
Ante alguna versión pública de crítica al manejo realizado por UTE en la represa de Palmar acusándola de haber sido la culpable directa de la inundación en Mercedes, el director Gerardo Rey manifestó: “Estamos no sólo dispuestos sino esperando el momento de poder dar un informe detallado de cómo se manejaron las represas del Río Negro ya que nos movimos según todas las normas previstas para este tipo de situaciones. Si nos convoca el Parlamento iremos gustosos, por otra parte, no quiero ni pensar que hay alguien que esté buscando réditos políticos con una calamidad de la magnitud de la que ha vivido Mercedes y tantas otras zonas del país”.
Según señaló, el caudal de agua que llegó a Palmar en 4 días equivalió a tres embalses por lo que queda claro que a través de la presa “se controló una situación que hubiera sido mucho más grave”.
Los técnicos de la empresa advirtieron que el vertimiento “es imprescindible para garantizar la seguridad de la represa” y que “es imposible” pretender gestionar la crecida sin recurrir a los vertidos.
Es más, afirmaron a LA REPUBLICA que “si las compuertas se hubieran abierto antes, o inclusive si se hubiera vaciado el lago hasta el mínimo valor operativo antes de la crecida, hoy estaríamos en la misma situación, ya que el caudal que ingresó, superó ampliamente la capacidad de varios embalses como el de Palmar”. Por otra parte, se señaló por parte del ente energético que la información de los niveles máximos previstos en Mercedes estuvo disponible con más de 24 horas de anticipación.
Entendieron también que la represa contribuyó a diferir el aporte máximo de cuenca vertiente evitando que su superpusiera con el máximo aporte por lluvia local en el Bajo Río Negro. Por ello sostienen que de no existir la presa, Mercedes hubiera alcanzado niveles mayores de inundación.
Tanto el directorio como los técnicos consideran que el manejo de la represa fue el correcto de acuerdo a los programas de operación derivados de estudios profundos y complejos realizados por UTE con la asistencia de consultorías externas especializadas. En la empresa se entiende que “sin perjuicio de que desde el exterior de la empresa y para visiones no expertas en el tema, algunas decisiones puedan aparecer como caprichosas, debe destacarse que las mismas permiten estar a cubierto de los efectos adversos que pueden ocasionar crecidas de estas características sobre la seguridad de las obras y por ende sobre la seguridad de las poblaciones situadas aguas abajo”. *
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