EN SALTO SE CUMPLIERON 50 AÑOS DE LOS CURSOS UNIVERSITARIOS

Emotivo homenaje a los impulsores de una simiente descentralizadora

Quien hoy observa en Salto el modernísimo edificio que alberga los cursos de la Regional Norte de la Universidad de la República (Udelar) no puede creer que hace medio siglo se iniciaron las clases en la modalidad de estudiantes libres, para los primeros años de la Facultad de Derecho. En aquellos tiempos, docentes de la talla de Isaac Ganón y Evangelio Bonilla concurrían honorariamente los sábados y domingos, con pasajes que donaban Pluna y la desaparecida empresa Onda. Los gastos de alojamiento los cubrían con rifas y funciones culturales a beneficio que realizaban los estudiantes y una entidad de apoyo denominada Fundación Pro Universidad del Norte. Luego los estudiantes iban a rendir los exámenes libres a la capital.

Esa verdadera patriada fue rememorada en un emotivo reencuentro de muchos que hicieron posible, con su esfuerzo, lo que actualmente es la Regional Norte de la Udelar. Los festejos por los 50 años del inicio de los Cursos Universitarios en Salto motivaron el viernes una serie de actividades, que culminaron con un acto evocativo en el salón del actual Liceo Nº 5, que antes fue patrimonio del Instituto Politécnico Osimani y Llerena y del Liceo Nocturno, cunas de la presencia universitaria en el departamento.

Un desfile de liceales recorrió las calles de Salto para unir evocativamente los diferentes locales en los cuales se dictaron los Cursos Universitarios. Con una antorcha recorrieron varios locales hasta llegar al viejo Ipoll, en Brasil y Osimani y Llerena. Allí se encendió la llama votiva para significar la iluminación que provee la educación terciaria.

Durante el posterior acto hubo dos alocuciones, una testimonial, a cargo de la profesora Berta Sedraschi, ex alumna de aquellos cursos, y otra institucional, pronunciada por el actual director de la Regional Norte de la Udelar y presidente de la Asociación de Escribanos de Salto, Roberto Zunini Cesio, quien analizó el contexto de la educación terciaria en la región.

 

Simiente descentralizadora

La profesora Sedraschi, quien llegara a ser directora de dos liceos de Salto, aseguró que esta fecha «tiene una significación muy especial» para los ex alumnos de los cursos.

«Cuando el 4 de mayo de 1957 realizábamos en esta misma sala el acto inaugural de los primeros Cursos Universitarios del Interior, nadie hubiera osado imaginar que hoy, 50 años después y superando miles de obstáculos, aquella primera simiente de descentralización universitaria se iba a transformar en la actual Regional Norte de la Universidad de la República».

En tono coloquial, Sedraschi mencionó que la marcha «de aquellos cursos de Derecho y Notariado se hizo a pulmón, con docentes honorarios y alumnos súper responsables. Se hizo con amor, y las cosas que se hacen así funcionan y triunfan», afirmó. También reconoció que ­al menos en parte­ se habían lanzado a la aventura «por impulso e inconsciencia juvenil».

Al repasar las dificultades iniciales, mencionó a la profesora Sarita Pandolfi, quien recibió una tímida propuesta de una alumna del Liceo Nocturno, Margot Céspedes, quien preguntó «si habría posibilidades de pensar en gestionar la instalación de cursos universitarios en Salto».

«Esa modesta y tímida iniciativa llegó a través de Sarita hasta los estudiantes del liceo Osimani ­relató Sedraschi­. La abrazamos con cariño y empezamos a trabajar. Hicimos viajes, mantuvimos entrevistas con autoridades docentes, con alegrías y desalientos. Siempre hubo un grupo de gente adulta que estaba dispuesta a sostenernos y ayudarnos. Especialmente eran profesores, muy queridos por nosotros. Aquí, en la sala, está la profesora y doctora Lidia Polto, que siempre estuvo ayudándonos. Encontramos oposición de la Federación de Estudiantes Universitarios y muchos otros sectores; era duro vencerlos. Pero también tuvimos el apoyo de muchos coterráneos».

Sedraschi recordó las primeras clases dictadas durante los fines de semana, momentos en que los catedráticos podían trasladarse a Salto para «dictar honorariamente sus clases, sacrificando su descanso para fortalecer la descentralización emprendida». Los exámenes debían rendirlos con profesores de Montevideo, pero a pesar de ello, «el primer año hubo un excelente porcentaje de aprobación, con muy buenas calificaciones».

«Estudiamos con mucha responsabilidad, pues debíamos demostrar que valía la pena el esfuerzo que estábamos haciendo. Era muy grande lo que estaba en juego», finalizó la profesora Sedraschi. *

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