deciden los médicos entregarlo a nosotros, en ese estado y sin los primeros auxilios.

Nuevamente fuimos a Casmu a pedir ambulancia a sabiendas de que no contaban con este servicio. Contratan un furgón de una empresa fúnebre (empresa Renart) que es utilizado para transporte de sus socios muertos.

A las 9.30 A.M. pasada ya las 4 horas del accidente nuestro hijo seguía en la misma situación, gritando de dolor sin que se le suministrara ningún tipo de calmante, sin oxígeno, igualmente en esas condiciones decidimos trasladarlo a Salto. Sin ser totalmente conscientes de la gravedad de nuestro hijo se lo traslada en ese furgón que sin duda no está acondicionado para ese tipo de traslado. Además debemos decir que la mutual Gremeda no autorizó y no permitió que se utilizaran sus ambulancias para el traslado de José Luis, pues esto le originaba gatos y además nuestro hijo no era socio de la misma.

Así fuimos con nuestro hijo a Salto, en esas condiciones, solamente con suero proporcionado por Casmu, siendo éstos los únicos gastos que tuvieron con nuestro hijo.

Yo, Carlos Stefani, su papá, lo acompañé en el traslado viendo cómo poco a poco mi hijo se iba muriendo, yo tapando la ventanilla del furgón con una sábana para que el sol no le diera en su cuerpo ensangrentado por la gran hemorragia.

Llegamos a Salto a la mutualista Casmu 11.30 A.M., donde lo estaba esperando un equipo médico, suministrándole inmediatamente 5 volúmenes de sangre, porque José Luis estaba prácticamente desangrado.

Se lo lleva al Centro Médico de Salto para realizarle tomografía computada, luego se le practica una traqueotomía para poder suministrarle oxígeno.

Deciden trasladarlo a Montevideo partiendo desde Salto a la hora 17 P.M. llegando a Casmu 2 a la hora 22 P.M.

José Luis estuvo 15 días en estado grave, no se lo pudo intervenir quirúrgicamente porque sus pulmones estaban comprometidos debido a que no tuvo los primeros auxilios adecuados y esto lo perjudicó notablemente, hasta que entra en coma y fallece.

Como decíamos al principio, esta situación que describo se corrobora con su historia clínica que aquí adjunto, con testimonios de amigos y personas que estuvieron presenciando estos hechos.

Nuevamente apelamos a su sensibilidad para que interceda, para que nos ayude a aclarar estos hechos, a dejar en evidencia a los responsables de una clara omisión de asistencia llevada adelante en nombre del dinero, del poder, del corporativismo, que en este caso nubló toda sensibilidad humana, toda responsabilidad que tiene alguien que estudia para salvar vidas.

Padres, hermanos, sobrinos, abuela, tías, primas, amigas, amigos, compañeros, adjuntamos una lista con firmas, para dejar en evidencia que todos queremos que este trágico hecho se aclare y no vuelva a ocurrir.

Sin más y aguardando pronta respuesta los saludan

Atentamente – CARLOS STEFANI C.I. 3.586.729-9

LIANA BIDIGAY C.I. 3.600.572-1

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