Carta abierta del defensor del vecino

A los vecinos y vecinas de Montevideo

El ejercicio de la ciudadanía requiere de un esfuerzo permanente de los actores de la sociedad para que de forma colectiva y articulada podamos contar con espacios ciudadanos dignos de lo que nos merecemos los montevideanos y las montevideanas.

Lograrlo, depende del ejercicio responsable de cada uno y de nosotros. Este ejercicio tiene por lo menos dos dimensiones que deben articularse en cada acción:

1.- Por un lado nuestro ejercicio democrático eligiendo a las autoridades, tanto a las que asumen el compromiso de gobernar como las que asumen el compromiso de ejercer oposición y desarrollando un monitoreo ciudadano responsable del cumplimiento de las políticas municipales, velando para que las herramientas del Estado estén siempre al servicio pleno de la protección y promoción de los Derechos Humanos, ciudadanos y cotidianos de las personas.

2.- Por otro lado el ejercicio de derechos ciudadanos no se expresa sólo al exigirle al Estado que cumpla con sus funciones eficientemente, aspecto muy importante pero no el único.

En esta carta quiero referirme a la responsabilidad ciudadana de ejercitar el respeto por el otro, que sólo podemos asumir cada uno y una de nosotros, en la relación cotidiana en el barrio, en el ómnibus, en los comercios, en las oficinas publicas, en el ámbito laboral, en la calle, en el estadio, en todos aquellos espacios en donde tenemos posibilidad de ejercer nuestra ciudadanía.

Desde acá hago un llamado a todas y todos a incorporar en nuestra vida cotidiana, «BUENAS PRACTICAS VECINALES«, para recuperar nuestra rica cultura traducida en la vida cotidiana de la ciudad, para volver a sentirnos orgullosos de los espacio urbanos, los que se construyen con buenas políticas municipales y con actitudes responsables de los ciudadanos y ciudadanas de Montevideo.

En este sentido me preocupa tremendamente el mal uso que algunos ciudadanos, pocos, pero con la capacidad de provocar mucho daño, hacen del mobiliario urbano, ejemplo claro e indignante son los contenedores de basura. Esto no nos debiera pasar en Uruguay, un país con una rica cultura que es reconocida nacional e internacionalmente.

Es verdaderamente doloroso ver el entorno de los contenedores, rodeados de basura desperdigada, producto, por un lado, de trabajadores clasificadores que operan irresponsablemente, repito, pocos pero que provocan mucho daño, porque a la vez vemos con tremenda satisfacción a «trabajadores y trabajadoras clasificadores que con prodigiosa responsabilidad hurgan en los contenedores con una prolijidad envidiable de otros ámbitos laborales».

Pero por supuesto que esto no es lo único que nos está pasando, porque por otro lado, vemos muy frecuentemente en todos los barrios, -y principalmente en aquellos que podemos suponer tienen más posibilidades de resolver de forma más responsable la extracción de la basura proveniente de podas, escombros o restos de limpieza de terrenos, colchones, muebles viejos – , que estos restos se acumulan en el entorno inmediato de los contenedores, perjudicando tremendamente el medio ambiente, provocando distintos niveles de contaminación, desde la visual hasta la ambiental más básica.

Lamentablemente a todo esto y por si fuera poco, los vecinos están sufriendo la acción vandálica sobre los contenedores, roturas de las tapas, quemados, etc.

Reflexionemos. ¿Será de buen vecino hacer esto?, y ¿barrer la vereda y tirar lo barrido para la calle, o para la vereda del vecino? ¿en qué pensamos cuando hacemos esto, o en quién NO pensamos? Reflexionemos y actuemos comunitariamente, camino imprescindible para promover la calidad de vida entre nosotros.

Como Defensor del Vecino de Montevideo siento la responsabilidad de trabajar permanentemente promoviendo que las políticas municipales estén al servicio de la dignidad de vida de todas las personas y también promover acciones para que no seamos los ciudadanos los que menos respetamos nuestros propios derechos y los de nuestro vecino.

«Seamos responsables y desarrollemos actitudes vecinales y cotidianas sanas, esas pequeñas actitudes que en el conjunto dicen cómo somos los montevideanos». *

(*) Defensor del Vecino de Montevideo

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