Tiene la Palabra

Carta abierta al Defensor del Vecino señor Fernando Rodríguez

Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens

* Leí su carta publicada el 11 de mayo de 2007 en el diario LA REPUBLICA. Me impresionó como, procedente de un párroco diciendo sobre el bien y el mal y que, como buen representante del Vaticano, retacea parte importante de la verdad que puede afectar a su Iglesia.

Omitió informar el número telefónico donde solicitar el recogido de podas, materiales, etc. que no deben integrar la capacidad del contenedor. Como vecino debe hacerle saber el motivo vecinal del porqué, colchones, muebles viejos, botellas plásticas, se colocan al costado de los contenedores al igual que diarios, revistas y comida.

Es Sr., porque se desea y busca la manera para que el hurgador-clasificador, no deba introducirse dentro del mismo sacando con suciedad y olores, lo que comerá, o limpio, venderá. Bolsas con comestibles puede verlas colgadas al costado del recipiente. Es fórmula de respeto.

Si es tremendo para el medio ambiente búsquesele una réplica que sea preservadora e igual de respetuosa.

En cuanto a la inclusión de podas y pasto en los contenedores, por la mañana y horas primeras de la tarde, es fácil ver a los jardineros en el fin de su labor, deshacerse de lo cortado, en forma indebida. Los propietarios pagan y lo demás lo ignoran.

Frente a lo que el vecino coloca cercano a los contenedores, habla Ud., de contaminación visual. Parece el presidente argentino señalando a Botnia. Como tantas columnas oxidadas en pie, veredas rotas, muros vegetales invadiendo veredas, calzadas con breves taludes de tierra contra cordones, árboles que piden sustitución, calles sucias o para reparar y usted dice contaminación visual. Los contenedores sobre la calle, ¿o no tienen esa visual contaminación y el peligro permanente? ¿No son, además, distorsionantes de la seguridad?

Dice Ud. en su carta abierta: «Los vecinos están sufriendo la acción vandálica sobre los contenedores». Reflexionemos: ¿Será de buen vecino hacer esto?

Es imposible entender este doblez.

Y ¿barrer la vereda y tirar lo barrido para la calle o para la vereda del vecino?

Señor defensor, quedo violeta leyendo. Influye en el relacionamiento vecinal, con un torcido ejemplo, completamente rebuscado.

Sabe Ud. muy bien, que en muchos barrios un mismo barredor atendía una zona y su pasaje demoraba muchos días, significando que la calle se mantenía en tal lapso, sucia. La gente, los vecinos, entienden, que la higiene de la ciudad corresponde a la IMM que cobra buenos impuestos entre los cuales está el de saneamiento que –recuerdo bien– en los seis primeros meses representaba el 96% de lo que OSE, cobraba por el agua, sólo agua de consumo.

Hace algún tiempo, leí que un grupo contratado barría hasta veredas de ciertas zonas.

Gente existe, entre ellos yo, que piensan que si el intendente gastó $ 640.000 en un nuevo lago para el departamento, porqué barrerle veredas y el frontal trozo de calle gratuitamente. Bien, debe conocer el tal lago. Un supuesto techo cubriendo una M.

En estos momentos de revisión causa estupor ese rango militar sobre la capital. Su carta no es otra cosa que un rezongo, donde a pesar de su investidura, no le dio el paño para sincerarse y hablarle al ciudadano de la falta de inspectores en los Centros Comunales, que moviéndose a través de sus zonas podían exigir a propietarios e inquilinos cortar sus cercos que invaden veredas, que arreglen pisos colocando baldosas, que corten gramilla en veredas y jardines, que digan a Ud. que limpie el jardín y vereda arregle de la Estación Nº 4, sita en Avenida Rivera frente a J. Jackson.

Existen tantas cosas para hacer de Montevideo una limpia ciudad que su carta abierta me causa pena.

Parece escrita por el señor intendente o para disimular carencias de la Intendencia. La ciudad es más que el agregado Presupuesto Participativo; luces, espacios verdes, juegos para niños y plazas, son lo que son, y los ciudadanos saben sin posibilidad de engaño, que, si alrededor de todo y bajo más luz, ven calles rotas, suciedad, veredas deterioradas o monumentos lastimosos es significado de falta de mantenimiento, lo que contradice el aparente adelanto obtenido con el engañoso Presupuesto donde muchos deben, creerse modernos magos «arregla rincones».

Puedo jurarle señor defensor, que no pretendo revolcarlo, ni ofenderlo, pero en mi concepto no debe escribir más cartas abiertas, ciérrelas. No lo volveré a leer.

Prefiero a Pippo en su narrativa sobre actuaciones en la Cámara de Diputados.

RUBI W. MARTINEZ CASAL – C.I. 429.807-9

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