"Es una cruz para los países tener diamantes, petróleo y oro"
–¿Cuál es la importancia del Llamado Mundial a la Acción Contra la pobreza?
–Como dijo Nelson Mandela en 2005, cuando se formó el Llamado Mundial a la Acción Contra la Pobreza, «es un movimiento tan noble como el antiesclavismo y el movimiento internacional contra el apartheid en Sudáfrica». Básicamente lo que es único del GCAP es que es un intento por fortalecer las actividades que muchas personas vienen haciendo desde hace muchos años en pro de la equidad de género, la anticorrupción y la equidad en el comercio.
Cada una de estas organizaciones luchaba por sus ideales con sus propios medios, y la GCAP surgió como una oportunidad de juntar toda esa energía para poder presionar con más fuerza a los gobiernos e intentar así lograr más impacto. GCAP es una de las organizaciones más grandes que se han creado e incluye organizaciones para el comercio, ONG, organizaciones religiosas y otros muchos tipos de organizaciones sociales. Hay gente involucrada en más de 110 países y tiene sólo dos años de vida, ya que nació en Porto Alegre en el Foro Social Mundial de 2005.
Esta organización ha permitido, por primera vez, que en algunos países, como Sudáfrica, representantes de distintas organizaciones sociales se sienten sobre una mesa a discutir y acordar estrategias comunes de trabajo.
–¿Cuáles son los mecanismos que utilizan para hacerse oír y generar presión en los gobiernos?
–Organizamos conciertos, movilizaciones y campañas de difusión para presionar a los gobiernos a incluir temas sociales en sus agendas. La idea de GCAP es realizar acciones en distintos países del mundo a la misma vez con los mismos reclamos.
El primer trabajo grande que tuvimos fue acordar cuáles iban a ser nuestras reivindicaciones para exigir a los gobiernos que actuaran sobre ellas. Esto fue en 2004 en Sudáfrica, en una de las reuniones preparativas de lo que iba a ser el movimiento. Desde entonces, las diversas organizaciones mundiales asociadas a GCAP han venido realizando distintas acciones para lograr nuestras metas.
El año pasado hicimos una muy grande, que se llamó «Levántate en contra de la pobreza y por los objetivos del milenio», por la que entramos en el libro Guinness de los récords por la movilización más grande por una misma causa. Incluyó 23,5 millones de personas.
El año 2005 también fue de intensas movilizaciones. Hubo tres grandes: la primera fue alrededor de la reunión del G8 en Escocia, la segunda fue en setiembre de 2005 en torno a la reunión del Milenio de las Naciones Unidas en Nueva York y la tercera fue en diciembre, alrededor de la Organización Internacional del Comercio, en Hong Kong.
Movilizamos una importante cantidad de gente, lo que generó progresos en varios aspectos. Por ejemplo, conseguimos la cancelación de la deuda externa de 18 países. No conseguimos tanto como hubiéramos deseado, pero fue más de lo que creíamos íbamos a conseguir.
–Mundialmente la organización en muy conocida por estar en el libro Guinness. ¿Eso es realmente importante para ustedes?
–La mayoría de los integrantes de GCAP venimos de años de lucha en distintas áreas. Muchos de nosotros incluso hemos estado exiliados y en prisión por luchar contra la injusticia y por eso sabemos que puede sonar un poco extraño que pensemos en la idea de entrar en el libro de los récords de Guinness. Pero el objetivo por detrás de eso es que necesitamos unir a más gente en la lucha contra la pobreza. Si sólo confiamos en la gente que ha luchado por tantos años, no podemos conseguir todo lo que nos hemos propuesto. No vamos a poder hacer toda la fuerza que queremos para presionar a los políticos, que son quienes tienen el poder para lograr los verdaderos cambios. Con el récord Guinness los niños pequeños, por ejemplo, van a conocer la organización y quizás se sumen a participar.
–¿Cuáles son exactamente sus reivindicaciones?
–Nuestras demandas deben ser entendidas en dos partes. Por un lado están las que hacemos a los gobiernos de los países ricos, y por otro las demandas generales a los gobiernos de los países ricos y pobres. En lo que respecta a los países ricos, queremos lograr un sistema global de comercio que se aplique a todos los países en iguales condiciones. Esto incluye terminar con los subsidios que los países ricos brindan en algunos sectores y que no permiten a los países pobres negociar con terceros en igualdad de condiciones.
Otra demanda es que cumplan con las obligaciones que prometieron en 1970 y que se refieren a destinar el 0,7% del PBI para el desarrollo internacional. Actualmente sólo Suecia, Dinamarca, Noruega y Luxemburgo han cumplido con ese compromiso. EEUU, por ejemplo, ha destinado hasta ahora sólo el 0,19%. Sin embargo, el ex presidente Clinton recientemente dijo que el 75% de los ciudadanos estadounidenses cree que EEUU destina entre el 10 y el 16% de su PBI al desarrollo internacional.
De todas formas, no es sólo la cantidad de lo que se destina, sino que también importa la calidad de lo que es destinado.. Muchas veces los países ricos ponen tantas restricciones para hacer sus donaciones que benefician más bien al país rico. Por ejemplo, en Sudáfrica el gobierno sueco dispuso que el monto de dinero que le iba a asignar a ese país iba a depender de la cantidad de armas que el gobierno sudafricano le comprara, y nuestro país no necesita más armas.
Las otras reivindicaciones son la cancelación de la deuda de los países pobres y la transferencia tecnológica.
–¿Y cuáles son las reivindicaciones para los países pobres?
–En cuanto a las reivindicaciones que hacemos a los países pobres y ricos, incluimos también el cumplimiento de los derechos humanos, el control de la corrupción y la equidad social, lo que involucra especialmente a la igualdad de género.
La democracia también forma parte de nuestra lucha porque creemos que la seguridad de los pobres a largo plazo es que tengan una participación activa en la dirección que toman los gobiernos. La democracia no es sólo elegir un presidente, sino que peleamos para que los países revisen sus sistemas políticos para determinar si son realmente democráticos. Hasta Estados Unidos, que se considera a sí mismo un ejemplo de gobierno democrático, debería revisar su sistema electivo, ya que cumple con la forma de la democracia, pero no con su sustancia.
Por otro lado, exigimos a los gobiernos que cumplan con los objetivos del milenio que las Naciones Unidas establecieron en torno a la pobreza extrema, la salud, las políticas de género, el hambre, la educación y el cuidado de la maternidad. Estas metas, que son mínimas y deben ser cumplidas antes de 2015, nos preocupan especialmente, porque en setiembre de este año vamos a estar en la mitad del plazo y creemos que si los gobiernos no se comprometen más no se va a llegar a lograrlas.
–¿Cuál es la importancia de la reunión que se está celebrando en estos días en Uruguay?
–Los dos propósitos de esta reunión son decidir qué acciones concretas vamos a desarrollar en el correr de este año y discutir hacia dónde se va a dirigir nuestra lucha en los próximos años.
Algunas movilizaciones ya están planeadas, pero aún hay que ajustar detalles (ver recuadro página 19). Estamos convencidos de que con trabajo genuino de los políticos la pobreza podría erradicarse en 15 años. Un ejemplo concreto de trabajo político genuino hubiera sido que Bush destinara el dinero que gastó en 2005 para mantener la ilegal e injusta guerra en Irak para cancelar la deuda de los 18 países pobres de América Latina y Africa. EEUU gastó 45 billones de dólares en el año 2005, mientras que la deuda externa de todos esos países juntos no superaba los 38 billones de dólares. Pero claro, el tema está en que Irak tiene
una de las más importantes reservas de petróleo de mundo.
–¿Está en conocimiento de las políticas de desarrollo social que se están aplicando aquí en Uruguay?
–No mucho. Lo que sé es que desde las últimas elecciones este gobierno se ha comprometido a lograr las metas del milenio y que está implementando políticas fuertes en materia de género, pero lo cierto es que no tengo detalles.
Lo que sí puedo decir es que el sentimiento que tenemos en Africa es que los latinoamericanos están apoyando a gobiernos que son más serios en materia de problemáticas sociales, como la pobreza.
–¿De qué forma han dado respuesta a estos problemas en Sudáfrica?
–Nosotros tenemos problemas particulares por nuestra historia, y por eso, tristemente, hemos logrado progresos en muchos aspectos pero estamos muy por detrás en otros.
La economía de Sudáfrica está muy bien, pero por otro lado la brecha entre los ricos y los pobres es muy importante, y desde GCAP defendemos que estas diferencias, igual que en muchos otros países, son insostenibles en el largo plazo. No se puede mantener a las sociedades juntas cuando hay mucha gente que ni siquiera tiene para comer y otros que tienen mucho.
En Sudáfrica mucha gente vive mejor que los habitantes de Estados Unidos y hay otra que no tiene nada.
Un resultado natural de esas diferencias es el aumento del crimen. Mucha gente muere como víctima del crimen en mi país.
Sudáfrica ambiciona estar en el sistema global, como Uruguay y otros países en desarrollo, pero al menos los países en desarrollo se mantienen unidos en el nivel global y se plantean preguntas, fundamentales como cuál es la forma en que el mundo está distribuido.
Africa no es un continente pobre, a pesar de que generalmente se lo asocia con las enfermedades, la miseria y la pobreza. Africa es uno de los continentes más ricos. Todas las riquezas que se te ocurran están allí en enormes cantidades.
Lo cierto es que somos uno de los continentes más ricos debajo del suelo, y uno de los más pobres sobre él.
Esto es así porque la mayoría de nuestros recursos son explotados por compañías de otros países, países ricos.
Es una cruz para un país tener diamantes, petróleo y oro, porque las grandes compañías internacionales se instalan, devastan el ambiente y cambian la cultura.
Y lo peor es que la gente que se beneficia es la élite de los países ricos que está relacionada con esas compañías. *
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