ANTES LUCHARON PARA QUE LOS POLITICOS TOMARAN LAS DECISIONES CORRECTAS; HOY SON LOS POLITICOS

Aquellas épocas en que yo era gremialista

El desafío de esta administración, que pretende articular las históricas y desgastadas relaciones entre los gobiernos anteriores y el movimiento sindical, a veces no resulta del todo sencillo. El movimiento gremial demostró, en la mayoría de los casos, que puede separar la ideología de las razones de lucha.

Los sindicatos fueron uno de los sectores que apoyaron con más ahínco al Frente Amplio para que accediera al gobierno. El motivo principal de este respaldo era la pretensión de lograr un «verdadero cambio» en los lineamientos políticos, económicos y sociales del Uruguay. Al mismo tiempo, los gremios efectuaban duras críticas a los partidos tradicionales, que «mantuvieron su hegemonía en el poder» y «desatendieron el reclamo de los trabajadores en los últimos años», tal como afirmó la directiva del Pit-Cnt en reiteradas intervenciones públicas.

Pero ese apoyo tácito de los trabajadores provoca una confrontación de intereses de una parte u otra. El pasado jueves, en una nota publicada por el semanario «Voces del Frente», el dirigente gremial Marcelo Abdala dijo que el sindicalismo uruguayo «está en una fase de tránsito». El dirigente expresó que el triunfo del FA implica también «el acceso de otras fuerzas sociales al timón del gobierno».

 

A favor de los trabajadores

Varios de los actores políticos que hoy ofician como gobernantes fueron integrante de los gremios que lucharon por la clase obrera, los derechos y las libertades laborales. A la hora de reclamar sus derechos, los gremios recuerdan aquella lucha a algunos de sus ex integrantes, hoy gobernantes.

El PIT-CNT aclara que no está enfrentado con el gobierno sino «a favor de los trabajadores». El gobierno, a su vez, insiste en que tiene «mucha consideración» con el sindicalismo.

La confrontación que hoy se suscita entre los gremios y el gobierno por la próxima rendición de cuentas refleja una libertad de ideas e independencia política de los primeros que es destacada por el Frente Amplio (FA). Por otra parte, el sindicalismo resalta que este gobierno «ha hecho lo que los anteriores nunca hicieron». Se refieren a que la administración Vázquez abrió el diálogo, de un modo que no es autoritario sino conciliador.

De todas formas, las críticas de los gremios por la visita del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, se hicieron sentir. Esta situación histórica no sorprende a los analistas. En todos los ámbitos del quehacer nacional ocurren estas divergencias. No basta con la imagen del por entonces senador de la República, José «Pepe» Mujica, al tomar juramento como senador al ex presidente de la República, Julio María Sanguinetti, al inicio de esta legislatura. Los diarios dedicaron varias páginas y se destinaron unos cuantos minutos de radio y televisión en destacar aquel anacrónico hecho de la historia reciente oriental. Un ex presidente respondía a un ex tupamaro que iba a desempeñar con honor y respeto su cargo en la cámara alta, lo que demuestra un giro abrupto en la política del Uruguay.

 

Tiempos que cambian

Los tiempos cambian; de eso no hay duda. En la salud, en los entes, en la educación y en los ministerios del Estado se consolidó la presencia de ex sindicalistas al frente de las decisiones más importantes. A esto se le suma, desde el regreso a la democracia, la gran cantidad de legisladores que antes pertenecieron al movimiento sindical.

Esta situación se acompaña de un cambio ideológico-político, donde el consolidado oficialismo de derecha ahora es oposición.

Si bien citaremos sólo algunos de los casos que hoy existen en nuestro país, no debemos olvidar que en anteriores administraciones también hubo una lista interminable de ex militantes de sindicatos.

 

Rodrigo, el rector

Rodrigo Arocena, rector de la Universidad de la República, fue apoyado por la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) para poder acceder al cargo que hoy ocupa. Arocena tiene un conocido pasado de militante en la FEUU. Ese «espíritu» -tal como él mismo lo llama- lo llevó a disputar una de las más reñidas elecciones universitarias de la historia.

La FEUU, teniendo en cuenta su pasado de militante y sin desconocer su labor profesional y docente, además de su propuesta reformista, lo acompañó desde un principio. Arocena tampoco desconoce ese pasado, y lo ha reivindicado con orgullo en varias oportunidades.

Al ser consultado para este informe, el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, destacó que en el ámbito educativo «una gran cantidad de autoridades políticas fueron militantes gremiales». Ejemplos son el consejero Oscar Gómez, de Primaria; Luis Garibaldi, director nacional de Educación, y Lilián D`Elía, consejera de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), entre otros que tienen su propia historia en los gremios.

 

«Lalo», el secretario

Un ex jerarcas gremial actúa hoy como secretario general del Partido Socialista. Es Eduardo «Lalo» Fernández, quien militó 33 años en la Asociación de Bancarios del Uruguay (AEBU), de la que fue presidente por 20 años. Consultado al respecto, dijo que su retiro de la actividad sindical «fue muy lógico», debido a «la cantidad de años de militancia» y a su actual actividad política.

Explicó que constitucionalmente no se prohíbe que alguien que forme parte del gobierno milite en un gremio, pero opinó que esta situación «sería algo contradictoria», ya que «el gobierno a veces debe tomar decisiones que pueden ir en contra del movimiento sindical». Reconoció que aún es consultado por los trabajadores, a los que asesora «con gusto».

 

Bonomi, el ministro

El ministro Eduardo Bonomi fue militante y dirigente de un gremio. El hoy secretario de Estado fue cofundador y secretario del sindicato de trabajadores de Instituto Nacional de la Pesca. Ni más ni menos, Bonomi actualmente es el ministro de Trabajo y Seguridad Social.

En diálogo con LA REPUBLICA consideró que los sindicalistas «reivindican la dependencia de clase», lo que significa que «no se van a casar con ningún gobierno por más que sean votantes de éste». Recordó que el actual gobierno «impulsó varias medidas que tienen que ver con la reivindicación de los trabajadores en cuanto a fueros y libertades sindicales», en referencia, entre otras, al reflote de los Consejos de Salarios.

«En general hubo una buena relación del gobierno con los gremios», precisó.

Bonomi manifestó que el planteo de este gobierno «tiene cierta identidad con el movimiento sindical» y señaló que, de todas formas, los gremios «tienen visiones encontradas en lo que tiene que ver con el resultado de la negociación y las reivindicaciones planteadas al Estado».

 

Alfredo, el sindicalista

Alfredo Silva, secretario general de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), aseguró que rechazó un trabajo en el actual gobierno.

Silva explicó que le fue ofrecido un cargo en el Poder Ejecutivo, en el área de la salud, pero que al tomar una decisión puso por delante su trabajo al frente del gremio, luego de consultarlo con su familia y consigo mismo.

Sin embargo, aclaró que no cuestiona que los dirigentes gremiales cumplan funciones políticas, ya que «son los más idóneos por conocer el funcionamiento de los organismos donde trabajan».

En el caso puntual de la salud, sostuvo: «Si pusieran en cargos de importancia a ex dirigentes gremiales, el relacionamiento entre el gobierno y los trabajadores no atravesaría los problemas de hoy». Este planteo es reiterado por otros sindicalistas.

Algunos de ellos, consultados por LA REPUBLICA, prefirieron no responder si estarían dispuestos a ocupar algún cargo en la función pública. Ellos son hoy la cara visible de los movimientos gremiales; otros militaron sin que su actividad lograra trascender en los medios de comunicación, aunque desarrollando una labor interna de mucho valor en la defensa de los
trabajadores.

También están quienes tomaron la opción de volcar su experiencia en el gobierno. Hoy deciden, aciertan y se equivocan. Ya no hacen paros ni se reúnen a discutir una movilización, a pintar pasacalles o a hacer «volanteadas». Pero no pueden desconocer su pasado, y aunque no militen siguen trabajando. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje