Solidaridad olimareña
En el Hogar de Residentes de Treinta y Tres la de ayer fue una tarde sin descansos. Enormes bolsas y cajas, así como pequeños paquetes se amontonaban en cada rincón. Alrededor de las 18.00, los voluntarios presentes en el lugar comenzaron a cargar decenas de paquetes en un camión azul y blanco. Pronto se atestó, y debieron quedar fuera innumerables donaciones de todas aquellas personas que se solidarizaron con la situación del departamento olimareño, completamente anegado por las aguas en varias regiones.
«El domingo a las 10 recibimos una llamada y vinimos», comenta una voluntaria mientras cuenta cada una de las cajas, las clasifica y las anota. En ellas viajarán calzados, ropas para niños, sábanas, frazadas y alimentos para aliviar en parte la situación de los aproximadamente 500 evacuados y 1.000 autoevacuados de Treinta y Tres.
«Desde entonces, el teléfono no paró de sonar», comenta Teresita Macedo, integrante de la comisión del hogar. Consultada acerca de cuántas donaciones han recibido, Macedo sonríe y admite: «Perdimos la cuenta». Este es el tercer camión que parte hacia Treinta y Tres. La Intendencia de Montevideo y el Ejército se comprometieron a colaborar con otros vehículos, para poder trasladar los paquetes que quedaron fuera de este viaje, y todos los otros que aparecerán gracias a la solidaridad de la gente.
Varios voluntarios allegados a los residentes de Treinta y Tres en la capital retiran las donaciones de todas aquellas personas que no pueden acercarse hasta la calle Maldonado 1582, donde está ubicado el Hogar de Residentes, o al hogar estudiantil olimareño, situado en Jackson 936.Los paquetes llegan a la Intendencia de Treinta y Tres, que se encarga de distribuirlos entre los evacuados y los autoevacuados inscriptos en la comuna. Hoy su situación es buena, debido al apoyo de la gente y de las autoridades, pero a Macedo y el resto de sus compañeros les preocupa el después. «No nos olvidemos de que cuando estas personas regresen a sus hogares los van a encontrar completamente vacíos», insiste.
Los hogares olimareños se han llenado de agua y ofidios, como han podido comprobar decenas de personas que decidieron viajar en bote para vigilar lo poco que les ha quedado, explica una voluntaria en la puerta del hogar.
Apenas se la escucha, en medio del ajetreo que implica cargar el camión y el evidente entusiasmo de quienes emprendieron la tarea, a pesar del frío y la insistente llovizna.
Todas aquellas personas interesadas en colaborar pueden comunicarse a los teléfonos 411 1899 y 411 3939. *
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