Enfermedades sexuales y anticoncepción son la mayor preocupación de los jóvenes
A partir de julio de este año todo el sistema educativo formal que integra la ANEP Primaria, Secundaria y Educación Técnica deberá comenzar a implementar los cursos de educación sexual en las aulas. El proyecto se enmarca en una reforma de los programas educativos propuesta por el Consejo Directivo Central (Codicen) a través de la ANEP, que incluye también los de historia reciente y la educación en Derechos Humanos, entre otras modificaciones.
El documento que elaboró la Comisión de Educación Sexual de la ANEP, titulado «La incorporación de la educación sexual en el sistema educativo formal: una propuesta de trabajo», será presentado mañana en el ámbito educativo, luego de seis meses de trabajo y la realización de varias consultas a la comunidad. El trabajo continúa en la actualidad, a través de comisiones integradas por las Asambleas Técnico Docentes (ATD) y los inspectores de todos los subsistemas.
El extenso documento afirma que la sexualidad «es una dimensión constitutiva de los seres humanos, integrante de la personalidad, en estrecha conexión con la vida afectiva, emocional y familiar de las personas, que se proyecta y expresa en relaciones sociales y en los diversos vínculos que establecen los integrantes de la sociedad». Esta interpretación sigue la línea de los organismos internacionales en materia de Derechos Humanos y educación sexual.
El documento aprobado por ANEP considera que la educación sexual es hoy «una exigencia de la sociedad» hacia el sistema educativo público, «manifestada por los padres y docentes y por un conjunto significativo de actores del sistema político».
Entre los objetivos planteados por las autoridades educativas se pretende que la educación sexual sea incorporada al sistema educativo, basándose en un contexto de Desarrollo, Salud y Derechos que potencie «la construcción de ciudadanía en el ámbito democrático, laico y plural definido por la Constitución de nuestro país», explica el manual teórico.
Para comenzar su implementación a corto plazo en la enseñanza pública, la comisión busca efectuar un registro de los docentes formados en educación sexual, como base inicial para trazar las estrategias de implementación de las actividades curriculares luego de las vacaciones de julio.
La mayoría de los docentes uruguayos que tienen formación en el área la han recibido entre los períodos 1991-1995 y, según detalla el informe, han dado «continuidad al trabajo y resultaron agentes multiplicadores a nivel institucional y de la comunidad». A nivel privado existen docentes formados en educación sexual «que deberían ser considerados de acuerdo a la formación y experiencia desarrollada».
Preocupaciones
Según la información relevada en el documento, los adolescentes de Montevideo están preocupados por los aspectos que han sido «potenciados por los medios, como prácticas en las relaciones sexuales o la homosexualidad».
Para conocer la opinión de los jóvenes uruguayos, la comisión se reunió con 448 adolescentes pertenecientes a los dos subsistemas de la educación.
«Los adolescentes consideran necesaria la incorporación de la educación sexual como medio para adquirir la información que les permita tener los conocimientos para evitar los riesgos», concluyó el relevamiento. Por otra parte, los amigos son «los interlocutores privilegiados» para abordar temas de sexualidad. Los padres aparecen en segunda instancia, «por ser confiables», aunque con ellos no se conversa sobre todos los temas. En algunos casos «los profesores también son referentes, sobre todo los de Biología».
Entre los temas más referentes, la anticoncepción «aparece como primera preocupación en las mujeres, y las infecciones de transmisión sexual en los varones». El embarazo también es un tema que les preocupa, y sólo las muchachas muestran, en algunos casos, inquietud por temas como el aborto y el abuso sexual.
Por último, con respecto a la puesta en práctica de la educación sexual en la enseñanza pública, la gran mayoría de los docentes solicitan el apoyo de las instituciones y autoridades, al ser considerado en general como «un tema polémico».
Por niveles
Para la enseñanza media se proponen elementos «que esclarezcan las dudas e inquietudes de los jóvenes». La información también se debe brindar para «reconocer, comprender e interpretar sus cambios». Además, el documento recomienda proporcionar al alumno «afectividad y confianza en la seguridad de un espacio de respeto hacia su intimidad».
Para el caso de los niños de entre tres a cinco años de edad se recomienda que se profundice en el «conocimiento del cuerpo como recinto afectivo de placer y displacer», el respeto a su «curiosidad sexual y descubrimiento de las diferencias anatómicas y sus consecuencias psicológicas» y el respeto de sí mismo y del otro.
Para los niños de seis a diez años se sugiere que los maestros hablen del «cuidado y del respeto de sí mismo y del otro», las etapas del desarrollo, los cambios externos e internos y la reflexión con un enfoque de género. A partir de esas edad se propone trabajar con el conocimiento y la comprensión de los cambios psicofísicos.
Los vaivenes de la educación sexual
Nuestro país tuvo años de resistencia a la educación sexual. En la década del noventa se retiró un manual que expresaba la libertad de opción de las personas en materia sexual. Hoy hablamos de la ley concubinaria, que reconoce los años de convivencia de una pareja sin que ésta contraiga matrimonio legal. En el proyecto que discute actualmente el gobierno se acepta también la convivencia entre personas de un mismo sexo, lo que implicaría un avance en el reconocimiento social y político de esa opción de vida, generalmente aceptada por la ley en países que los uruguayos llamamos «sociedades avanzadas».
La Iglesia Católica se opuso rotundamente a este proyecto de ley. También mostró discrepancias con la propuesta de educación sexual, y puso serios reparos al proyecto de ley de salud reproductiva. El 18 de enero LA REPUBLICA publicó una entrevista a monseñor Pablo Galimberti, titulada «Iglesia a favor de la educación sexual basada en valores tradicionales». En dicho artículo Galimberti se manifestó a favor de la implementación de la educación sexual en los centros de estudio. Un día antes, LA REPUBLICA publicó que el Consejo de Educación Primaria (CEP) recomendaba a los maestros «contestar todas las preguntas que realizaran los escolares en cuanto a la sexualidad». Galimberti no se opuso a esta postura pero contestó: «Lo más importante en una respuesta, por mínima que sea, es darle un encuadre de verdad».
Tanto las autoridades educativas como las católicas coinciden plenamente en que la educación sexual no debe estar limitada a la enseñanza de los genitales. El consejero de Primaria Oscar Gómez explicó que la enseñanza en sexualidad comienza por «el conocimiento de los niños sobre su propio cuerpo». Agregó que este conocimiento «le permitirá al niño aprender a defenderse». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad